El Consejo de Seguridad de la ONU vivió una jornada clave en medio de la crisis en Medio Oriente, luego de que Rusia y China vetaran una resolución que buscaba garantizar la reapertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético.
La votación registró 11 votos a favor, dos en contra —correspondientes a Moscú y Pekín— y dos abstenciones, lo que impidió la aprobación del documento. El rechazo se produjo a pocas horas del plazo impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que Irán reabra el paso marítimo o enfrente nuevas acciones militares.
¿Qué proponía la resolución sobre el estrecho de Ormuz?
El proyecto impulsado por Bahréin buscaba coordinar acciones internacionales para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho, por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial.
Aunque en su versión original contemplaba el uso de la fuerza, el texto fue modificado en varias ocasiones para limitarse a medidas defensivas, como escoltar embarcaciones comerciales y disuadir bloqueos. Incluso se eliminaron referencias a autorizaciones explícitas del Consejo de Seguridad para intentar evitar el veto.
También incluía un llamado directo a Irán para detener ataques contra buques mercantes e infraestructura civil, así como permitir el libre tránsito marítimo.
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Rusia y China acusan a EU e Israel
Los representantes de Rusia y China justificaron su veto señalando que el conflicto actual es consecuencia de las acciones militares impulsadas por Estados Unidos e Israel, y sostuvieron que la prioridad debe ser el cese inmediato de hostilidades.
Ambos países han mantenido una postura crítica frente a cualquier resolución que pueda interpretarse como respaldo a una escalada militar en la región.
Crisis energética y presión internacional
El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha tenido impactos inmediatos en los mercados globales, con aumentos en los precios del petróleo y preocupación entre países del Golfo Pérsico, que consideran la situación una amenaza directa a su estabilidad económica.
Mientras tanto, Donald Trump ha intensificado la presión sobre Irán con advertencias sobre posibles ataques si no se reabre la ruta marítima. Sus declaraciones han elevado la tensión internacional en un conflicto que ya se encuentra en una fase crítica.
El veto en la ONU refleja la fragmentación geopolítica frente a la crisis y deja en incertidumbre las posibles salidas diplomáticas en el corto plazo.
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