
Las recientes tres temporadas de vacaciones de verano hay ido a la baja en el Caribe Mexicano, que pasó de ocupaciones superiores al 80 por ciento al 63.5 por ciento, de acuerdo a los reportes de autoridades de turismo, así como sector hotelero.
Trabajadores consideran que Cancún y otros destinos en Quintana Roo, dejaron de ser opciones para laborar y obtener mejores ingresos. “Aquí han bajado las propinas, llegan menos turistas y las jornadas de trabajo son muy extenuantes”, dijo Angélica, mesera en un restaurante de la zona hotelera.

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Aunque la Secretaría de Turismo de Quintana Roo presume una temporada de verano positiva en los destinos del Caribe mexicano, las cifras cuentan una historia diferente. Los niveles de ocupación hotelera han ido a la baja en los últimos tres años, influidos por diversos factores que han impedido alcanzar las metas proyectadas.
De 2023 a 2025, la ocupación hotelera promedio en el estado ha registrado una tendencia a la baja, pasando de 77.3% en 2023 a 63.5.1% este 2025. La baja es todavía más marcada si se toma en cuenta destinos importantes del Caribe mexicano, como Cancún, que pasó de un 81.6% en 2023 a 68.7%en la zona hotelera, aunque en hoteles del centro apenas es del 58.4 por ciento este año.
La guía de turistas Ángela Rojas, divulgó un vídeo en redes sociales desde la zona arqueológica de Tulum, afirmando que verano del 2025 es la peor temporada en años, con ocupaciones hoteleras en esa zona del 30 por ciento y por consiguiente una caída en visitas a la zona.

Para la camarista Sara, esta ha sido una mala temporada vacacional pues esperaba poder obtener ingreso extra a base de propinas a fin de hacer frente a las compras de uniformes y útiles escolares para sus dos hijos que estudian primaria. “Nos llegó el dinero extra, hubo poco turismo y tendré que hacer malabares para poder comprar lo que requieren mis hijos que están a punto de iniciar curso escolar”, indicó.
Francisco Madrid, director general del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC), explicó que uno de los factores más relevantes en la baja ocupación hotelera es la limitada disponibilidad de asientos aéreos.
“Esto no significa que haya menos interés, sino que llegar a Quintana Roo es más difícil. Los vuelos llegan saturados y eso puede desincentivar al visitante, que entonces opta por otros destinos similares”, dijo.
A esta situación se suma el crecimiento constante de la oferta hotelera en la región, que no ha sido compensado con una mayor demanda en los diferentes centros de hospedaje de Quintana Roo.
“Cada año se agregan alrededor de 4 mil nuevas habitaciones. Si no hay un crecimiento paralelo en la llegada de turistas, naturalmente la ocupación se diluye. No ha caído por desinterés, sino por una combinación de presión en disponibilidad aérea, incremento en la oferta y falta de una estrategia de promoción más agresiva”, explicó.
La oferta hotelera en el Caribe Mexicano es de 1,478 hoteles con 135,961 habitaciones, a lo que se suman 24,893 unidades de rentas vacacionales, de acuerdo al reporte de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo.

El impacto de Airbnb y la inseguridad
Otro de los factores que repercuten este verano en los registros de ocupación hotelera en el Caribe mexicano es el auge de hospedajes en plataformas digitales como Airbnb, que también han impactado el balance en el destino.
“Una parte de la demanda se va hacia estas opciones, sobre todo entre jóvenes que buscan experiencias distintas al todo incluido. Son viajeros que no se reflejan en las cifras oficiales de ocupación hotelera, pero que están presentes en el destino”, detalló.
Además, problemas locales como la inseguridad, los recientes conflictos entre taxistas y operadores de plataformas digitales como Uber, así como la presencia cíclica del sargazo, también han influido en la percepción del destino, aunque no de manera determinante.
“Claro que son retos que siguen presentes y que al ser temas mediáticos repercuten en la percepción de los turistas que planean llegar al destino”, dijo el director de STARC.
De acuerdo con el especialista, la disminución actual en la ocupación hotelera también responde a un nuevo escenario global, donde destinos que antes estaban limitados por la pandemia han recuperado terreno. Esto ha intensificado la competencia con el Caribe mexicano, lo que podría explicar la baja más marcada que en años anteriores.