Yucatán

Deportaciones ponen en riesgo 231.9 millones de dólares en remesas para Yucatán

Yucatán recibió 231.9 millones de dólares en remesas durante el primer semestre del 2026, mientras las deportaciones amenazan el sustento económico de miles de familias.

Yucatán recibió 231.9 millones de dólares en remesas durante el primer semestre del 2026.
Yucatán recibió 231.9 millones de dólares en remesas durante el primer semestre del 2026. / Especial

Detrás de cada yucateco deportado desde Estados Unidos existe algo más que un expediente migratorio. Hay familias que dejan de recibir dinero, comunidades que dependen de esos envíos y trabajadores que regresan después de años de haber construido su vida al otro lado de la frontera.

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231.9 millones de dólares. Esa es la cifra que el Banco de México registró como remesas enviadas a Yucatán durante el primer semestre del 2026, 6.8 millones más que los 225.1 millones del mismo periodo del 2025, un crecimiento cercano al 3 por ciento.

Detrás de ese número hay algo más que estadística financiera: familias que dependen de ese dinero para sobrevivir, comunidades enteras sostenidas por remesas y trabajadores que, en cualquier momento, pueden ser detenidos y devueltos a un país que dejaron hace años.

El flujo equivale a que las familias yucatecas recibieron, en promedio, alrededor de 38.6 millones de dólares del extranjero cada mes la primera mitad del año. Ese dinero permite dimensionar lo que está en juego con el endurecimiento migratorio que mantiene el gobierno de Donald Trump mediante operativos y detenciones contra migrantes.

Frente a esa cifra, el aparato institucional yucateco ofrece un panorama borroso. El director del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya, José Feliciano Moo y Can, señaló que la dependencia registra un promedio de tres yucatecos deportados al mes, aunque aclaró que se trata solo de los casos que llegan a su conocimiento. La cifra real, por tanto, puede ser mayor.

Los propios registros del instituto han variado conforme avanzó el año. El 17 de agosto, la Subdirección de Atención a Migrantes informó que 20 yucatecos fueron deportados durante el primer semestre del 2026, y seis más permanecían bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Trece de los retornados recibieron apoyos estatales de hasta 10 mil pesos para facilitar su reintegración. Son cifras que corresponden a cortes distintos y que, sumadas, exhiben lo mismo: a la fecha no existe un registro público único que permita saber con precisión cuántos yucatecos han sido expulsados de Estados Unidos durante el 2026.

Millones que sostienen hogares

El impacto potencial de una deportación supera, por mucho, al número de personas detenidas. Banxico contabilizó 470.9 millones de dólares enviados a Yucatán durante todo el 2025; en los primeros seis meses del 2026 ya habían ingresado 231.9 millones, prácticamente la mitad de aquel monto anual en la mitad del tiempo.

Yucatán ocupa apenas el lugar 26 entre las entidades receptoras de remesas y capta alrededor del 0.75 por ciento del total nacional, pero esa posición modesta en el ranking oculta el peso real que tiene el dinero en comunidades específicas.

La distribución, de hecho, está lejos de ser uniforme: solo durante el segundo trimestre de este año, Mérida recibió 38.9 millones de dólares; Oxkutzcab, 23.2 millones, y Tekax, 15.9 millones. Entre los tres municipios concentraron 78 millones de dólares en apenas tres meses.

En municipios del sur de Yucatán, donde durante décadas numerosas familias han enviado integrantes a Estados Unidos, las remesas son parte de la economía cotidiana: pagan alimentos, construcción y reparación de vivienda, estudios, gastos médicos, deudas y pequeñas inversiones.

El gobierno estatal estima que alrededor de 350 mil yucatecos viven fuera de México, principalmente en California, Oregón, Washington, Texas y Colorado, procedentes sobre todo de Oxkutzcab, Peto, Muna, Tekax, Dzan, Maní, Santa Elena, Tunkás y Motul. Son precisamente esas comunidades donde una detención migratoria en Estados Unidos se siente de inmediato, a miles de kilómetros de distancia.

El miedo también genera negocio

La presión migratoria está generando, además, un mercado paralelo de fraude. Indemaya ha detectado personas que se presentan ante los migrantes como gestores o coyotes y prometen arreglar documentos, corregir actas o resolver trámites migratorios a cambio de dinero. De acuerdo con Moo y Can, algunos cobran y desaparecen sin completar ninguna gestión. Los casos han sido detectados en California y Nevada, entidades con fuerte presencia de comunidades yucatecas.

El fraude explota dos condiciones simultáneas: el temor a ser detenido y la dificultad que enfrentan muchos migrantes para regresar a México y corregir personalmente sus documentos. Una inconsistencia en el acta de nacimiento, la CURP o cualquier otro papel mexicano puede empujarlos a manos de un intermediario. Indemaya insiste en que sus propios servicios de asesoría y acompañamiento son gratuitos, y no debería existir motivo para pagarle a nadie por ese trámite.

Durante agosto, personal del instituto realizó una gira por Oregón, Nevada y Canadá para recibir documentación y atender asuntos de doble nacionalidad, corrección de actas, CURP y asesoría legal. La demanda no es menor: solo en abril, en Oregón, atendió 152 expedientes de migrantes procedentes de municipios como Dzan, Maní, Oxkutzcab, Ticul, Chapab, Mama, Teabo y Chumayel.

Más de 271 mil mexicanos retornados

El endurecimiento de la política migratoria estadounidense rebasa, con mucho, al caso yucateco. Entre el 20 de enero del 2025 y el 13 de agosto del 2026, México recibió a 271 mil 193 connacionales repatriados: 171 mil 508 ingresaron por tierra y 99 mil 685 por vuelos. Mérida figura entre los aeropuertos habilitados para recibir esos vuelos dentro de la estrategia México te Abraza, junto con terminales en Campeche, Tulum, Villahermosa, Tapachula, Morelia y otros puntos del país.

Para quienes todavía están del otro lado de la frontera, la recomendación oficial se limita a no confiarse ante los operativos y acudir a los consulados y organismos institucionales cuando necesiten apoyo. Es una respuesta reactiva frente a un fenómeno que, según los propios números del Banco de México, no ha dejado de crecer: durante el primer semestre del 2026 las remesas hacia Yucatán aumentaron cerca de 3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

Ahí aparece la paradoja central del fenómeno: mientras más dinero envían los migrantes yucatecos, mayor es la incertidumbre sobre cuánto tiempo más podrán seguir trabajando y enviándolo. Una deportación se puede sumar como un caso más en las estadísticas incompletas del Indemaya. En la comunidad de origen significa otra cosa: el regreso inesperado del principal proveedor de una familia y la desaparición de un ingreso que llegaba puntual cada mes.