Al menos 42 personas murieron tras una serie de enfrentamientos entre grupos étnicos en el este de Chad, en un nuevo episodio de violencia vinculado a disputas por recursos básicos como el agua.
De acuerdo con fuentes gubernamentales, los hechos ocurrieron en la subprefectura de Guereda, ubicada en la provincia de Wadi Fira, donde una confrontación por el acceso a un pozo derivó en enfrentamientos armados.
Conflicto por agua detona violencia
Las autoridades locales señalaron que el origen del conflicto fue una disputa por el uso de un pozo, en una región donde el acceso al agua es limitado y altamente disputado.
Este tipo de tensiones suele escalar rápidamente debido a la competencia entre comunidades dedicadas a la agricultura y el pastoreo.
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Gobierno despliega respuesta
Ante la gravedad de los hechos, el gobierno de Chad envió a la zona a varios ministros, funcionarios locales y al jefe del Estado Mayor del Ejército para atender la situación.
El viceprimer ministro encargado de la Administración Territorial, Limane Mahamat, aseguró que la situación se encuentra bajo control tras la intervención de las fuerzas de seguridad.
Tensiones históricas en el este de Chad
La región oriental del país ha sido escenario recurrente de enfrentamientos entre agricultores y pastores nómadas, particularmente de comunidades árabes.
Estas disputas se intensifican por el acceso a tierras de cultivo y rutas de pastoreo, lo que ha generado un historial de violencia en la zona.
Crisis agravada por desplazamientos
Las tensiones también se han visto incrementadas por la llegada de refugiados provenientes de Sudán, quienes huyen del conflicto armado en ese país.
Este fenómeno ha aumentado la presión sobre los recursos disponibles, lo que complica aún más la convivencia entre comunidades.
Balance de violencia en la región
Organizaciones internacionales estiman que entre 2021 y 2024 estos conflictos han dejado más de mil personas muertas y alrededor de dos mil heridas en el este de Chad.
El reciente enfrentamiento confirma la persistencia de un problema estructural que combina factores sociales, económicos y ambientales en una de las regiones más vulnerables del país.
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