Opinión

Todo es Personal en Yucatán

LA VISITA DE Marcelo Ebrard a Mérida para inaugurar InnovaFest 2026 dejó algo más que anuncios tecnológicos y cinco mil becas para capacitar jóvenes en la industria de los semiconductores. También sirvió para desempolvar la memoria política de quienes recuerdan que el hoy secretario de Economía tuvo su propia estructura en Yucatán cuando buscaba la candidatura presidencial de Morena en el 2023.

En eses entonces, Geovanna Campos Vázquez y Rubí Celia Be Chan fi guraban entre sus principales enlaces, al grado de organizar aquel encuentro de Mil mujeres y Marcelo en el Club Libanés. Tres años después, Ebrard regresó convertido en funcionario federal, compartió reflectores con el gobernador Joaquín Díaz Mena y saludó cordialmente a la alcaldesa panista Cecilia Patrón Laviada.

Geovanna Campos, una de sus principales operadoras en aquella contienda interna, renunció apenas en febrero pasado a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del Gobierno de Huacho. Y vaya coincidencia: su antiguo referente político volvió precisamente para encabezar un encuentro dedicado a esas mismas materias. La visita dejó flotando una pregunta: ¿todavía existe el ebrardismo yucateco o sus antiguos integrantes encontraron acomodo en las distintas corrientes de Morena?

Porque en política las estructuras rara vez desaparecen; generalmente cambian de domicilio. Lo que sí dejó buen sabor de boca fue la agenda económica anunciada, que incluye formar talento especializado y acercar emprendedores a inversionistas. Ahora falta lo verdaderamente complicado: convertir los anuncios en resultados.

Habrá que ver cuántos proyectos consiguen financiamiento, cuántas becas terminan en empleos y cuántas buenas intenciones sobreviven a la fotografía oficial. En lo político, el encuentro también permitió observar las relaciones de Ebrard con el Gobierno de Huacho y el Ayuntamiento de Cecilia Patrón. La diplomacia, después de todo, también se practica en territorio yucateco.

PERO MÁS ALLÁ de los proyectos tecnológicos, hubo un detalle bastante menos científi co que llamó la atención durante el recorrido del funcionario federal. Cuentan quienes estuvieron cerca que Marcelo Ebrard no escatimó elogios hacia la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, a quien habría comentado en varias ocasiones el porte con el que se presentaba. Al parecer, entre tanta innovación, tecnología y semiconductores, también hubo tiempo para apreciar la elegancia. Y es que la política tiene sus propios circuitos: algunos conducen electricidad y otros, cortesías.

POR CIERTO, LA visita también tuvo su capítulo gastronómico. El martes 3 de noviembre, la tradicional Hacienda San Antonio Hool fue escenario de una cena ofrecida al secretario de Economía, organizada por el Gobierno del Estado y el titular de Economía y Trabajo, Ermilo Barrera.

Entre los invitados estuvieron Salvador Vitelli, acompañado de Naomi Peniche; el secretario de Educación, Juan Balam, y empresarios como Juan Manuel Ponce, Arturo Quirarte, Alejandro Guerrero, Esteban Roche, Fernando Senderos, Pepe Chapur y Emilio Loret, además de alcaldes y personajes de la vida pública y empresarial yucateca. El ambiente, cuentan, fue relajado y Marcelo estuvo de excelente humor, aunque había algo que parecía interesarle más que la conversación de sobremesa: su teléfono celular.

Según comentó en corto, seguía los resultados de las elecciones estadounidenses, consciente de sus posibles repercusiones para las negociaciones comerciales con México. Pero no todo transcurrió con absoluta tranquilidad. Dicen que Juan Balam buscó en repetidas ocasiones conversar con él, justamente cuando Ebrard intentaba concentrarse en la pantalla.

La insistencia, según algunos asistentes, habría terminado por incomodarlo, aunque el funcionario mantuvo las formas. Al fi nal, entre empresarios, secretarios y conversaciones de alto nivel, parece que la verdadera competencia de aquella noche no estuvo en Estados Unidos, sino entre el teléfono de Marcelo y las ganas de platicar de Juan Balam.

CON LA LLEGADA de la Feria de Xmatkuil y los festejos de fi n de año, todo parece indicar que la famosa ameba comecerebros corre el riesgo de convertirse en otro expediente condenado al olvido.

Después de una persona fallecida, una multa superior a los dos millones de pesos y la detección del género Naegleria en seis de nueve cuerpos de agua artificiales de Mérida, el asunto prácticamente desapareció de la conversación pública.

Los análisis enviados a laboratorios externos resultaron como las tortas de doble queso de la María Elena: tardan una eternidad en salir y, para acabarla de amolar, los resultados conocidos hasta ahora tampoco han permitido esclarecer completamente la presencia de la peligrosa Naegleria fowleri en todos los sitios examinados.

Entre muestras, pruebas especializadas y explicaciones pendientes, los ciudadanos siguen sin contar con información concluyente sobre las condiciones sanitarias de esos cuerpos de agua. Y como ya viene el fresco, con Xmatkuil, las posadas, las vacaciones y las fi estas decembrinas, no sería extraño que los resultados definitivos terminen esperando hasta que regrese el calor.

Para entonces, la Secretaría de Salud tendrá bastante trabajo con la influenza estacional, las enfermedades respiratorias y demás padecimientos propios del invierno yucateco. La ameba, mientras tanto, podría terminar sepultada bajo una montaña de nuevos boletines sanitarios. Habrá que ver si alguien se acuerda de exigir los resultados completos y las comprobaciones del saneamiento antes de que los meridanos vuelvan a buscar dónde refrescarse.

LAS COSAS COMIENZAN a enredarse en el puerto de Progreso, donde el reparto de las próximas candidaturas amenaza con convertirse en un auténtico rompecabezas. Resulta que, mientras Lila Frías ya se presenta como la próxima candidata a la alcaldía, Chelita Magadán no parece dispuesta a hacerse a un lado por simple cortesía política.

Según cuentan en los corrillos, habría puesto una condición para despejarle el camino a Lila: que desde la Ciudad de México le garanticen la candidatura al segundo distrito federal. El pequeño inconveniente es que esa confirmación todavía no aparece.

Y como en política nunca faltan invitados a la mesa de negociación, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín también tendría algo que decir. Según las versiones que circulan, el legislador sostiene que desde la dirigencia nacional del Partido Verde le han informado que, por los acuerdos de coalición, ese distrito correspondería precisamente a su partido.

De ser así, la decisión no dependería únicamente de quienes hoy se disputan los espacios. En Progreso, por lo visto, no basta con querer una candidatura: también hay que conseguir que todos los involucrados estén de acuerdo con el reparto. Y esa suele ser la parte más complicada.

LO QUE PARECÍA un golpe político contra Alfredo Marrufo Díaz, exalcalde de Telchac Puerto, amenaza con convertirse en un examen de transparencia para el actual presidente municipal, Alfonzo Núñez Herguera.

El Ayuntamiento presentó una denuncia por presuntos desvíos de más de 22 millones de pesos correspondientes a la administración anterior, a partir de observaciones de la Auditoría Superior del Estado.

Hasta ahí, exigir cuentas es una obligación de cualquier autoridad. El problema aparece cuando los señalamientos se comunican como si la responsabilidad de los acusados ya estuviera demostrada, sin esperar las resoluciones correspondientes. Ahora la pregunta es bastante sencilla: ¿qué documentos sustentan cada acusación y cuál es el estado real de las investigaciones?

Pero resulta que, al abrir la puerta de la rendición de cuentas, el Ayuntamiento también permite que los reflectores iluminen su propia administración. Ahí aparecen los cuestionamientos sobre presuntos cobros excesivos de impuesto predial a propietarios de viviendas del puerto. Los afectados merecen conocer los criterios utilizados, los montos aplicados y el fundamento legal de esas decisiones.

Porque la transparencia no puede funcionar como una puerta de una sola dirección: abierta para revisar al antecesor y cerrada cuando alguien pregunta por la administración actual. Tampoco ayudan las versiones sobre presuntos comportamientos indebidos de personas vinculadas al entorno familiar del alcalde. Cada señalamiento requiere pruebas, identificación de los hechos y oportunidad de respuesta para los involucrados.

El parentesco, por supuesto, no convierte automáticamente al presidente municipal en responsable de lo que hagan otras personas. Pero tampoco debería convertirse en un salvoconducto para recibir privilegios o evitar explicaciones cuando existan quejas documentadas. Y todavía queda un ingrediente más.

En los corrillos políticos circula la versión de que Núñez Herguera presume contar con el respaldo de un funcionario cercano a la Secretaría General de Gobierno, con quien supuestamente mantendría relaciones de negocios. La afirmación requiere pruebas antes de convertirse en algo más que un comentario político.

Lo comprobable, por ahora, es que el alcalde ha colocado la rendición de cuentas en el centro de la discusión pública. Y eso obliga a practicarla sin excepciones. Porque en Telchac Puerto, el comunicado que pretendía exhibir a la administración anterior terminó dejando preguntas para ambos lados del escritorio.

Hoy entre Liborio y Cecilia… Todo es personal.