Hortencia Sánchez “Leer es mi destino”
Es importante reconocer el esfuerzo que realiza cada año la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), no obstante, en lo personal, considero que habría que revisar los objetivos de esta actividad, ya que, en las ocasiones que he tenido la oportunidad de visitarla, me doy cuenta de que al querer realizar un sinnúmero de actividades no se logra disfrutar o apreciar cada una de ellas; el espacio queda pequeño, demasiadas exposiciones de artes visuales que no logran disfrutarse ni apreciarse, estands amontonados, conferencias que no se pueden escuchar con claridad porque diversos ruidos lo impiden, presentaciones o charlas con poca afluencia.
Tuve la oportunidad de escuchar la charla del director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, a mí parecer un hombre sincero y sencillo que respondía de la misma manera a las preguntas que el mediador le hacía. Mencionó la burocracia que encontró en esta dependencia y los privilegios que los altos funcionarios tenían; en la charla habrían unos setenta espectadores.
En cambio, cuando pase por la puerta de uno de los salones, varios jóvenes de apoyo a la feria custodiaban las puertas, mientras colas interminables de niños con sus papás esperaban. No me quedé con la curiosidad y pregunté quién daría charla o presentaría libro. Me contestaron que esperaban a la youtuber de Comiditas. La busqué rápidamente en mi celular y vi que se trataba de una joven que hacía videos para niños sobre cómo preparar postrecitos.
Considero que parte de lo que haría que la Filey fuera de mayor calidad sería dejar a un lado este tipo de actividades enajenantes, que más que formar convierten a los niños en consumidores en potencia.
En lo que me retiraba pensaba en cuántos de los asistentes, realmente, a partir de asistir a esta feria se convertirán en lectores, o cuántos ya lo son y tal vez encuentren un tanto saturado el espacio de las letras ante tanta actividad de recreación.
No creo que exista una sola manera de adentrar a las personas al disfrute de la lectura, pero sí considero que quien decide leer por voluntad propia de a poco va encontrando la sensación de libertad y capacidad de comunión con escritores que no conoce de manera personal, pero que siente cercanía porque tal vez ellos saben escribir sobre cuestiones que le importan o atraen.
Platicaba con algunos compañeros que los libros se convirtieron en mis amigos cuando, de muy pequeña, mi padre me regaló una enciclopedia Salvat, pero también lo descuidaba y tomaba algunos de sus libros; o cuando la maestra Elsy Pech, en la secundaria, me enseñó tan bien su materia de literatura, que entendí que conocer historias me hacía muy feliz, por lo que, ya en la preparatoria, ante los desengaños sentimentales, prefería adentrarme en un libro y olvidar las penas. Por eso fue que cuando tuve la oportunidad de comprarme libros, gracias a las ofertas del Fondo de Cultura Económica, comprendí que la vida dura más tiempo si la llenas de poesía, de historias que te regalan las mujeres y hombres que dejan en las letras un poco de su vida y te la comparten.
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