El pasado martes finalizó el XV Seminario Internacional de Huracanes, que reunió a especialistas de aeropuertos, meteorólogos, personal de protección civil, Comisión Nacional de Emergencia, Cruz Roja y personal militar de México, Centroamérica, Estados Unidos y el Caribe. Se abordaron temas relacionados con la preparación contra la temporada de huracanes 2026, que todo indica será dentro o por debajo del promedio en su comportamiento y desarrollo.
Sin embargo, lo que preocupa a toda la zona del Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe –a la que pertenece la Península de Yucatán– fue el comportamiento de la temporada de huracanes 2025; fue el tema principal en el seminario internacional particularmente por su desarrollo tardío.
Los científicos Lixon Ávila, del Centro Nacional de Huracanes de Miami, Florida, y Omar García Concepción, de la Universidad de Guadalajara, enfatizaron que fue una temporada dentro del promedio, pero con huracanes intensos. Hubo tres de categoría 5 –la máxima de la escala Saffir-Simpson– y fueron Erin, Humberto y el histórico Melissa. Fue la segunda temporada con más huracanes categoría 5 después de la del 2005.
También se comentó que fue un período con inactividad inusual en septiembre, mes que es por excelencia el pico de la temporada, y se enfatizó que ningún huracán afectó zonas de Estados Unidos, México, Centroamérica y otras del Caribe: únicamente Melissa, de categoría 5, impactó las islas de Jamaica y el Este de Cuba causando grave destrucción y muerte a gran escala, principalmente en la primera, reafirmando con esto que la zona más propicia para la formación de huracanes intensos es el mar Caribe Central, lo que pone en alerta a la Península de Yucatán porque de ahí han llegado los peores de su historia.
Además, sugirieron que es necesario reforzar la cultura de la prevención en todos aspectos: realizar simulacros, revisar los planes de evacuación –sobre todo, su actualización– y que se cumplan las normas de construcción. Este ha sido uno de los principales problemas en muchas zonas: pese a que han sido afectadas por grandes huracanes, al paso del tiempo sin presencia de ciclones, se cae en la confianza y se relajan las medidas.
Esto último preocupa en Yucatán, el no saber qué tanto se ha relajado la población por el tiempo transcurrido desde el último gran huracán que fue Isidore, en el 2002, y ciertamente 23 años es un tiempo bastante amplio para caer en el confort e incluso llegar a pensar que ya no serán afectados por un gran huracán Por otra parte, se recomendó que ahora, con las grandes abundantes precipitaciones que acompañan a los ciclones tropicales, la evacuación total de zonas de alto riesgo debe realizarse mucho antes de que lleguen a la zona los vientos con fuerza de tormenta tropical.
Se hizo referencia a la famosa categoría 6 de la escala Saffir-Simpson que ha sido solicitada a nivel mundial por medios de comunicación y no por científicos y meteorólogos, aclarándose que no es necesaria, ya que la categoría 5 establece que un fenómeno de esta intensidad ocasiona “daños extremos”, por ello los científicos señalaron que está fuera de lugar esa petición, criterio que compartimos.
Por último, se mencionó el nuevo producto que pondrá en práctica el Centro Nacional de Huracanes con el Cono de Incertidumbre: los avisos y alertas por vientos ya no sólo serán para las zonas costeras, ahora se incluirá zona tierra adentro, y con relación a las vigilancias y avisos de huracán, se incluirá un área de posible afectación de tormenta tropical que será señalada con líneas.