El sector restaurantero enfrenta una fuerte presión por el incremento en los costos de la canasta básica, que en algunos productos alcanza entre el 30 y hasta el 50 por ciento, lo que obligará a realizar ajustes en los precios de los menús, advirtió la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Ciudad del Carmen, Gabriela Cruz Damas, al reconocer que, durante años los restauranteros han absorbido los aumentos para no afectar a los clientes, especialmente tras la pandemia y la crisis económica derivada de la falta de pagos de Pemex; sin embargo, en estos momentos ya no es sostenible seguir sacrificando las ganancias.
Luego de que en recientes semanas, comerciantes de carnes, pescados, frutas, verduras y aves reportaran el aumento en el precio de algunos de sus productos, la entrevistada explicó que, productos como el limón han registrado incrementos drásticos, pasando de entre ocho y 15 pesos el kilo a alcanzar hasta los 50 pesos, lo que representa un aumento considerable que afecta directamente a bebidas y alimentos que dependen de este insumo. Otros productos como el tomate y los insumos del mar también presentan variaciones importantes por temporada.
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Añadió que, además del aumento en alimentos, los restaurantes enfrentan incrementos constantes en bebidas alcohólicas y refrescos, los cuales suben al menos dos veces al año, siendo estos rubros donde más fácilmente se han podido ajustar precios sin generar tanto impacto en los clientes.
Cruz Damas agregó que, pese a este escenario, no es viable aplicar incrementos generalizados del 20 por ciento en los menús, ya que esto impactaría directamente en la afluencia de comensales. Por ello, el sector optará por hacer ajustes selectivos en algunos platillos, dependiendo del costo de los insumos.
Destacó que desde la pandemia el sector restaurantero ha intentado mantener precios para reactivar la economía, pero la situación actual, sumada a los efectos del rezago económico local, ha obligado a replantear estrategias para sostener los negocios. Incluso costos operativos como la impresión de menús representan un gasto significativo, por lo que algunos establecimientos han optado por reducir su número o implementar versiones digitales, aunque no todos los clientes, especialmente adultos mayores, se adaptan a este formato.
Finalmente, adelantó que los primeros ajustes podrían reflejarse antes de Semana Santa, con incrementos aproximados del 10 por ciento en ciertos platillos, siempre buscando un equilibrio que no afecte de manera severa a los consumidores ni desincentive la llegada de turistas.
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