
A una semana de iniciado el incendio forestal en la zona de La Ensenada, en la isla grande de Holbox, en Lázaro Cárdenas, se han consumido 400 hectáreas de vegetación, con un control del 50% y una liquidación del 40%, según la Conafor.
La situación, ya crítica, se agrava por la falta de actualizaciones de las autoridades y la incertidumbre que rodea la magnitud del desastre. El siniestro, que el jueves pasado reportaba una afectación de 200 hectáreas, se disparó al doble en apenas unas horas. El fuego se expandió rápidamente a causa de los fuertes vientos, la carencia inicial de equipo para combatir las llamas y el difícil acceso a la zona de La Ensenada, de acuerdo con el último reporte oficial, lo que evidencia la complejidad de sofocar un incendio en un terreno de difícil acceso y bajo la constante amenaza de las rachas de viento.

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Incendio en Holbox arrasa 200 hectáreas: piden investigar posible origen intencional
El fuego comenzó el 22 de julio, pero no fue atendido por las autoridades hasta el domingo 24, dos días después de su inicio. Desde entonces, el combate ha representado una lucha constante contra el tiempo, la fuerza de la naturaleza y las adversidades propias del terreno.
Más de 80 elementos de distintas dependencias, como la Conafor, Protección Civil, la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional, han trabajado sin descanso para sofocar las llamas. No obstante, la falta de acceso por tierra y las condiciones climáticas han sido los principales obstáculos, lo que dificulta el avance de las brigadas.

Hasta la tarde de ayer, ninguna dependencia, incluida Protección Civil, había emitido una actualización sobre el estado del incendio ni sobre la gravedad de las afectaciones, lo que ha generado preocupación en la población isleña. Los habitantes continúan exigiendo conocer las causas del siniestro, sobre las cuales las autoridades no han emitido un comunicado oficial, ni se ha informado sobre la inversión necesaria para la movilización de personal y equipo especializado.
A pesar de los correos enviados a Francisco Remolina Suárez, director del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam —único medio de contacto en la zona—, no se ha obtenido respuesta acerca de la postura de la dependencia, los daños recibidos, la fauna afectada ni el tiempo estimado de recuperación del área.
La falta de datos técnicos sobre el impacto ecológico de las 400 hectáreas consumidas por el fuego deja a la comunidad sin una perspectiva clara del daño irreversible que este devastador evento podría causar. El área Yum Balam, un ecosistema de incalculable valor, podría tardar décadas en recuperarse, y cada día de silencio oficial se suma a la incertidumbre sobre el futuro de este santuario natural.

La opacidad en la comunicación de las autoridades, en un momento en que la información resulta vital para entender la dimensión de la tragedia, es un factor que agrava la situación y refleja la desatención en una de las zonas turísticas y ecológicas más importantes de la Península de Yucatán.
Mientras el humo continúa elevándose sobre La Ensenada, un manto de sospecha y preocupación cubre la isla de Holbox. Aunque la Conafor reporta avances en el combate de un incendio que ya devastó más de 400 hectáreas, la comunidad se pregunta si las llamas son producto de un trágico accidente o un nuevo capítulo en la larga batalla contra un megaproyecto turístico que amenaza con devorar su hogar.

El último reporte oficial de la Coordinación de Protección Civil Estatal y la Conafor, emitido hasta las 16:00 horas del viernes, señalaba que el incendio se mantenía en un 50% de control y 40% de liquidación. Sin embargo, no se contaba con datos actualizados al cierre de edición, por lo que se desconoce si las lluvias registradas ese mismo día en la zona ayudaron a sofocar las llamas.
De acuerdo con la información oficial, el avance en el combate se debe al esfuerzo coordinado de poco más de 80 brigadistas provenientes de diversas instituciones. Sin embargo, no se precisó el número de elementos de cada dependencia, lo que deja en el aire la distribución real de recursos humanos en el terreno.

Para atender el siniestro se desplegaron tres vehículos RAM de la Conafor, una camioneta Ranger de Protección Civil, cuatro lanchas y un helicóptero Bell 407, que arribó a Holbox el miércoles. La aeronave ha sido fundamental en las labores al realizar descargas aéreas de agua de mar sobre la zona afectada. Estas acciones se complementan con combate directo en tierra, apertura de brechas, aplicación de contrafuegos, patrullajes, vigilancia y vuelos de reconocimiento.
El director general de la Coordinación Estatal de Protección Civil, Guillermo Núñez Leal, señaló en su momento que las brigadas trabajan en la zona desde el 25 de agosto, tres días después de iniciado el fuego, y permanecerán ahí hasta lograr la liquidación total. Sin embargo, a pesar de ese compromiso, ayer sábado llamó la atención la inusual ausencia de actualizaciones en las plataformas oficiales, incluidas las de la Conafor, que habitualmente son las únicas en informar sobre el número de hectáreas consumidas.

Suspicacias
Mientras las cifras oficiales se mantienen sin cambios, las voces de los isleños resuenan con una narrativa más compleja y sombría. La zona siniestrada, un vasto terreno de selva y manglar conocido como La Ensenada, es también el epicentro de una disputa que se arrastra desde 2012. La empresa Península Maya Developments ha buscado transformar este ecosistema vital en un megaproyecto turístico de lujo con hoteles, villas, campos de golf y otra infraestructura de gran escala.
El plan ha enfrentado una férrea oposición de ambientalistas y ciudadanos que han denunciado el impacto devastador que tendría en la biodiversidad local. El incendio, cuya causa no se ha esclarecido, ha reavivado las sospechas entre los habitantes de Holbox.

Desde el sábado y domingo pasados, prestadores de servicios turísticos que prefirieron mantener el anonimato describieron haber visto columnas de humo durante recorridos de avistamiento del tiburón ballena. Al regresar captaron imágenes de las llamas cerca de Cabo Catoche, fotografías que desde entonces circulan en redes sociales como prueba silenciosa del siniestro.
Para los isleños, la coincidencia resulta demasiado significativa para ignorarse. El megaproyecto, que lleva más de una década de retraso debido a la resistencia ambientalista, podría beneficiarse directamente de un evento de este tipo. La sospecha de que el incendio fue provocado para limpiar el terreno y acelerar la construcción es la hipótesis que más fuerza tiene entre la comunidad.
Así, mientras brigadistas se enfrentan a las llamas por tierra y aire, la verdadera batalla en Holbox parece ser por el futuro de la isla. El fuego consume árboles y manglares, pero también aviva el debate sobre la verdadera causa del siniestro y el destino de un paraíso natural que permanece en la mira de los desarrolladores turísticos.

Caen lluvias
Tras una semana de súplicas y oraciones, los habitantes de Holbox vieron cumplidos sus ruegos de manera casi milagrosa. Ayer por la tarde, pasadas las 16:00 horas, intensos aguaceros comenzaron a caer sobre la isla, ofreciendo un respiro a la desesperación que generaba el incendio forestal en La Ensenada.
Aunque las precipitaciones continuaron hasta las 17:00 horas y fueron recibidas con júbilo por los holboxeños, las autoridades aún no confirman si las lluvias alcanzaron la zona de afectación, ubicada a unos 20 kilómetros de la isla chica, ni en qué medida contribuyeron a mitigar las llamas. La incertidumbre persiste, aunque la esperanza se reavivó con este fenómeno meteorológico tan esperado.