En medio de la globalización y la modernidad que han transformado al mundo, un grupo de aproximadamente 40 jóvenes de la comisaría de San Pedro Chimay, en Mérida, ha logrado preservar una de las expresiones más profundas de la cultura maya: el Juego de Pelota (Poktapok), una ceremonia espiritual que va más allá de lo deportivo.
En entrevista con POR ESTO!, Ángel Be Chi, capitán y líder del equipo Maya Wayak’, explicó que para los antiguos mayas el Poktapok no era un simple juego, sino una práctica ritual con múltiples significados, utilizada para resolver conflictos, delimitar territorios, designar gobernantes e incluso marcar el inicio de las temporadas de siembra o cosecha, entre otros elementos de carácter espiritual.
Destacó que la vigencia de esta tradición demuestra que la cultura maya sigue viva, algo que puede constatarse a través del simbolismo, el misticismo y la espiritualidad que rodean lo, desde los rituales ceremoniales previos al inicio del juego, hasta la creencia de que la pelota, elaborada con materiales naturales “cobra vida” y genera una conexión especial con cada uno de los jugadores.
Sin límite de tiempo
Be Chi señaló que muchas de las representaciones que actualmente se observan en espacios turísticos, como hoteles o plazas públicas, son apenas una muestra mínima de lo que realmente significaba el Poktapok en las antiguas ciudades mayas. Detalló que, en su forma original, los encuentros podían durar horas, días e incluso semanas, dependiendo del motivo por el cual se convocaba al juego.
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El promotor y defensor de esta tradición reconoció que el proceso de recuperación y conservación del juego de pelota maya no ha estado exento de retos. Entre las principales dificultades mencionó la falta de apoyo institucional para su difusión, así como la incredulidad de algunos sectores de la sociedad, que en un inicio percibían esta práctica como algo inadecuado debido a la vestimenta, los símbolos y los signos.
Recordó que incluso llegaron a enfrentar rechazo por parte de grupos religiosos; sin embargo, con el paso del tiempo estos obstáculos fueron superados, logrando consolidar un grupo sólido de adolescentes y jóvenes cuyas edades oscilan entre los 12 y 27 años, comprometidos con la preservación de su herencia cultural.
“Al principio éramos sólo cuatro jóvenes; recibíamos críticas y burlas que nos hacían sentir menos. Fue muy difícil, un obstáculo complicado, pero lo importante es no dejarnos”, expresó el líder del equipo Maya Wayak’.
Experiencia que trasciende
Para los integrantes del grupo, también conocido como “Sueño Maya”, el Poktapok representa una experiencia integral que trasciende los beneficios físicos o deportivos. La energía, la pasión y la sensación de vivir en cuerpo y alma la esencia de la cultura maya durante cada representación han sido factores determinantes para continuar con esta labor de preservación.
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Las representaciones se realizan apegadas a las prácticas ancestrales, incorporando danzas, vestimenta tradicional, ceremonias y símbolos, cada uno con un significado específico. Desde las protecciones de cuero sintético diseñadas para soportar el impacto de la pelota, hasta los penachos, máscaras sagradas y la pintura corporal; todo remite a los antiguos dioses y a la cosmovisión maya.
Como mensaje a las nuevas generaciones, Ángel Be Chi exhortó a no sentir pena ni vergüenza por hablar la lengua materna, sino sentirse orgullosos de sus raíces, invitándolos a difundir la cultura maya y compartirla con el mundo como una fuente de identidad y orgullo colectivo.