Opinión

Todo es Personal en Yucatán

FRENADA PARECE ESTAR, por ahora, la negociación de los distritos locales más codiciados del PAN en Mérida: los del norte de la ciudad. Cuentan que nadie quiere mover una sola pieza del tablero hasta que se despeje una incógnita mayor.

Resulta que la verdadera disputa no está en los distritos locales, sino en quién encabezará la candidatura del PAN por el IV Distrito Federal. Los nombres que siguen sobre la mesa son el diputado federal Elías Lixa Abimerhi, el diputado local y dirigente estatal Álvaro Cetina Puerto y el tres veces alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha.

Dicen que, más allá de simpatías y grupos internos, Lixa y Cetina representan el relevo generacional del panismo yucateco, mientras Barrera conserva un peso político que nadie dentro del partido se atreve a minimizar. Sin embargo, el factor que terminaría inclinando la balanza no sería la trayectoria ni los méritos acumulados, sino quién demuestra mayor capacidad para romper el voto duro panista y, de paso, apuntalar el proyecto reeleccionista de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.

Al final, en política las credenciales pesan, pero los votos mandan. Cuentan que la fórmula de compensación ya estaría prácticamente amarrada: quien no obtenga la candidatura al IV Distrito Federal recibiría el primer lugar de la lista plurinominal federal.

Una salida elegante para evitar fracturas, repartir premios de consolación y mantener a todos dentro del juego… al menos de momento. Lo verdaderamente interesante es que, según quienes siguen de cerca estas conversaciones, la decisión rebasa por mucho la elección del 2027.

Lo que realmente está en disputa es quién llegará con mejores cartas rumbo al 2030. Por eso las negociaciones avanzan con extrema cautela, porque un movimiento precipitado puede hipotecar el futuro político de más de un aspirante.

Por cierto, aunque la defi nición sigue reducida a esos tres nombres, en los cafés políticos cada vez cobra más fuerza la versión de que Renán Barrera Concha estaría jugando una partida distinta. Si la lógica indica que quien pierda la candidatura federal terminaría encabezando la lista plurinominal para San Lázaro, hay quienes sostienen que el exalcalde tiene otro plan.

Quizá por eso varios exfuncionarios de su administración han comenzado a recorrer distritos y reagruparse en distintos municipios, incluso tendiendo puentes con personajes cercanos al equipo de Cecilia Patrón.

La lectura política es clara: Barrera no estaría concentrado únicamente en la Cámara de Diputados, sino en construir una posición propia dentro del Congreso del Estado, donde también se librará la batalla por el control del PAN yucateco rumbo al 2030.

N LAS ÚLTIMAS semanas han quedado al descubierto movimientos que difícilmente pueden califi - carse como casuales. Varias figuras perfiladas para competir por diputaciones locales en Mérida parecen haber recibido un impulso político perfectamente sincronizado, y al menos tres nombres sobresalen entre los beneficiarios.

Carmen González Martín, directora de Gobernación del Ayuntamiento, anunció esta semana un encuentro nacional sobre derecho municipal que tendrá como sede Mérida. Más allá de la relevancia del evento, la exposición mediática que le genera llega en un momento demasiado conveniente para pasar inadvertida. Otro de los perfiles impulsados por el grupo cercano a la alcaldesa es el director del DIF municipal, Gerardo López Fernández, quien ha intensificado sus recorridos por colonias del centro de la ciudad.

En política, las coincidencias suelen durar poco y las giras constantes casi siempre anticipan algo más que simples actividades institucionales. Sobre esta eventual candidatura persiste, sin embargo, un obstáculo que aún no termina de resolverse. López Fernández es suplente del diputado y dirigente estatal Álvaro Cetina Puerto, quien ha adelantado que, si decide competir en el 2027, solicitaría licencia a su cargo.

La duda es evidente: ¿resulta políticamente rentable que el suplente asuma funciones legislativas mientras, al mismo tiempo, desarrolla actividades con evidente aroma electoral? Esa ecuación todavía no encuentra una respuesta convincente y promete convertirse en otro frente de tensión dentro del panismo

QUIEN ANDA HACIENDO de las suyas, al amparo de la confi anza que le han depositado personajes de alto nivel del Ayuntamiento de Mérida, es el juez administrativo municipal, Víctor Ortegón Verdugo. Según relatan nuestras fuentes, el funcionario habría convertido su posición en un instrumento para sembrar incertidumbre entre empresarios y ciudadanos que buscan impugnar actos de la propia Comuna.

No es un cargo menor: de sus resoluciones dependen sanciones o la revocación de decisiones relacionadas, principalmente, con desarrollo urbano y licencias de funcionamiento.

Lo más delicado es que, de acuerdo con nuestros informantes, existiría incluso un presunto tabulador de cuotas para facilitar autorizaciones, cuyo monto variaría según el giro o la dimensión del negocio solicitante.

Si esto resulta cierto, ya no se trataría de discrecionalidad administrativa, sino de un esquema que amerita una investigación a fondo. Vale recordar que, en entregas anteriores, nuestras fuentes señalaron que, además de desempeñarse como funcionario municipal, Ortegón Verdugo también habría estado registrado como asesor de la entonces Secretaría de la Contraloría Estatal, con percepciones superiores a los 60 mil pesos mensuales.

Tener otro empleo público no sería cuestionable por sí mismo, salvo cuando la legislación y las obligaciones del cargo establecen restricciones expresas. “Ojalá le pongan un alto, porque tenemos pruebas y acudiremos a la Contraloría Municipal para que lo investigue y, en su caso, lo sancione”, insisten nuestros informantes.

Si las evidencias existen, será momento de que las instituciones demuestren que la rendición de cuentas no sólo se exige hacia afuera, sino también puertas adentro.

LAS FICHAS SE mueven; unas llegan, otras se van y algunas, pese al desgaste, se aferran al tablero. El cuarto de guerra de “La Chula” parece estar prácticamente integrado. Lo llamativo es que no aparecen perfi les nuevos ni apuestas distintas: vuelven los mismos operadores de siempre, los que durante años han marcado el rumbo del PAN.

Roger Torres, decidido a conservar infl uencia, habría reincorporado a su viejo aliado Liborio Vidal, el eterno aspirante que nunca termina de desaparecer del escenario. Mientras la militancia observa desde la barrera, las viejas fórmulas se reciclan una vez más y los mismos nombres conservan los espacios de decisión.

Los panistas de base llevan tiempo reclamando apertura, pero la dirigencia parece convencida de que el relevo puede esperar. El 2027 ya comenzó y, paradójicamente, quienes menos margen tienen para participar son precisamente los militantes de a pie.

DICEN EN LOS pasillos de la política yucateca que el curso de formación de Morena para sus futuros cuadros ya empezó a mover piezas, y una de las más comentadas lleva el apellido Achach.

Joel Achache, xalcalde de Tecoh y candidato del PRI a diputado local apenas en el 2024, quien hace unas semanas anunció públicamente su incorporación al partido guinda, ya estaría participando en la capacitación dirigida a quienes buscan competir en los próximos procesos electorales.

Si las señales terminan convirtiéndose en candidatura, Tecoh podría convertirse en uno de los municipios con la disputa más singular del 2027. Joel Achach intentaría recuperar la Presidencia Municipal bajo las siglas de Morena, frente al grupo político encabezado por su propio primo, el actual alcalde Bethel Achach.

Hace apenas unos meses ambos compartían partido; hoy todo apunta a que terminarán en trincheras opuestas. Si Morena confirma esa apuesta y el grupo del actual edil conserva su estructura territorial, la batalla política dejará de ser únicamente entre partidos: será, literalmente, una contienda en familia.

QUIEN TAMBIÉN ESTÁ dando de qué hablar es la exalcaldesa de Conkal, Hiselle Díaz. Hasta el 2024 fi guraba entre los cuadros más cercanos al Comité Directivo Estatal del PRI. No fueron pocas las ocasiones en que el dirigente estatal, Gaspar Quintal, la exhibía como ejemplo de los gobiernos municipales priistas y la presentaba como una de las principales cartas del partido.

Sin embargo, tras su sorpresiva salida del PRI, ahora aparece participando en el curso de formación de Morena dirigido a quienes buscan prepararse rumbo al proceso electoral del 2027. El giro político resulta tan abrupto como revelador: del escaparate tricolor pasó al aula guinda sin escalas intermedias. Si ese recorrido desemboca en una candidatura, la ironía será difícil de disimular.

Quien hasta hace unos meses era utilizada por la dirigencia como emblema del priismo yucateco podría terminar haciendo campaña desde la acera de enfrente. Eso también obliga a una refl exión incómoda para el PRI: cuando sus cuadros más promovidos abandonan el barco, el problema difícilmente puede atribuirse sólo a decisiones personales.

La pregunta que ya comienza a escucharse en los corrillos políticos es inevitable: ¿qué dirá ahora Gaspar Quintal sobre una excolaboradora a la que durante años elogió públicamente y presentó como modelo de liderazgo en prácticamente todos los eventos partidistas?

No todos los mensajes se anuncian: algunos se insinúan, porque Todo es Personal.