Tras los incidentes registrados en Mérida el pasado diciembre de 2025, en los que la activación de artefactos pirotécnicos estuvo vinculada a varios incendios urbanos y reportes de siniestros, las autoridades municipales y estatales identificaron la necesidad de revisar y fortalecer las medidas de regulación de la venta y uso de estos productos en espacios públicos.
Hace una semana, cuerpos de emergencia atendieron un fuego en una bodega de la Central de Abastos del fraccionamiento Yucalpetén, sin que se reportaran personas lesionadas, también se registró el incendio de un kiosco en el parque principal de Kanasín, presuntamente originado por la manipulación de “bombitas” durante los festejos decembrinos. También se incendió un restaurante botanero, que quedó reducido a cenizas.
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A partir de estos hechos, en los que la pirotecnia fue señalada como factor de riesgo por especialistas en gestión de emergencias y protección civil, la Comuna de Mérida analiza un plan novedoso para la delimitación de espacios públicos destinados a la venta de artefactos explosivos festivos. La propuesta —que deberá definirse en los próximos 11 meses conforme al calendario de permisos municipales— busca establecer criterios más estrictos de supervisión para los comerciantes que acceden a estos espacios, así como mecanismos de colaboración constante con Protección Civil Estatal, la Secretaría de la Defensa Nacional y otras autoridades competentes, así lo dijo a POR ESTO! Alfonso Lozano Poveda, secretario técnico del Servicio Público de Mercados.
Fuentes del sector salud y de gestión de riesgos han señalado que los incendios asociados al uso irresponsable de pirotecnia constituyen un desafío recurrente durante las celebraciones de fin de año y otras festividades, no sólo por el riesgo de siniestros materiales, sino por la potencial afectación a la salud y seguridad de la población.
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En ese contexto, Lozano Poveda reconoce que, como instancia gubernamental, su competencia principal radica en la delimitación de espacios en sitios públicos —como parques, explanadas y andadores amplios— donde se puede autorizar la comercialización de estos productos, considerando distancias mínimas entre puestos para reducir riesgos. Los permisos de venta, por su parte, corresponden a la Secretaría de la Defensa Nacional, aunque autoridades municipales mantienen coordinación con esa instancia durante los operativos de supervisión.
Al cierre del 2025, el municipio habilitó aproximadamente 200 espacios para la venta de productos pirotécnicos en Mérida, según lo informado por las autoridades locales. El nuevo proyecto en discusión no contempla necesariamente la reducción de estos espacios, sino la implementación de estrategias que permitan mitigar los impactos negativos asociados a la pirotecnia durante periodos de alta demanda, como la temporada de fin de año y celebraciones oficiales.
Además de los riesgos de incendios, especialistas han recibido múltiples quejas de vecinos por molestias ocasionadas por el uso intensivo de artefactos pirotécnicos en zonas residenciales, especialmente por el ruido y la inseguridad que generan en horarios nocturnos. Por ello, dentro de los nuevos planes que analiza la autoridad municipal se encuentran estrategias de mediación entre residentes y comerciantes, con el objetivo de que ninguna parte salga perjudicada: ni los vecinos que buscan tranquilidad, ni las personas que dependen de este tipo de comercio ambulante regulado para su sustento.