En la ciudad, Luis Baas es conocido como una persona en situación de calle, sin embargo, él no pide a la gente dinero sino busca todos los días su sustento recolectando latas y envases de plástico en las calles o a las orillas de la carretera federal 184; productos que luego vende para comprar sus alimentos.
Este hombre, de unos 35 años, a pesar de su situación de persona de la calle, es también un letrado, pues tiene un vasto conocimiento en artes e historia, porque llega, igualmente, a la biblioteca a leer la biografía de pintores, escultores y hombres de ciencia.
Pero ese conocimiento que tiene no es lo que sorprendió ayer a la gente que lo vio por la ciclovía; lo que hizo reaccionar y sorprender a las personas, es el hecho de haberse dado a la tarea de pintar piedras tiradas a la orilla de la ciclovía, en las cuales él les encontraba formas reconocibles de animales.
Noticia Destacada
¿Qué es y cómo funciona el Hells Angels Motorcycle Club? Líder del grupo es detenido en Cancún
Y se le vio tranquilamente pintada esas piedras qué tiene forma de conejos, gatos, perros, tortugas, entre otras. Al principio se pensó que el municipio lo había ocupado para hacer ese trabajo, poque en realidad era un trabajo mantenerse a hurtadillas toda una mañana para pintar con toda la calma las piedras que iba encontrando a la orilla de la ciclovía que representaba formas de animales.
Sin embargo, la tarde de este jueves, el área de comunicación social del municipio confirmó que Luis Baas no trabaja para el municipio y tampoco tiene contrato para pintar piedras a la orilla de la ciclopista.
Y, es que ayer se intentó entrevistarlo, pero no hizo caso a las preguntas que se le hicieron, pues se veía que estaba muy concentrado pintando una piedra que parecía que tenía forma de tortuga.