Ante el riesgo de posibles desbordamientos de los ríos Palizada y Candelaria, las autoridades estatales y federales se mantienen preparadas para el despliegue del Plan DN-III-E, mientras vigilan los niveles de ambos afluentes. Un incremento del caudal podría provocar afectaciones en viviendas, caminos y zonas bajas de las colonias y comunidades asentadas cerca de sus márgenes.
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La atención se centra principalmente en el río Palizada, debido a su conexión con el Usumacinta, en Tabasco, donde se han registrado fuertes lluvias. Los escurrimientos procedentes de esa entidad podrían incrementar los niveles del agua en territorio campechano y generar complicaciones para las familias que habitan en sectores ribereños.
Entre las localidades que requieren especial vigilancia en el municipio de Palizada se encuentran La Toza, Mariche, La Rebeza, Tila, La Corriente y Ribera Gómez, así como San Eduardo, Lagón Dulce, El Porvenir, Canales y Boca Chica, ubicadas en el entorno del sistema fluvial. En estos puntos, un aumento considerable del agua podría afectar terrenos bajos, accesos comunitarios y viviendas próximas a los cauces, aunque hasta el momento no se han confirmado inundaciones en esas localidades.
En el municipio de Candelaria, la atención preventiva también debe concentrarse en las viviendas y sectores bajos cercanos al malecón y a las márgenes del río Candelaria, donde una eventual crecida podría ocasionar anegamientos y dificultades de movilidad. Asimismo, comunidades como Pedro Baranda, El Desengaño y Miguel Hidalgo cuentan con antecedentes de vulnerabilidad por inundaciones, aunque debe verificarse qué sectores están directamente expuestos al cauce principal.
Comunidades ribereñas de Palizada y Candelaria, entre las zonas vulnerables
En Palizada, los antecedentes de Protección Civil identifican puntos vulnerables en San Eduardo, Lagón Dulce, Puerto Arturo, El Porvenir, Canales y Boca Chica, donde los escurrimientos han requerido atención preventiva. También se han realizado trabajos de reforzamiento de bordos en La Toza, Mariche, La Rebeza y el sector del Rastro Viejo, en la cabecera municipal.
Otras zonas como El Mangal, Las Bodegas y Ribera Gómez han sido señaladas en contingencias anteriores por su exposición a posibles inundaciones. De presentarse un desbordamiento, las principales afectaciones podrían incluir el ingreso de agua a viviendas, daños en terrenos y dificultades para transitar por caminos comunitarios.
En Candelaria, un estudio de peligros naturales identifica zonas inundables en la cabecera municipal, principalmente después del puente vehicular que comunica con la localidad de Estado de México y El Tigre. También señala a El Huinal como una localidad con alta probabilidad de inundación en determinados escenarios de lluvias extraordinarias. Estas referencias corresponden a escenarios de riesgo, no a afectaciones confirmadas durante la presente crecida.
De acuerdo con un análisis de riesgos difundido en julio de 2026, la Coordinación Nacional de Protección Civil identificó dos puntos críticos de inundación en Candelaria y uno en Palizada, con poblaciones potencialmente expuestas de 46 mil 913 y 8 mil 683 habitantes, respectivamente. Estas cifras corresponden a escenarios de riesgo y no representan personas actualmente damnificadas.
Río Palizada registra incremento en su nivel
De acuerdo con la información proporcionada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el río Palizada registra un nivel de 5.02 metros, lo que representa un incremento de 0.02 metros respecto al día anterior, cuando alcanzó los 5.00 metros.
El afluente permanece a 18 centímetros de su Nivel de Aguas Máximo Ordinario (NAMO), establecido en 5.20 metros, mientras que su máximo histórico fue de 5.90 metros, registrado el 18 de octubre de 2011. Sin embargo, alcanzar el nivel máximo ordinario no implica necesariamente que todas las comunidades cercanas resulten inundadas, pues las afectaciones dependen de las condiciones del terreno, la resistencia de los bordos y el comportamiento de los escurrimientos.
En cuanto al río Candelaria, el reporte de Conagua difundido el 22 de octubre ubicó su nivel en 35.90 metros sobre el nivel del mar, por debajo de su referencia de 37.15 metros. Protección Civil Municipal indicó entonces que no representaba un peligro inmediato para la población.
Preparan Plan DN-III-E ante posibles contingencias
“Estamos muy atentos a los niveles de los ríos, como el Candelaria y el Palizada, este último por su conexión con el río Usumacinta, por donde se reciben las descargas de agua derivadas de las fuertes lluvias en el vecino estado de Tabasco”, manifestó Anuar Dáger Granja, titular de la Secretaría de Protección Civil del Estado (Seprocicam).
Señaló que, ante esta situación y los trabajos de prevención impulsados por los tres órdenes de gobierno, se mantienen vigilantes y preparados para atender a la ciudadanía ante cualquier contingencia.
“En caso de que se presente alguna contingencia, contamos también con el apoyo de las secretarías de Marina y de la Defensa Nacional para activar el Plan DN-III-E. Prueba de ello es la respuesta inmediata del Gobierno ante las afectaciones que las fuertes lluvias ocasionaron en la carretera federal del municipio de Carmen. Estas mismas acciones de atención se mantienen en los 13 municipios del Estado”, indicó el titular de la Seprocicam.
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Las autoridades continúan vigilando los niveles de ambos afluentes para actuar oportunamente en apoyo a las familias asentadas en las zonas susceptibles a inundaciones. Paralelamente, las brigadas de la Secretaría de Salud mantienen acciones de prevención y combate al dengue, así como de otras enfermedades.
JGH