Opinión

Todo es Personal en Yucatán

LOS FUNDADORES DE Morena parecen haber abierto la puerta a Liborio Vidal, pero los jóvenes ya sacaron las uñas. Todo indica que el grupo histórico terminó aceptándolo como aspirante a la alcaldía de Mérida. Y hay una razón política difícil de ignorar: el gobernador Joaquín Díaz Mena respetó hasta el último minuto la opción de Rommel Pacheco que ellos impulsaban.

Si el exclavadista decidió no entrar, ahora Huacho tiene margen para mover otra pieza. Así que reclamarle una imposición desde Palacio sería, por decir lo menos, complicado. La oportunidad estuvo sobre la mesa y nadie la tomó. En política, los espacios vacíos duran menos que las promesas.

Durante la reunión en la que Liborio Vidal fue presentado ante los fundadores de Morena como aspirante a la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación, trascendió que el recibimiento fue bastante cordial. Bueno, casi para todos. Quienes no se tragaron el protocolo fueron precisamente los más jóvenes: los regidores Adrián Gorocica y Diego Carrera, y la diputada Clara Rosales. Los tres cuestionaron directamente al recién llegado.

Y hay que reconocerles algo: en un partido donde muchos aprendieron demasiado rápido a sonreír para la foto y protestar después en los pasillos, fueron ellos quienes dijeron de frente lo que otros prefi rieron rumiar en privado

Eso sí, entre algunos asistentes quedó la impresión de que Adrián Gorocica llevaba algo más que una diferencia política. Por la intensidad con la que increpó a Vidal, trascendió que varios se preguntaron si ahí había también una cuenta personal. Y ya se sabe: cuando la política se vuelve personal, normalmente deja de ser discreta.

LA SALIDA DE funcionarios identificados con Liborio Vidal Aguilar del Ayuntamiento de Mérida podría ser apenas el primer capítulo de una operación política bastante más amplia. Los ahora exfuncionarios, según nuestras fuentes, no tardaron en buscar a quien consideran su jefe político para saber qué seguía después de quedarse fuera de la administración municipal.

Liborio recibió personalmente a varios y, de acuerdo con estas versiones, les habría pedido calma: nadie quedaría abandonado y existiría la posibilidad de incorporarlos al Gobierno del Estado, incluso en cargos de igual o mayor nivel.

Claro, la tranquilidad venía con letra pequeña: habría que esperar a que su candidatura a la alcaldía de Mérida quedara formalmente amarrada. Pero lo verdaderamente interesante no serían las promesas de empleo. En política siempre abundan los puestos futuros. Lo relevante sería la explicación que, según estos trascendidos, Vidal habría compartido sobre el acomodo que viene.

TODO PARECE INDICAR que la candidatura de Liborio Vidal comenzó a cocinarse bastante antes de aparecer públicamente en el menú. Fuentes cercanas a su equipo aseguran que, al menos dos semanas antes del anuncio del pasado fi n de semana, ya se buscaban respaldos entre antiguos colaboradores de su paso por la Secretaría de Educación, varios hoy fuera del Gobierno y otros todavía colocados en el Ayuntamiento de Mérida. Las adhesiones se movieron rápido. Entre ellas fi guran los hasta ahora panistas Paulina Viana Gómez, exdiputada y jefa de la Junta Municipal de Reclutamiento; Gabriel Mena Guillermo, exregidor y subdirector en Gobernación, y Adlemy Arjona, jefa de Estacionamientos.

A ellos se sumarían antiguos colaboradores que nunca militaron en Acción Nacional, de modo que ahí la sorpresa fue bastante menor. Lo que sí quedó al descubierto fue una falla difícil de maquillar: quienes palomearon en el 2024 las listas de jefaturas y coordinaciones aparentemente nunca terminaron de identificar cuántas posiciones municipales habían quedado en manos de personajes vinculados con el equipo de Vidal. Por eso, según nuestras fuentes, algunas renuncias tomaron por sorpresa incluso al área de Recursos Humanos, que no habría visto venir la desbandada en Gobernación.

Y todavía podría faltar otra salida: trascendió que la directora Carmen González Martín prepara también su despedida para buscar una candidatura a diputada local por el PAN. Vaya control de daños: primero se van los funcionarios y después descubren de quién eran.

AUNQUE TODAVÍA FALTA mucho camino por recorrer, en los círculos políticos de Morena ya circula una primera baraja para las seis diputaciones federales de Yucatán en 2027. La versión que corre coloca a Wilmer Monforte en el Distrito 1; a Chelita Magadán o Jorge “Gallo” Sánchez en el 2; a Óscar Brito en el 3; a Rulo Osorio en el 4; a Jazmín Villanueva en el 5, y a Jessica Saidén en el 6. Nada está escrito, por supuesto. En Morena una encuesta puede confirmar una candidatura, justificar un acuerdo previamente tomado o desaparecer una aspiración en cuestión de horas. Todo depende de qué necesite explicar la dirigencia ese día. Pero los nombres que hoy circulan permiten ver por dónde empiezan a acomodarse las piezas.

EN EL PAN yucateco ocurre algo similar. Ya empiezan a sonar nombres para las diputaciones locales y, según comentan dentro del partido, Diana Canto se perfilaría para el Distrito 5; Álvaro Cetina para el 3; Itzel Fallah para el 2, y Carmita González para el 4. Todavía falta formalizar las posiciones. Y conviene no olvidar una regla elemental de la política yucateca: una cosa es que te digan que estás contemplado y otra muy distinta que te entreguen la candidatura.

QUIEN ANDARÍA BASTANTE molesto es Raúl Osorio, “El Rulo”. Porque una cosa es que te pidan estar listo y otra que, cuando ya estás listo, te avisen que el lugar era para alguien más. Según versiones que circulan entre morenistas, hasta hace apenas unos días Rulo aparecía encaminado hacia la candidatura por la alcaldía de Mérida. Tan en serio se habría tomado el proyecto que dejó su puesto en la Beneficencia Pública. Entonces apareció Liborio Vidal.

Y, por lo que cuentan, a Rulo no sólo le cambiaron el programa: también habrían ocupado la salida de emergencia. La candidatura meridana tendría ahora otro destinatario y tampoco estaría libre el Distrito IV federal. En esos mismos corrillos aseguran que ese espacio sería reservado para una mujer y mencionan a Naomi Peniche. El desencanto ya habría despertado interés fuera de Morena. Nos comentan que Paz le habría ofrecido contender por la alcaldía de Mérida. Una invitación que quizá hace dos semanas habría provocado una sonrisa y que hoy podría merecer una llamada de vuelta. Falta saber si acepta. Porque en política los agravios también hacen campaña.

VAYA SORPRESA SE habrían llevado varios alcaldes morenistas el lunes 19 de octubre cuando acudieron a una conferencia convocada con urgencia por el dirigente estatal Carlos Bojórquez Urzaiz. Según versiones surgidas en el entorno municipal, los presidentes fueron llamados prácticamente de un día para otro y recibieron una instrucción aparentemente sencilla: preparar tres logros de sus administraciones para presentarlos ante los medios y después responder preguntas. Parecía una conferencia de resultados. Terminó convertida en otra cosa.

Acudieron los alcaldes de Tizimín, Valladolid, Ticul, Tekax e Izamal. La gran ausente fue Kenia Waldina Sauri, presidenta municipal de Umán. En círculos morenistas se comenta que habría sabido con anticipación que el encuentro tendría un propósito político distinto al anunciado y por eso decidió no acudir. La versión, hay que decirlo, no ha sido confirmada por la alcaldesa. Los que sí llegaron pronto descubrieron que sus logros municipales serían apenas decoración.

La atención terminó concentrándose en las explicaciones de Bojórquez Urzaiz sobre el registro de Liborio Vidal en el proceso para coordinar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación. Las preguntas sobre gobiernos municipales quedaron relegadas. Y los alcaldes, según las versiones que circulan, terminaron convertidos en una escenografía bastante útil para una explicación que no fi guraba en la convocatoria original. Algunos no habrían quedado particularmente contentos. Las fotografías difundidas mostraron rostros que dieron pie a interpretaciones sobre cierta incomodidad, aunque una imagen, por sí sola, no permite saber qué pensaba cada asistente. Eso sí: cuando convocas a hablar de “logros” de gobiernos y terminas justificando el nuevo chapulineo de Liborio, el cambio de agenda no necesita demasiada traducción.

Entre más revuelto… Todo es personal.