Estados Unidos condenó de manera enérgica los ataques registrados en Mali, luego de una jornada marcada por ofensivas simultáneas de grupos armados en distintas regiones del país africano, incluyendo la capital, Bamako.
A través de un posicionamiento oficial, el gobierno estadounidense expresó su rechazo a la violencia y envió condolencias a las víctimas, en medio de un escenario de creciente inestabilidad en la nación gobernada por una junta militar.
EU fija postura tras ataques en Mali
El Departamento de Estado, mediante su Oficina de Asuntos Africanos, calificó los hechos como actos terroristas y reiteró su respaldo al pueblo maliense frente a la escalada de violencia.
Además, subrayó su compromiso con los esfuerzos internacionales orientados a fortalecer la seguridad y la estabilidad en la región, una de las más afectadas por conflictos armados en África.
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Ofensiva coordinada sacude varias ciudades
Los ataques se registraron de manera simultánea en diversos puntos del país, incluyendo Bamako y localidades cercanas como Kati, Sévaré y Mopti, donde se reportaron detonaciones de armas pesadas y enfrentamientos con grupos armados.
En paralelo, el Frente de Liberación del Azawad anunció el inicio de una ofensiva en el norte y aseguró haber tomado el control de Kidal, una ciudad estratégica en la disputa territorial.
Ejército asegura control de la situación
Las Fuerzas Armadas de Mali informaron que lograron contener varios de los ataques y que la situación se encuentra bajo control, aunque pidieron a la población mantener la calma ante la circulación de información no verificada.
Las autoridades también advirtieron sobre la difusión de propaganda que podría generar alarma entre la ciudadanía.
Contexto de violencia e inestabilidad
Mali enfrenta desde hace más de una década un conflicto complejo que involucra a grupos separatistas en el norte y organizaciones yihadistas vinculadas a Al Qaeda y al Estado Islámico.
Desde 2020, el país es gobernado por una junta militar, en un entorno donde la seguridad sigue siendo uno de los principales desafíos.
La reciente ofensiva evidencia la fragilidad de la situación y la persistencia de los conflictos armados, que continúan afectando tanto a la población civil como a la estabilidad regional.
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