Opinión

Colombia, un país polarizado

“Esta jornada electoral estuvo marcada por la polarización entre un candidato de derecha extrema, una candidata de derecha con tintes moderados y uno de izquierda democrática”.

Colombia, un país polarizado
Colombia, un país polarizado

Alas 5:15 de la tarde, cuando esto escribo, ya tenemos el resultado que, aunque preliminar, es decir, el que da el preconteo de votos puede considerarse defi nitivo con variaciones no significativas de cara a la segunda vuelta electoral tomando en cuenta la experiencia que arrojan campañas anteriores.

Esta jornada electoral estuvo marcada por la polarización entre un candidato de derecha extrema, una candidata de derecha con tintes moderados y uno de izquierda democrática.

A pesar de que imprudentemente el presidente Petro ha hecho desde hace meses vaticinios absurdos de posibilidad de fraude electoral, lo cierto es que Colombia cuenta con un sistema seguro en ese tema, que hace que las irregularidades que se ven en el proceso anterior a la elección misma den paso luego de estas a un sistema depurado en que el fraude es prácticamente imposible.

Hemos tenido casos notables de compra de votos que han concluido en procesos penales que han castigado con penas de cárcel a barones electorales, pero el sistema de elección a partir de que el ciudadano deposita el voto y luego de cerradas las urnas es seguro y la organización electoral, en cabeza de un organismo estatal independiente, permite contar con datos confiables pocas horas después de cerradas las urnas.

Los jurados de cada mesa, nombrados aleatoriamente por la organización electoral, reciben los tarjetones, donde los ciudadanos depositan su voto y el resultado, después de contarlos en presencia de observadores nacionales y extranjeros, y de testigos electorales delegados por los partidos políticos, que pueden elevar sus quejas en caso de inconformidad. Esos resultados son enviados a la Registraduría que los agrega informáticamente. Por eso, pueden tenerse resultados provisionales o preconteo pocas horas después de finalizada la jornada electoral, aún sin valor jurídico.

El resultado final válido lo da el escrutinio que realizan jueces y notarios en los días siguientes a la votación en presencia de testigos electorales y la Contraloría, la Procuraduría y el Consejo Nacional Electoral, que cuenta con representación de los distintos partidos políticos, así como la Misión de Observación Electoral -MOE- que es una plataforma de organizaciones de la sociedad civil bastante respetada.

Las cifras de la Registraduría Nacional, arrojan un total de 9´515.558 -43.63%- votos para Abelardo de la Espriella, el candidato de extrema derecha, frente a 8´977.429 -41.17%- de Iván Cepeda, candidato de izquierda del Pacto Histórico, actualmente en el poder.

Es decir, habrá segunda vuelta. Es significativo que el partido que apoya el expresidente Álvaro Uribe, el único presidente que llegó a la presidencia desde la primera votación sin necesidad de segunda vuelta, que salió de la presidencia con 80% de favorabilidad, ahora con su candidata Paloma Valencia vea de esta manera disminuida su infl uencia sin que esto quiera decir que es despreciable su capacidad de infl uir en la siguiente votación. Es previsible pensar que quiera infl uir para que la votación de Paloma 1´594.978 -6.86%- migre hacia De la Espriella y no hacia Cepeda, quien siendo senador logró su condena en un pleito penal. Ya en una ocasión, en el curso de la campaña, les pidió que no se pelearan, que trataran de unirse.

Sergio Fajardo, candidato de centro, profesor universitario que merecía mejor suerte, con 944.555 votos, es muy posible que vea con satisfacción, pese a encontronazos fuertes con el presidente Petro, que sus votantes se vayan a las toldas de Iván Cepeda, igual que ocurrirá con los votos de la exalcaldesa Claudia López, con una votación muy reducida, pero en una situación de estas cada voto cuenta.

Miguel Uribe Londoño, también seguidor del expresidente Uribe y quien se lanzó a la campaña como consecuencia del asesinato de su hijo Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, querrá que sus votos vayan a engrosar el caudal de De La Espriella.

En resumen, el Caribe está con Cepeda y el Pacto Histórico y Bogotá, y el Centro del País, la región más desarrollada, está con el candidato de extrema derecha. Quedan cuatro semanas para que cada campaña intente revertir esta situación. Ojalá los grupos armados ilegales no vayan a presionar la votación de las comunidades donde se asientan o a impedirles ejercer su derecho al voto como ya ha ocurrido en otras ocasiones y Colombia pueda definir su destino en paz.