La proliferación de especies invasoras en ambientes marinos y de agua dulce, como cenotes y ríos, provoca un desequilibrio ecológico que amenaza la supervivencia de especies nativas y afecta la actividad comercial de pescadores, advirtió el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
De acuerdo con el estudio “Análisis de vías de introducción: Especies Acuáticas Invasoras en el Golfo de México” de la Conabio, en el Golfo de México se han identificado 34 especies de peces invasores pertenecientes a 10 familias, siendo Cichlidae la más representativa con siete especies procedentes de Norteamérica y Asia.
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El investigador de Ecosur, Yuri Peña Ramírez, indicó que en el Caribe mexicano y en el Golfo de México se han encontrado poblaciones de especies no nativas, como el pez diablo, que ponen en riesgo a las poblaciones naturales y podrían generar un colapso de los ecosistemas.
El peligro más grande es el ataque a los manglares, zonas de reproducción de peces, donde la instalación de especies foráneas amenaza la pesca local y favorece la llegada de otras especies extranjeras. La acción humana contribuye a su propagación mediante transporte, viajes o liberación deliberada de peces de mercados o acuarios.
Ejemplos como la invasión de mojarras muestran cómo desplazan a las especies nativas y alteran el equilibrio ecológico. Peña Ramírez recomendó que incluso los biólogos reporten a las autoridades cualquier especie invasora para evitar su reproducción sin depredadores naturales, lo que podría llevar a la extinción de especies locales.