Yucatán

Mordeduras de serpiente se disparan 48% en Yucatán

Yucatán acumula 71 mordeduras de serpiente hasta el 15 de agosto de 2026, un aumento de 47.9% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Sinave.

Serpientes aumentan encuentros con personas en Yucatán; van 71 mordeduras
Serpientes aumentan encuentros con personas en Yucatán; van 71 mordeduras

Las mordeduras de serpiente aumentaron 47.9% en Yucatán durante el 2026, al pasar de 48 a 71 casos acumulados hasta el 15 de agosto, de acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) de la Secretaría de Salud federal.

El nuevo corte muestra que el problema no sólo supera el nivel observado el año pasado, sino que mantiene un avance reciente acelerado. Hasta la semana epidemioló- gica 28 se habían contabilizado 54 casos; cinco semanas después, la cifra llegó a 71.

Esto representa 17 mordeduras adicionales y un crecimiento de 31.5% respecto del corte anterior. En promedio, el sistema sanitario incorporó más de tres casos por semana durante ese periodo.

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Del total registrado en lo que va del año, 20 mordeduras fueron atribuidas a serpientes de cascabel, dos a coralillos y 49 quedaron clasificadas dentro del grupo denominado “otras serpientes”.

Esta última categoría concentra 69% de todas las atenciones. No significa necesariamente que las especies fueran inofensivas, sino que el reporte epidemiológico no ofrece una identificación más precisa del ejemplar responsable. Las cascabeles representan 28.2% y las coralillos, 2.8%.

Repunte con cascabel

Las mordeduras de cascabel pasaron de 18 casos durante el mismo periodo de 2025 a 20 este año, un aumento de 11.1%.

Sin embargo, el mayor crecimiento se encuentra en las agresiones clasificadas como ocasionadas por otras serpientes: reúnen 49 de los 71 registros y explican la mayor parte de la diferencia anual.

El boletín no precisa si todas las mordeduras causaron envenenamiento ni informa la gravedad de los pacientes. Tampoco permite establecer cuántas personas necesitaron hospitalización, terapia intensiva o tratamiento con faboterápicos.

Estos datos son importantes porque el riesgo depende de la especie, la cantidad de veneno inoculado, el sitio de la mordedura, el tiempo transcurrido antes de recibir atención y las condiciones previas de la persona afectada.

La Dirección General de Epidemiología señala que la identificación del animal puede orientar el tratamiento, pero recomienda no intentar capturarlo. En México se emplean principalmente dos grupos de antivenenos: uno contra ví- boras como cascabeles y nauyacas, y otro contra serpientes coralillo.

Factores que inciden

El repunte ocurre durante la temporada de lluvias, cuando las inundaciones, el crecimiento de la vegetación y los cambios en los refugios naturales pueden aumentar los encuentros entre personas y fauna silvestre.

La exposición es particularmente relevante para quienes trabajan en parcelas, montes, ranchos y zonas de extracción, así como para habitantes de comunidades rurales y periferias urbanas.

Yucatán alberga cerca de 58 especies de serpientes, pero únicamente cinco son consideradas potencialmente peligrosas para las personas: la cascabel yucateca, la nauyaca real o barba amarilla, la nauyaca nariz de cerdo, la huolpoch y la coralillo.

Ante una mordedura, las autoridades sanitarias recomiendan mantener la calma, retirar anillos, pulseras o prendas ajustadas y acudir inmediatamente a una unidad médica.

No deben realizarse cortes, succionar el veneno, aplicar torniquetes ni colocar remedios caseros. Estas prácticas pueden retrasar la atención, agravar las lesiones y elevar el riesgo de complicaciones.

Si las condiciones lo permiten, puede tomarse una fotografía del animal desde una distancia segura, sin perseguirlo ni intentar manipularlo.

A pesar del crecimiento de los casos, la información pública no identifica los municipios donde ocurrieron las mordeduras. Tampoco desglosa edades, ocupaciones, horarios, lugares de exposición ni tiempo transcurrido hasta la atención médica.

También falta información actualizada sobre la existencia y distribución de antivenenos. Aunque hospitales de Mérida, Valladolid, Tizimín, Tekax y otros municipios atienden este tipo de emergencias, no existe un inventario público que permita conocer cuántas dosis tiene cada unidad ni cuánto tardan en reponerlas.