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Quintana Roo

Quintana Roo mantiene en 45% su tasa de informalidad laboral; 461 mil personas carecen de prestaciones

Al segundo trimestre del 2026, la tasa de empleo sin prestaciones se estancó en 45%, reportó el Inegi.

Algunos vendedores de comida comentaron que laboraron durante muchos años en la hotelería, con bajos salarios y jornadas extenuantes
Algunos vendedores de comida comentaron que laboraron durante muchos años en la hotelería, con bajos salarios y jornadas extenuantes / Rodolfo Flores

De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) correspondientes al segundo trimestre del 2026, la tasa de informalidad laboral en el estado se estancó en un 45 por ciento. Esto significa que alrededor de 461 mil quintanarroenses trabajan sin contratos, seguridad social, acceso a una vivienda digna y desprotegidos ante los abusos de los patrones.

La radiografía económica del estado muestra un crecimiento desproporcionado del empleo sin derechos laborales. De acuerdo con el último boletín de la ENOE, publicado por el Inegi, durante el trimestre abril a junio Quintana Roo alcanzó un total de un millón 25 mil 532 personas ocupadas, lo que representa un incremento neto de 37 mil 804 trabajadores en comparación con los 987 mil 728 registrados en el mismo periodo del año anterior.

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Sin embargo, del total de nuevos empleos generados en los últimos 12 meses, 27 mil corresponden directamente a puestos informales. Con esto, el ejército de la clandestinidad laboral en la entidad llegó a la escandalosa cifra de 461 mil personas desprotegidas en sus derechos básicos.

La Población Económicamente Activa (PEA) escaló hasta un millón 50 mil 959 ciudadanos, empujando la tasa de participación económica al 66.4%, la tercera más alta del país pero concentrada en micronegocios y autoempleo urbano. Aunque la tasa de desocupación abierta registró un aparente descenso al pasar del 2.8% en  el 2025 al 2.4 en el 2026 (dejando a 25 mil 427 personas buscando trabajo activamente), el análisis real demuestra que la disminución del desempleo no obedece a un mercado próspero, sino al refugio desesperado de las familias en el ambulantaje y el subempleo para poder llevar comida a la mesa.

Los puestos de antojitos predominan principalmente en las colonias
Los puestos de antojitos predominan principalmente en las colonias / Rodolfo Flores

Trabajé 10 años como camarista en la zona hotelera”, relató con amargura Esmeralda Pot, vecina de la Región 237 de Cancún. “Te exigen limpiar hasta 16 cuartos por turno, por un sueldo base miserable. Las propinas ya ni alcanzan porque todo está carísimo. Preferí salirme y poner un puesto de antojos en mi cochera; no tengo seguro médico, pero al menos el dinero es mío y no me andan humillando por tres pesos”, dijo.

La desprotección histórica se agrava con el aumento de la pobreza laboral, que en el último año avanzó del 18.7 al 19.9 por ciento en la entidad.

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Juventud sin futuro

El problema no es exclusivo del sector operativo más bajo; la falta de oportunidades formales y dignas está golpeando severamente a las nuevas generaciones de profesionistas y técnicos locales, obligándolos a subemplearse para no morir de hambre.

“Estudié mantenimiento industrial y los únicos trabajos formales que encuentro en las empresas turísticas me quieren pagar el salario mínimo, con turnos dobles obligatorios, sin pago de horas extras y además descansos sin goce de sueldo”, denunció Joel Pech, joven de 24 años originario de Cancún.

“Tener título o papeles ya no sirve para nada aquí, mejor me dedico a reparar aires acondicionados por mi cuenta en las casas; gano el doble en una semana, aunque sé que si me enfermo no tengo un hospital que me atienda. El Gobierno nos dice que estudiemos, pero las empresas sólo buscan mano de obra regalada”, expresó el entrevistado.

Aunque muchos incursionan en un negocio propio, lamentan la falta de seguridad social
Aunque muchos incursionan en un negocio propio, lamentan la falta de seguridad social / Rodolfo Flores

Crisis en la construcción

El sector de la construcción es otro de los grandes focos rojos de la informalidad. Pascual Canché, albañil de Felipe Carrillo Puerto que viaja semanalmente a las obras de Cancún y la Riviera Maya, comparte su testimonio mientras espera el transporte en una banqueta: “Los contratistas nos dan largas. Nos prometen IMSS pero solo nos traen a las vueltas, si te accidentas en la obra te dan unos pesos y mandan a tu casa. Muchos compañeros prefieren trabajar por su cuenta haciendo remiendos particulares porque en las constructoras grandes te explotan y no te dejan nada”.