Por dos décadas, la artesana maya María Dalia Chi Hau ha sostenido a su familia y contribuido a la educación de sus cuatro hijos mediante la elaboración y venta de artesanías en Pac-Chén, en Lázaro Cárdenas además de aprender inglés y francés de manera autodidacta. Su historia transcurre en una comunidad donde la actividad turística se redujo de las 18 camionetas que llegaban diariamente en años anteriores a apenas seis grupos al mes, situación que limita los ingresos de los habitantes.
Pac-Chén, cuyo nombre ancestral hace referencia a un pozo inclinado, enfrenta dificultades para mantener su economía. Los pobladores se dedican principalmente al ecoturismo y a la producción artesanal; sin embargo, trasladar sus mercancías a otros destinos representa gastos de transporte y viáticos difíciles de asumir, cuando existe el riesgo de no vender.
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Ante este panorama, los artesanos dependen principalmente de los visitantes que llegan a la localidad y de las campañas de promoción turística que realizan las autoridades locales y estatales. La reducción de los recorridos ha limitado la venta de productos.
Dalia cuenta con 20 años de experiencia en la actividad artesanal y combina las labores del hogar con largas noches de bordado y tejido.
Sin instrucción formal, aprendió inglés y francés al escuchar durante años las conversaciones entre guías y turistas. Con ese conocimiento se comunica con visitantes extranjeros y ofrece atrapasueños, pulseras de chaquira, servilletas bordadas y piezas ornamentales inspiradas en la fauna regional, como loros y guacamayas. Los artículos tienen precios de entre 100 y 200 pesos.
Con sus obtenidos, María Dalia ha procurado mantener los estudios de sus cuatro hijos; no obstante, dos tuvieron que interrumpir su formación universitaria debido al costo de las colegiaturas, los libros y las rentas para vivir fuera de la comunidad.
Actualmente, el menor de sus hijos, quien acaba de ingresar al bachillerato, también participa en la economía familiar. Para contribuir con los gastos de su preparación, fabrica hamacas y destina parte de sus ingresos a sus necesidades escolares.
La trayectoria de María Dalia muestra cómo la artesanía se mantiene como fuente de ingresos y expresión de la cultura maya en Pac-Chén.