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¿Por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca? La historia y el vínculo político explicado de forma sencilla

Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca desde hace siglos. Te explicamos de manera clara por qué existe esta relación política, cómo surgió y qué grado de autonomía tiene hoy la isla ártica.

Groenlandia cuenta con su propio parlamento, gobierno local y control sobre áreas clave
Groenlandia cuenta con su propio parlamento, gobierno local y control sobre áreas clave / AP

En medio del creciente interés internacional por Groenlandia, especialmente por su ubicación estratégica y sus recursos naturales, una pregunta se repite con frecuencia: ¿por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca y no es un país independiente?

La respuesta está en una combinación de historia, acuerdos internacionales y decisiones políticas que se han desarrollado a lo largo de más de mil años.

Los primeros habitantes y la llegada de los europeos

Groenlandia estuvo habitada desde aproximadamente el 2500 a.C. por pueblos paleo-esquimales, antecesores de los actuales inuit.

Durante siglos, estas comunidades vivieron de la caza y la pesca, adaptándose a uno de los climas más extremos del planeta.

La presencia europea comenzó en el año 986, cuando exploradores noruegos e islandeses, encabezados por Erik el Rojo, establecieron asentamientos en la isla. Desde ese momento, Groenlandia quedó vinculada políticamente a los reinos nórdicos.

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De Noruega a Dinamarca: el origen del control danés

Durante la Edad Media, Noruega y Dinamarca formaron una unión política, lo que hizo que Groenlandia pasara indirectamente a estar bajo administración danesa.

Este vínculo se formalizó definitivamente en 1814, tras el Tratado de Kiel, que otorgó a Dinamarca el control legal sobre Groenlandia, incluso después de la separación de Noruega.

Aunque Noruega intentó reclamar la parte oriental de la isla, el conflicto fue resuelto en 1933 por un tribunal internacional, que falló a favor de Dinamarca. Desde entonces, la soberanía danesa sobre Groenlandia quedó plenamente reconocida a nivel internacional.

Autonomía sin independencia total

Un punto clave para entender la situación actual es que Groenlandia no es una colonia tradicional. En 1979, Dinamarca concedió a la isla un régimen de autonomía, que se amplió en 2009 con el autogobierno.

Hoy, Groenlandia cuenta con su propio parlamento, gobierno local y control sobre áreas clave como educación, salud, pesca y recursos naturales.

Sin embargo, Dinamarca conserva competencias en política exterior, defensa y moneda, y el monarca danés sigue siendo el jefe de Estado, aunque su papel es principalmente ceremonial.

El interés de Estados Unidos y la relevancia estratégica

A lo largo del siglo XX y XXI, Estados Unidos ha mostrado un fuerte interés en Groenlandia, principalmente por su ubicación en el Ártico y su valor militar. Incluso llegó a proponer la compra de la isla en el pasado, una oferta que Dinamarca rechazó.

Este interés internacional ha reavivado el debate sobre el futuro político de Groenlandia, aunque cualquier decisión sobre una eventual independencia debe partir de la voluntad de su población, de acuerdo con su estatus de autonomía.

Un vínculo histórico que sigue vigente

En resumen, Groenlandia mantiene su relación con Dinamarca no por una imposición reciente, sino por una historia compartida que se consolidó a través de tratados internacionales y acuerdos legales.

Aunque la isla goza de un alto grado de autogobierno, sigue formando parte del Reino de Dinamarca, una relación que hoy se encuentra bajo constante escrutinio en el contexto geopolítico global.

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