Opinión

Todo es Personal en Yucatán

EN EL TECNOLÓGICO de Mérida, el arranque del nuevo director, Heriberto Herrera Colocía, no ha sido precisamente terso. Y es que, lejos de fortalecer a la base académica local, habría optado por incorporar al menos a cuatro perfiles externos, a quienes se les asignaron cargas horarias equivalentes a turnos completos… es decir, ingresos nada despreciables.

El detalle —y el malestar— radica en que esas horas eran precisamente las que esperaba el personal interno: docentes que llevan años en la institución, que han hecho fila, méritos y antigüedad, y que aspiraban legítimamente a completar su carga laboral.

La decisión no solo ha generado inconformidad, sino también empieza a alimentar una narrativa incómoda: la percepción de que se está desplazando talento local para abrir espacio a gente de fuera. En una entidad donde el discurso oficial presume impulsar el talento yucateco, el contraste no pasa desapercibido.

Por ahora, el ruido crece en lo interno. Habrá que ver si escala… o si alguien decide apagarlo antes de que se convierta en un conflicto mayor.

EN EL COMITÉ Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional ya empezaron a repartir tareas rumbo a lo que viene… pero no todas pesan igual.

Mientras se arma la ‘Comisión redactora para la plataforma electoral’ —esa que, dicen, marcará el “nuevo rumbo” del partido… aunque más de uno sospecha que el documento ya está listo—, en la lista aparece el nombre del yucateco Renán Barrera. Aunque, cuentan, se trata más bien de un espacio protocolario: un lugar en la mesa donde se opina… mas no donde se decide.

Y es que, según los enterados, dicha comisión tiene más de taller técnico que de cuarto de guerra: un espacio para procesar ideas, pulir discursos y ordenar propuestas… pero lejos de donde se mueven las fichas clave.

Por cierto, también se menciona a otro yucateco, Asís Cano, actual regidor del Ayuntamiento de Mérida, quien se integraría a la Comisión Permanente Anticorrupción.

Así que, aunque desde algunos frentes ya se intenta hablar de proyección nacional, en corto reconocen que hay nombramientos más de trámite… que de peso.

En tiempos donde el panismo discute entre “relanzamientos” y “aperturas totales”, no todos los espacios pesan lo mismo… aunque así se cuenten.

EN YUCATÁN ALGUNOS ya empezaron a leer señales… y otros a responderlas. Desde hace semanas, se comenta que el PAN local decidió moverse antes de tiempo y comenzó a dejar ver a quienes podrían estar en la boleta rumbo a 2027.

Ahí está el caso de Esteban Abraham Macari, quien —según cuentan— en una reunión en Tizimín habría recibido el espaldarazo del dirigente estatal, Álvaro Cetina. A eso se sumó el evento reciente del panismo, donde más de uno vio no solo un acto partidista… sino algo parecido a un banderazo adelantado.

Y justo en ese contexto, llamó la atención que el gobernador Joaquín Díaz Mena se dejara ver este fin de semana en su despacho con dos figuras locales: la diputada Alba Cristina Cob y el legislador Germán Quintal Medina.

Dicen los enterados que, más allá de la cortesía institucional, las fotos no pasaron desapercibidas: en la primera ya hay quienes ven señales rumbo a Kanasín; en la segunda, lecturas similares para Hunucmá. Casualidad… o sincronía política.

El caso es que, en un estado donde todavía faltan años para la elección, hay quienes ya están jugando… y otros que no parecen dispuestos a quedarse mirando.

EL SÁBADO PASADO se celebró la boda del secretario de Economía, Ermilo Barrera Novelo. Hubo presencia política en la fiesta, a la que acudieron varios personajes de Morena, aunque no sin generar comentarios entre los asistentes.

Y es que más de uno llegó con un número llamativo de choferes y asistentes, quienes permanecieron afuera, atentos, con radios y teléfonos en mano. Entre los presentes estuvieron el coordinador de los diputados de Morena en el Congreso estatal, Wilmer Monforte; Luis Hevia Jiménez; Dafne y Víctor López Martínez; el entonces subsecretario de Salud, Alberto Alcocer; el secretario de Administración y Finanzas, Juan Sánchez Álvarez; así como los subsecretarios de Sefotet: Luis Borjas, Roger Góngora y Andrés Bates.

No pasó desapercibido que Alberto Río Leal no fue invitado. Cuentan que Wilmer Monforte fue de los más animados de la noche, aunque nunca se desprendió de su ya característico sombrero, detalle que llamó la atención entre asistentes del norte de Mérida. Por su parte, Luis Hevia se sentó con Edgardo Medina, cerca de Dafne y Víctor López.

Quien no ocultaba su entusiasmo era Alberto Alcocer, quien desde entonces presumía que pronto sería nombrado secretario de Salud, lo cual —según dicen— se confirmó apenas dos días después. En tanto, Juan Sánchez Álvarez se hizo notar fumando puro tras puro.

Por cierto, quien tenía asiento en la mesa principal era la secretaria de Pesca, Lila Frías, quien en repetidas ocasiones mandó decir que estaba por llegar… pero nunca apareció, dejando más preguntas que respuestas entre los organizadores.

En general, la convivencia entre invitados y políticos fue prácticamente nula. También estuvieron presentes Pepín González, Salvador Vitelli, la diputada Naomi Peniche, el exsenador Cleominio Zoreda y los generales David Lozano Águila y Virgilio Méndez Bazán.

Asimismo, Mauricio Sahuí y Pablo Castro únicamente se tomaron la foto con los novios y se retiraron. Entre los empresarios asistentes figuraron Emilio Blanco, Raúl Aguilar Baqueiro, Mario Millet, Jorge Charruf, Alejandro Guerrero, Álvaro Peón, Fernando López Ruiz, Fernando Juanes y Emilio Loret de Mola Gomory, entre otros.

LOS MOVIMIENTOS EN el gabinete estatal envían mensajes claros: en algunos casos de fortalecimiento, en otros de reacomodos estratégicos y, en varios más, de pérdida de respaldo político.

Por un lado, la salida de Alan Padrón Albornoz de la Secretaría de las Juventudes y la llegada de su subalterna, Carla Couoh Cuevas, marcan el desplazamiento del primero para dar paso a un perfil más cercano al comité estatal de Morena. La nueva titular es pareja de Fidel Chong Espinoza, quien incluso estuvo presente en su primer día en funciones.

En paralelo, la llegada de la diputada con licencia Estefanía Baeza Martínez a la Secretaría de Bienestar refleja un reacomodo de fuerzas, con un claro acercamiento a figuras antes vinculadas al exdelegado Rogerio Castro Vázquez. Tanto ella como su suplente, Edith Trujeque Jiménez, formaron parte de ese círculo político.

De forma más discreta se han manejado los descensos de las exsecretarias Judith Ortega Canto y Fátima Perera Salazar. En el primer caso, su traslado a la Secretaría de Ciencias y Humanidades se justifica por su perfil académico; en el segundo, su incorporación a la Secretaría General de Gobierno responde a motivos personales ligados a su embarazo.

Sin embargo, para muchos, el mensaje es otro: las ahora subsecretarias tienen en el antecedente de Alpha Tavera Escalante —quien pasó de subsecretaria a directora de área— una advertencia clara. En el entorno cercano al Gobernador, rechazar un movimiento puede interpretarse como insubordinación o incluso traición política.

EN EL AJEDREZ POLÍTICO, todo es personal… porque cada movimiento está pensado con miras al futuro.