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Yucatán

Captura ilegal y falta de control aceleran la caída de especies clave para la pesca ribereña en Yucatán

De acuerdo con el especialista, la captura ilegal representa una grave desventaja y una forma de discriminación para los que cumplen con la normatividad.

La mayoría de la labor es artesanal, desarrollada desde pequeñas embarcaciones con motores fuera de borda en zonas cercanas a la costa.
La mayoría de la labor es artesanal, desarrollada desde pequeñas embarcaciones con motores fuera de borda en zonas cercanas a la costa. / Por Esto!

La pesca ilegal se ha convertido en una amenaza creciente para el equilibrio ambiental y la seguridad alimentaria del litoral Oriente, donde especies de alto valor ecológico y comercial como el mero, el pulpo y la langosta comienzan a escasear de manera preocupante, advirtió el biólogo Julio Rojas.

El profesional señaló que la captura furtiva afecta directamente a la pesca ribereña o artesanal, base del sustento de numerosas comunidades costeras.

De acuerdo con el especialista, la captura ilegal representa una grave desventaja y una forma de discriminación para los que cumplen con la normatividad, ya que los furtivos explotan poblaciones vulnerables sin respetar vedas, tallas mínimas ni artes de pesca permitidas.

Esta práctica, subrayó, pone en riesgo no sólo a las especies marinas, sino también a la seguridad alimentaria de quienes dependen de estos recursos.

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Rojas explicó que, si bien en la zona Oriente del estado la migración de campesinos hacia la actividad pesquera ha sido menor en comparación con puertos como Celestún, Dzilam Bravo, Sisal o Progreso, el crecimiento de personas dedicadas a esta labor  ha incrementado el esfuerzo de explotación.

A ello se suma la falta de información confiable sobre la dinámica poblacional y los volúmenes reales de captura, lo que dificulta la implementación de un ordenamiento pesquero efectivo y favorece conflictos entre los propios trabajadores del mar.

La disminución de diversas especies ha obligado a imponer vedas permanentes, como en el caso del caracol blanco (Strombus costatus). Otras, entre ellas el tiburón, la lisa (Mugil cephalus) y el cayo de hacha, muestran reducciones significativas en sus poblaciones naturales, colocándolas en situaciones críticas para su conservación.

Asimismo, el mero, el cangrejo moro (Menippe mercenaria), el pulpo (Octopus maya) y la langosta (Panulirus argus) presentan claros signos de sobreexplotación, muchas veces derivados del uso de equipos no reglamentarios.

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El biólogo también señaló la existencia de pesquerías no reguladas, como las del maxkil y el cangrejo, así como la persistente denuncia de ribereños sobre la presencia ilícita de barcos arrastreros, que operan a profundidades de entre 15 y 20 brazas, a pesar de que la normativa autoriza su actividad únicamente a partir de las 40.

En el interior del estero del Litoral Oriente se tiene registro de 71 especies de peces, entre ellas el bagre, la posta, la mojarra prieta, el armado, la lisa y el robalo.

En cuanto a las especies de mayor importancia comercial, destacan el mero, huachinango, tiburón, chac-chi, carito, jurel, robalo y corvina, además del pulpo y la langosta, considerados pilares de la economía local.

Actualmente, la actividad pesquera en la región es realizada por cooperativas, sociedades de producción rural y social, permisionarios e independientes.

Predomina la pesca ribereña o artesanal, desarrollada desde pequeñas embarcaciones con motores fuera de borda, en zonas cercanas a la costa del Golfo de México.

Aunque la actividad pesquera se practica durante todo el año, los fenómenos climatológicos obligan a que, en promedio, unos 100 días anuales la labor se concentre en el interior del estero.

Sin embargo, advirtió el biólogo Rojas, cada año hay menos especies, consecuencia directa de la sobreexplotación y de la pesca ilegal ejercida por personas provenientes de otros puertos, una problemática que, de no atenderse, podría comprometer el futuro de esta labor de la que depende el sustento de miles de personas en el litoral Oriente.