Campeche

¿Tráfico ilegal de loros en la carretera Campeche-Mérida? Identifican rutas de riesgo en el sureste

Investigación de PNAS y decomisos de Profepa confirman que las carreteras entre Campeche y Yucatán son corredores de alto riesgo para el tráfico ilegal de loros en México.

Estudio científico ubica las carreteras Campeche-Yucatán como rutas de alto riesgo en tráfico de loros.
Estudio científico ubica las carreteras Campeche-Yucatán como rutas de alto riesgo en tráfico de loros. / Imagen generada con IA

Las carreteras que conectan Campeche y Yucatán aparecen entre los corredores de mayor riesgo para el tráfico ilegal de loros en México, de acuerdo con una investigación internacional basada en más de 6 mil registros de decomisos efectuados entre 1997 y 2024.

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El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó los puntos de extracción, aseguramiento y posible traslado de ejemplares. Sus resultados identificaron una elevada concentración de actividad en el sureste del país y la Península de Yucatán.

Entre los corredores señalados destacan las carreteras que conducen o atraviesan ciudades como Campeche, Mérida, Villahermosa y Tuxtla Gutiérrez, debido a su conexión con regiones de alta biodiversidad y centros urbanos donde existe demanda de fauna silvestre.

Los investigadores utilizaron registros históricos y modelos espaciales para estimar los trayectos con mayor probabilidad de ser utilizados. Por ello, los resultados deben entenderse como un mapa de riesgo y no como la confirmación de una sola ruta delictiva que opere permanentemente.

Decomisos confirman trasiego en la carretera Campeche–Mérida

La presencia del tráfico ilegal en esta zona no se limita a una proyección académica. El 31 de mayo de 2025, autoridades interceptaron un automóvil sobre la carretera federal Campeche–Mérida en el que eran transportados 25 loros y un mono araña.

Durante la revisión, los ocupantes no pudieron acreditar la procedencia legal de los animales. Entre los ejemplares encontrados había loros frente blanca, cachetes amarillos y corona blanca, además de otras aves del género Amazona. Uno de los loros fue encontrado sin vida y dos personas quedaron a disposición de la Fiscalía General de la República.

El problema también quedó reflejado en los operativos regionales realizados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. En marzo de 2026 fueron asegurados 138 ejemplares de vida silvestre durante inspecciones en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz.

Una segunda intervención, desarrollada entre abril y mayo del mismo año, permitió rescatar 482 ejemplares de flora y fauna. Las autoridades inspeccionaron 119 vehículos y encontraron aves de la familia de los loros, tortugas, monos araña y felinos silvestres, entre otras especies.

Loros mexicanos se encuentran protegidos

México cuenta con 22 especies de loros, pericos y guacamayas, cuyas poblaciones han disminuido durante las últimas décadas debido a la captura ilegal y la pérdida de su hábitat. Todas se encuentran bajo alguna categoría de riesgo y están protegidas por la legislación mexicana.

Desde 2008 está prohibido el aprovechamiento extractivo con fines comerciales de las especies nativas de psitácidos. A pesar de esta medida, los decomisos demuestran que la captura y el traslado clandestino continúan en diferentes regiones del país.

Las condiciones utilizadas para ocultar y transportar animales provocan además una elevada mortalidad. La Profepa estima que alrededor del 70 por ciento de los ejemplares silvestres extraídos ilegalmente muere durante la captura, el almacenamiento, el traslado o la comercialización. Esta estimación comprende a la fauna silvestre en general y no únicamente a los loros.

La evidencia disponible confirma que Campeche y Yucatán forman parte de una región vulnerable al traslado ilegal de estas aves. No obstante, hablar de “la ruta de los criminales” resulta impreciso: lo comprobado es la existencia de corredores de riesgo, respaldados por registros históricos, aseguramientos recientes y modelos científicos.

JGH