Quintana Roo / Riviera Maya

PAN de Playa del Carmen, entre divisiones internas y el reto de recuperar fuerza para elecciones de 2027

La crítica resalta que el blanquiazul podría no tener un candidato competitivo rumbo a las elecciones del 2027.

No solo enfrentan números lejos de Morena, igualmente atraviesan por una fractura interna.
No solo enfrentan números lejos de Morena, igualmente atraviesan por una fractura interna. / Especial

Mientras la alcaldesa Estefanía Mercado Asencio a pesar de sus desatinos se consolida y aparece en las mediciones como una de las figuras más fuertes de la 4T en el estado, el Partido Acción Nacional camina por las calles de Playa del Carmen como un fantasma de lo que alguna vez fue. El blanquiazul, que gobernó el municipio hasta el 2024 de la mano de Roxana Lili Campos Miranda, hoy se debate entre la supervivencia y la irrelevancia.

Rumbo a la elección de la presidencia municipal del 2027, el PAN no sólo enfrenta números que lo colocan en segundo o tercer lugar, lejos de Morena, sino una fractura interna que amenaza con dejarlo sin candidato competitivo y sin una estructura real.

Las encuestas de GobernArte de mayo y junio de 2026 son claras: en Playa del Carmen, Morena encabeza con alrededor del 30-31 por ciento de las preferencias, mientras que el PAN oscila entre el 17 y el 18 por ciento, y un dato que debería quitarle el sueño a cualquier dirigente panista es que entre el 25 y el 28 por ciento de los ciudadanos dice que no votaría por ninguno, ese “ninguno” es el verdadero adversario, y el PAN parece incapaz de capitalizarlo.

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La dupla que se perfila… y el fantasma de Lilí

En el Cabildo, los dos regidores panistas de pura cepa, Juan Humberto Novelo Zapata y Danna Felisa Ramírez Saldaña han hecho del trabajo territorial su carta de presentación, proponen iniciativas, recorren colonias, se quejan de la CFE, de las grúas, de las invasiones de tierra y de la falta de servicios.

Novelo, consejero estatal y presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas, se ha convertido en la voz más visible del PAN en el municipio, mientras que Ramírez, además de regidora, es la presidenta del Comité Directivo Municipal desde septiembre del 2025, cuando derrotó a Jimena Arana en una elección interna cerrada.

Analistas y miembros al interior del partido han señalado que de esa dupla podría salir el abanderado o la abanderada a la alcaldía, ya que ambos se mueven, se posicionan, se fotografían con vecinos, pero el problema de fondo no es la falta de actividad de Novelo y Ramírez, es que el PAN local arrastra el peso de la derrota del 2024 y de las heridas abiertas que dejó el gobierno de Lilí Campos.

Hay que recordar el episodio de la regiduría, cuando Campos perdió, su suplente Kira Iris San pretendió quedarse con la curul, el PAN impugnó, el Tribunal Electoral del Estado le dio la razón al siguiente en la lista y Danna Ramírez llegó al Cabildo. Ese movimiento dejó claro que el partido quería recuperar el control de “sus” espacios, pero también expuso las rencillas entre los panistas de cepa y los que llegaron de la mano del PRI-PAN. Campos, emanada del tricolor, nunca terminó de ser del todo panista para muchos militantes y esa tensión sigue viva.

El divisionismo también se ha visto en batallas por las regidurías / Especial

Un partido que se declara prioritario… pero no se pone de acuerdo

En febrero del 2026, dirigentes nacionales y estatales del PAN —Juan Carlos Terrazas del CEN, la líder estatal Reyna Tamayo y la senadora Mayuli Martínez— declararon a Playa del Carmen “prioridad absoluta” para el 2027. Hablaron de brigadas permanentes, de recuperar la intención de voto del 18 al 33 por ciento, de capitalizar el descontento por la inseguridad. El discurso sonó bien, pero los hechos no lo acompañan.

Mientras tanto, a nivel estatal el PAN vive su propia guerra de baja intensidad, donde Reyna Tamayo Carballo, presidenta del Comité Directivo Estatal y diputada local, es acusada de nepotismo y de concentrar el poder en un círculo cerrado.

Su aspiración a la gubernatura en el 2027 la coloca en conflicto con la senadora Mayuli Martínez, que concentra más preferencias y la dirigencia estatal, lejos de unificar, se ha convertido en parte del problema. En Playa del Carmen, esa división se traduce en falta de recursos, de coordinación y de una estrategia clara más allá de las caminatas de los dos regidores.

La apertura a candidaturas ciudadanas que el PAN nacional ha promovido a nivel país tampoco ha generado un aluvión de perfiles fuertes en el municipio, mientras en otros estados aparecen decenas de aspirantes, aquí el escenario sigue siendo el de siempre: los mismos de siempre, con los mismos vicios de siempre.

El peso de la historia reciente

El PAN llegó a gobernar Playa del Carmen en el 2021 con Lilí Campos gracias a una alianza que mezcló estructuras del PRI y del blanquiazul pero en el 2024 perdió ante Estefanía Mercado.

La diferencia fue contundente: la alianza 4T sacó casi 75 mil votos mientras que el PAN y PRI juntos, poco más de 49 mil,  desde entonces, el partido no ha logrado reconstruir una narrativa creíble. Habla de inseguridad, de servicios deficientes, de corrupción, pero los ciudadanos ven a una alcaldesa con alta aprobación y a un PAN que parece más preocupado por sus internas que por ofrecer una alternativa real.

El divisionismo no es nuevo, ya en el 2024-2025 se vivieron batallas por las regidurías, acusaciones de aviadores en la administración anterior y pugnas por el control de la estructura.

Hoy, con Danna Ramírez al frente del comité municipal y Juan Novelo como la figura más activa en el Cabildo, el partido intenta proyectar unidad, pero en los pasillos se habla de desconfianza, de grupos que no se hablan y de una militancia reducida -alrededor de sólo 240 afiliados en el municipio, según datos del 2025- que no alcanza para llenar una asamblea con fuerza.

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Una oposición sin dientes

El reto del PAN en Playa del Carmen no es solo ganar en el 2027, es volver a ser relevante en un municipio donde el “ninguno” supera al propio PAN en algunas mediciones, donde Morena y sus aliados dominan la conversación y donde la alcaldesa actual ya se perfila como carta fuerte para reelegirse, el blanquiazul corre el riesgo de convertirse en un partido de testimonio.

Juan Novelo y Danna Ramírez seguirán recorriendo colonias, presentarán más iniciativas, hablarán de territorio y de cercanía, pero mientras el partido no resuelva sus divisiones internas, no defina con claridad un perfil competitivo y no logre traducir el descontento ciudadano en una propuesta creíble, la radiografía seguirá siendo la misma: un PAN herido, dividido y cada vez más lejos del poder en la joya turística de Quintana Roo.

La elección del 2027 todavía está a casi un año, tiempo suficiente para recomponerse, o para terminar de desdibujarse, pero, hasta ahora, los hechos apuntan más a lo segundo que a lo primero.