Yucatán es el hogar de una basta variedad de aves que habitan a través de sus diversos ecosistemas. Cada año, la riqueza faunística de la región, atrae a miles de observadores de aves, quienes arriba al estado buscando registrar a las especies más representativas.
Sin embargo, existen fanáticos que optan por "salirse del molde" en la búsqueda de variedades difíciles de observar y aún más de documentar. Entre las aves de hábitos crípticos y elusivos del estado, destaca una en especial: el avetoro neotropical o mirasol grande (Botaurus pinnatus).
Se trata de una especie de la familia Ardeidae, es decir una garza. Suele encontrarse en zonas de humedales como manglares y pantanos, en donde permanece inmóvil durante largos periodos de tiempo, lo que le permite capturar a sus presas.
Un ave sumamente difícil de detectar
Debido a sus hábitos solitarios, su camufleje (descrito como perfecto) y su postura "congelada", cuando se siente amenazada, el avetoro neotropical es sumamente difícil de detectar, a pesar de ser una garza grande que puede alcanzar los 76 centímetros de longitud.
Por esta razón, Botaurus pinnatus, es una especie muy codiciada y valorada por observadores de aves y ornitólogos del continente. Observarla y más aún, fotografirla, se considera un logro digno de celebrar.
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Registros en Yucatán
De acuerdo con Naturalista, plataforma que promueve la ciencia ciudadana, en la Península de Yucatán, existen poco registros del ave. En Yucatán, únicamente se contabilizan cuatro, los cuales fueron ubicados en el extremo sur de la entidad.