Opinión

Evitar que el sargazo llegue a las playas es la mejor opción

“La magnitud del fenómeno demuestra que el verdadero problema comienza mucho antes de que el alga toque la arena”.

Evitar que el sargazo llegue a las playas es la mejor opción
Evitar que el sargazo llegue a las playas es la mejor opción

Durante años, la estrategia contra el sargazo en el Caribe Mexicano ha consistido en una carrera contrarreloj: retirar diariamente miles de toneladas de algas una vez que llegan a las playas. Sin embargo, esa lógica podría estar a punto de cambiar.

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que en un plazo de 15 días presentará un Plan Integral para atender el sargazo, luego de recorrer las costas de Quintana Roo y reunirse con autoridades, científi cos, representantes de la Secretaría de Marina y empresarios turísticos. La pregunta ya no debería ser cómo limpiar más rápido las playas.

La verdadera pregunta es otra: ¿cómo evitar que el sargazo llegue a ellas? Ese parece ser el nuevo enfoque del Gobierno de México y, probablemente, la decisión más inteligente desde que comenzó este fenómeno hace más de una década.

La nueva estrategia comenzó a delinearse también durante la presentación del Fondo de Capital Ambiental para México, impulsado por la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Ahí quedó claro que el Gobierno busca dejar atrás la antigua visión que separaba la economía de la protección ambiental.

La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, explicó que el fondo nace por instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, con el objetivo de atraer inversión privada para proyectos ambientales y demostrar que conservar la naturaleza también genera crecimiento económico.

“La naturaleza es infraestructura”, afirmó la funcionaria. La frase resume una transformación profunda. Durante décadas se consideró que bosques, manglares, arrecifes, playas y océanos eran simplemente recursos naturales.

Hoy se reconoce que son infraestructura indispensable para el desarrollo económico del país. Los manglares protegen las costas frente a los huracanes, los arrecifes sostienen la pesca y el turismo, los bosques garantizan el agua y las playas representan uno de los principales motores económicos del Caribe Mexicano. Durante su intervención, Alicia Bárcena ofreció una dimensión del problema pocas veces expuesta con tanta claridad. En temporada alta navegan por el Caribe alrededor de 90 mil toneladas de sargazo.

De ellas, aproximadamente el 10% por ciento llega a las costas mexicanas, es decir, cerca de 9 mil toneladas diarias, de las cuales es necesario retirar alrededor de 6 mil toneladas para proteger las principales playas turísticas.

La magnitud del fenómeno demuestra que el verdadero problema comienza mucho antes de que el alga toque la arena. Por ello, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el nuevo plan fortalecerá el trabajo de la Secretaría de Marina para capturar el sargazo en alta mar, incorporar mayor investigación científica y trabajar conjuntamente con el sector hotelero para construir una solución de largo plazo.

Quizá el cambio más importante consiste en dejar de ver el sargazo únicamente como basura. Semarnat plantea considerarlo un recurso que puede incorporarse a proyectos de economía circular, innovación y aprovechamiento industrial. Ese cambio de enfoque coincide con la filosofía del nuevo Fondo de Capital Ambiental. La intención es fi nanciar proyectos que permitan proteger la biodiversidad, restaurar ecosistemas, impulsar energías limpias y desarrollar soluciones ambientales con participación del sector privado. En lugar de gastar cada año cantidades crecientes en limpiar playas, México puede comenzar a invertir en prevenir el problema y generar nuevas cadenas de valor.

Como explicó Alicia Bárcena, hoy muchos hoteles invierten individualmente millones de pesos en retirar el sargazo. Una estrategia coordinada entre la Secretaría de Marina, Semarnat, gobiernos estatales, municipios, universidades y empresarios permitiría reducir costos y obtener mejores resultados. La experiencia internacional demuestra que intervenir el sargazo antes de que llegue a las playas resulta mucho más efi ciente que retirarlo cuando ya comenzó su descomposición.

Además del elevado costo económico, la limpieza en playa puede afectar dunas, vegetación costera, zonas de anidación de tortugas y otros ecosistemas. Por ello, el nuevo plan nacional debería combinar monitoreo satelital, modelos oceanográfi cos, embarcaciones especializadas, barreras de contención e investigación científi ca para actuar antes del recale. La prevención siempre será menos costosa que la remediación.

Algon: una propuesta que merece evaluarse

Dentro de ese nuevo enfoque también existen tecnologías que podrían incorporarse a un programa piloto de investigación. Una de ellas es Algon, desarrollado por la empresa húngara Alwec, cuya propuesta consiste en intervenir las grandes acumulaciones flotantes de sargazo en alta mar antes de que alcancen las costas mexicanas.

A diferencia de otras estrategias, Algon no busca recoger el sargazo cuando ya llegó a la playa, sino favorecer su degradación controlada sobre las manchas fl otantes para reducir el volumen que fi nalmente recala en el litoral. Si una parte importante del sargazo pudiera manejarse antes de tocar tierra, disminuirían considerablemente los costos asociados a su limpieza, transporte y disposición fi nal, además del impacto sobre el turismo.

Naturalmente, una tecnología de esta naturaleza no debe adoptarse sin evidencia científi ca. Lo responsable sería desarrollar un plan piloto independiente, coordinado por Semarnat, la Secretaría de Marina y centros de investigación como la Universidad del Caribe, la Universidad Autónoma de Yucatán, el Centro de Investigación Científi - ca de Yucatán o la UNAM. Ese piloto permitiría evaluar la efi cacia del producto, su comportamiento en condiciones reales, su impacto sobre peces, tortugas, corales, plancton y pastos marinos, así como su viabilidad económica frente a los métodos actuales de contención.

Si los resultados son positivos, México dispondría de una herramienta adicional para enfrentar el fenómeno. Si no lo son, también contaría con información científi ca sufi ciente para descartarla. Eso es precisamente lo que debe hacer una política pública basada en evidencia.

El discurso presentado por Semarnat va mucho más allá del sargazo. Propone cambiar la lógica económica del país. Durante años -recordó Alicia Bárcena- la naturaleza fue considerada una “externalidad”; es decir, un elemento cuyo deterioro no se incorporaba al costo real del desarrollo. Hoy la propuesta consiste en asignarle valor económico. Que destruir un bosque tenga un costo. Que perder un manglar represente una pérdida financiera. Que conservar un arrecife genere benefi cios medibles.

Que proteger la biodiversidad sea también una inversión. Ese cambio permitirá impulsar bonos de biodiversidad, mercados de carbono, restauración de humedales, soluciones basadas en la naturaleza y proyectos de economía circular fi nanciados por el nuevo Fondo de Capital Ambiental. El fenómeno del sargazo no desaparecerá.

Los especialistas coinciden en que seguirá formando parte del paisaje del Caribe durante los próximos años. Por ello, el éxito del nuevo Plan Integral dependerá de su capacidad para abandonar la improvisación y construir una estrategia permanente basada en ciencia, tecnología, cooperación institucional y fi nanciamiento ambiental. México tiene hoy la oportunidad de convertirse en un referente internacional en el manejo del sargazo.

Para lograrlo deberá fortalecer la investigación, apoyar la innovación y abrir espacios para evaluar, con absoluta transparencia y rigor científi co, todas las tecnologías que puedan contribuir a proteger el Caribe mexicano. Porque la mejor estrategia no consiste en limpiar más playas. La mejor estrategia es evitar que el sargazo llegue a ellas.