Las especies invasoras, como el pez León, aún no forman parte de la gastronomía local, debido a la falta de demanda entre los habitantes de la entidad, pese a los intentos por incorporarlo al consumo. En el caso del pez Diablo, la mayoría de su cuerpo es hueso y tiene poca carne comestible, mientras que la tilapia ya forma parte de la dieta nacional, explicó el investigador del Centro de Ecología y Pesquerías del Golfo de México (Epomex), Rodolfo del Río Rodríguez, quien advirtió que el pez León puede afectar a otras especies que depositan sus huevecillos en el fondo marino.
El investigador detalló que las especies invasoras pueden ser cualquier organismo que no se encuentre en su hábitat evolutivo y crezca en otro lugar. En el caso de los peces, la principal causa de las invasiones es la transferencia internacional por comercio y el balastro de los barcos.
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Actualmente, las especies invasoras más comunes son el pez León y el pez Diablo. El León es venenoso, aunque los incidentes son poco frecuentes; sus espinas dorsales pueden causar molestias similares a la picadura de una raya.
El pez Diablo carece de depredadores, excava en los ríos y se alimenta de la cría de mojarras, afectando la fauna nativa y la pesquería comercial. Una estrategia para disminuir su presencia es incorporarlo a la gastronomía, aunque su escasa carne limita el consumo.
La tilapia, aunque también es una especie introducida, ya está adaptada y constituye una pesquería cultivada que beneficia a la población del país, siendo el segundo pez más producido en estanques. El 52% del pescado consumido proviene de la acuacultura, lo que refleja que la pesca marina ya no es suficiente para abastecer la demanda mundial.
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JY