EN APENAS 21 meses de gobierno, la Dirección General de Comunicación Social del Estado sigue acumulando señales claras de que no hay una estrategia definida para estar a la altura de lo que se requiere en el Poder Ejecutivo.
La primera directora, Wendy Aguayo, renunció en noviembre del 2025 tras sólo un año en el puesto, sin que se explicaran los motivos. La sustituyó Joaquín Ocampo, designado el 4 de noviembre de ese año pese a un confl icto de interés evidente: su portal Yucatán Ahora mantenía entonces un contrato vigente de 2.5 millones de pesos con el propio gobierno que ahora lo nombraba vocero.
Antes, pasó por la dependencia el asesor Jorge Pérez, señalado de múltiples irregularidades en el Estado de México, quien también salió por la puerta de atrás luego de incendiar la relación con medios y periodistas. Ese patrón –no un caso aislado, sino una sucesión– describe una dependencia que cambia de manos sin que cambie el problema de fondo.
Porque el problema no es sólo la rotación. Es que en medio de ella no hay rumbo ni estrategia. Y para rematar, hay torpeza. El gobierno decidió invertir capital político en una apuesta arriesgada: copiar el “Detector de Mentiras” de la mañanera federal, estrenado el 24 de junio pasado para rebatir información de medios críticos.
La “estrategia” llegó, según reportes, empujada por un asesor externo, Gustavo Rivera Loret de Mola, vinculado previamente a Cuauhtémoc Blanco en Morelos, y ya provocó una fractura con funcionarios de primer nivel del gabinete y con los propios medios.
El resultado de esta serie de desatinos es una comunicación gubernamental que confunde confrontación con estrategia: en lugar de fortalecer la relación con la prensa, la ha tensado; en lugar de dar resultados verificables, ha sumado un asesor cuestionado tras otro.
Cambiar de funcionarios no resuelve un problema que no es de personas, sino de diseño. Sin una visión de comunicación institucional coherente y efi caz, cualquier nombre nuevo llega a administrar el mismo desorden y a cometer los mismos errores.
Cambiar de director no corrige un diseño roto, sólo pospone la pregunta de fondo: ¿quién, en este gobierno, sabe qué es comunicar y qué es simplemente escribir boletines?
QUIZÁ NO SEAN muy conocidos para el gran público, pero dentro del PAN de Mérida sus apellidos pesan más de lo que aparentan. Nos referimos a los hermanos Erika Cosgaya Ceballos y Julio César Cosgaya Ceballos, hijos de la histórica lideresa panista Rosa Ceballos Madera.
Más que por su trayectoria política, ambos son identifi cados por su condición de proveedores del Ayuntamiento de Mérida, donde, al amparo de sucesivas administraciones blanquiazules, construyeron un auténtico emporio gracias a contratos públicos tan generosos como recurrentes. Sin embargo, no todo parece marchar sobre ruedas. En días recientes comenzaron a circular señalamientos que, según nuestras fuentes, los ubican no sólo como piezas de una presunta red de nepotismo —con hermanos, hijos y otros familiares incrustados en la nómina municipal—, sino también como gestores del ya tristemente célebre “moche” a proveedores, presumiendo contar con el supuesto respaldo de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.
“Ya es hora de cortar de raíz esa red de privilegios que empieza con doña Luna —como conocen en el PAN a Rosa Ceballos— y se extiende a hijos y nietos acomodados en el Ayuntamiento”, comentan voces del propio panismo. Porque una cosa es la lealtad partidista y otra muy distinta convertir la administración pública en patrimonio familiar.
QUIEN ANDA EN modo mundialista es el exsubsecretario de la Juventud y exrector del Instituto Superior de Ticul durante la administración vilista, Raúl Carrillo.
Sin el menor rubor presumió en redes sociales fotografías del encuentro entre Argentina y Jordania en el estadio de los Vaqueros de Dallas, una de las sedes mundialistas en Estados Unidos. “Se ve que los ahorros le alcanzan”, ironizan nuestras fuentes.
El detalle es que ese despliegue de bonanza contrasta con los problemas que, aseguran, enfrenta tras dejar el cargo. Nos dicen que las nuevas autoridades detectaron presuntas irregularidades en el manejo de recursos y contrataciones fuera de la norma, expedientes que hoy son revisados por la Secretaría Anticorrupción.
Incluso afirman que las auditorías estarían próximas a arrojar resultados, pues Ticul es considerado estratégico para el proyecto político de la Cuarta Transformación y nadie quiere cargar con fi guras que representen un pasivo antes que un activo. “Más que presumir viajes, Raúl debería preocuparse por explicar sus cuentas”, sostienen fuentes del sur del estado.
EN EL CUARTO de guerra de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada ya comienza a despejarse el panorama rumbo al 2027. Lejos de sorprender, las primeras defi niciones confi rman lo que muchos anticipaban: las candidaturas empiezan a repartirse entre el círculo más cercano al Palacio Municipal. Directores, subdirectores y funcionarios de confi anza encabezan la lista de aspirantes.
En el Distrito 1 apuntan al director del DIF Municipal, Gerardo López Fernández; en el 4 aparece la exdiputada y directora de Gobernación, Carmen González Martín; en el 5 fi gura Carlos “Chelito” Carrillo Paredes, director de Participación Ciudadana; en el 6, Carolina Jiménez Tejada, suplente de la diputada federal María Isabel Rodríguez; y en el 8, Raúl Escalante Aguilar, titular de la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal. El Distrito 7 permanece sin definición pública, aunque todo apunta a que sería reservado para una mujer.
Para sorpresa de muy pocos, los verdaderos jaloneos se concentran en los distritos más rentables para el PAN: el 2, 3 y 9, ubicados en el norte y nororiente de Mérida.
Ahí todavía se cruzan intereses de legisladores, regidoras, dirigentes panistas y operadores del primer círculo de la Alcaldesa. Esos espacios, dicen, permanecerán congelados hasta el último momento porque forman parte de los acuerdos políticos construidos con el exgobernador Mauricio Vila Dosal y el enviado del Comité Ejecutivo Nacional para la elección de 2027.
Lo que sí llama la atención es una ausencia imposible de ignorar: el grupo que alguna vez encabezó Roger Torres desapareció del reparto meridano. Todo indica que, si recibe alguna compensación política, será lejos de la capital.
LLAMÓ LA ATENCIÓN la velocidad con la que la agresión sufrida por la diputada local morenista Clara Paola Rosales escaló en la agenda pública, luego de que un elemento del Ayuntamiento de Mérida la insultara a través de sus redes sociales.
El sujeto, Carlos Canché, fue despedido en plena sesión de Cabildo por la Alcaldesa, quien dejó claro que en su administración no habrá espacio para la violencia contra las mujeres, al menos cuando el escándalo ya está bajo los refl ectores.
Se pudo saber que el exservidor público era chofer personal del secretario técnico de Combate a la Pobreza, Kirbey Herrera Chab, quien al ver caer a uno de sus colaboradores más cercanos habría buscado respaldo de su director, Arturo León Itzá, para intentar intervenir.
Sin embargo, desde el círculo cercano de la Alcaldesa la instrucción fue tajante: no habría privilegios, favores ni una segunda oportunidad para quien cruzó una línea que hoy resulta políticamente imperdonable.
POR CIERTO, SE comenta cada vez con mayor insistencia la fría relación entre dos directores del Ayuntamiento de Mérida: Arturo León Itzá y Jesús Pérez Ballote. Ambos funcionarios, según versiones que circulan dentro del propio gabinete, prácticamente habrían roto comunicación e incluso dejado de saludarse.
Lo que más alimenta las especulaciones es que ambos procurarían no coincidir en eventos ofi ciales. Si uno aparece en una reunión institucional, el otro buscaría evitar la coincidencia. Una dinámica poco común en un equipo de gobierno que presume coordinación, pero que deja entrever que las diferencias internas podrían ser más profundas de lo que públicamente se admite.
EN IZAMAL VUELVE a aparecer en el tablero político el nombre del gemelo Rodríguez Sosa. Cuentan que, después de tocar insistentemente las puertas de Morena con la expectativa de ser considerado para la candidatura a la alcaldía, la respuesta no habría sido la esperada. Ante el aparente cierre de esa puerta, versiones aseguran que habría comenzado a reconstruir puentes con el PAN para intentar regresar como candidato, pese al duro revés electoral que sufrió en su anterior intento.
Lo que genera más ruido es otra versión que el propio interesado habría dejado correr, aunque hasta ahora no existe confi rmación: que tendría el respaldo de su tío, Roberto Rodríguez Asaf. En los corrillos políticos también se comenta que, aunque actualmente es identifi cado como asesor del gobierno estatal, no estaría completamente satisfecho con el trato recibido y consideraría que algunos acuerdos quedaron pendientes.
Pero hay un detalle que no pasa inadvertido para quienes siguen la política izamaleña. En semanas recientes, al gemelo Rodríguez Sosa se le ha visto cercano a Alejandro Lugo, identifi cado como uno de los hombres de confi anza de Roberto Rodríguez Asaf y quien insiste en que será el candidato de Morena a la alcaldía de Izamal, aunque buena parte de su trayectoria política ha estado vinculada al PRI. La política, como suele ocurrir, parece tener más puertas giratorias que principios permanentes.
Y YA QUE hablamos de Izamal, otro personaje que volvió a ocupar espacio en la conversación pública fue el exalcalde Warnel May, quien organizó una peculiar promoción: regalar mil hot dogs desde un carrito instalado frente a su domicilio si México derrotaba a Ecuador.
La preparación, cuentan, comenzó días antes y un grupo de colaboradores trabajó a marchas forzadas para dejar todo listo, convencidos de que la convocatoria sería un éxito rotundo.
No faltó quien leyera la estrategia como un intento de mantener vigente el apellido y fortalecer el posicionamiento de su esposa rumbo a una eventual candidatura del PRI a la alcaldía de Izamal. En política, hasta un carrito de comida puede convertirse en una plataforma de posicionamiento. Sin embargo, los números habrían contado otra historia.
Según los comentarios posteriores al evento, la respuesta quedó muy lejos de las expectativas: mientras se proyectaba repartir mil hot dogs, apenas unas 150 personas habrían acudido, dejando sin entregar más de 800. Una convocatoria que pretendía ser multitudinaria terminó exhibiendo que la popularidad no siempre se cocina con anticipación.
Al final, en política como en el Mundial, los partidos no se ganan únicamente con estrategia: también se ganan con la gente. Todo es Personal.