Desde tiempos ancestrales, las comunidades mayas de la Península de Yucatán han hecho uso de la palma denominada guano para construir los techos de sus viviendas. Este material ofrece beneficios como impermeabilidad, frescura, resistencia y durabilidad.
Durante siglos, los habitantes de la región han aprovechado el guano (Sabal yapa), y lo han convertido en un elemento característico de la arquitectura tradicional. Sin embargo, no todas las palmas deben ser utilizadas para este tipo de propósito.
Mediante redes sociales, Naomi Uitz, guía de cavernas radicada en Quintana Roo, advirtió que cofundir especies de palmas como Sabal yapal, ampliamente utilizada, con otras variedades como el Chit (Thrinax radiata), puede representar un delito federal.
"El chit es otra historia. Esta es una palma más pequeña y más elegante, hoy protegida por la NOM-059, ¿Por qué?, porque una palma chit tarda décadas en poder alcanzar unos cuantos metros", explicó Uitz en un video difundido a través de TikTok.
La guía también detalló que el crecimiento de la especie es tan lento, que la palma no puede recuperarse por sí sola en caso de cortarse. "Usar chit para techar es un error que daña nuestro ecosistema. El guano nos cobija, pero el chit nos sostiene", abundó la exploradora.
¿Cortar chit puede castigarse con cárcel?
Entender las diferencias entre las especies de palmas que existen en la Península de Yucatán, puede ser la diferencia entre infringir la ley o realizar una actividad común. Debido a que el chit o Thrinax radiata, se clasificia como una especie "Amenazada" (A), de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, cualquier actividad con fines de tráfico, posesión, transporte o daño, puede implicar penas de uno a nueve años de prisión y multas que van de los 60 mil hasta más de 1 millón de pesos.