Luego de la culminación de la marcha anual del 8M, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, elementos de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC) y miembros del Escuadrón Antimotines desplegaron a decenas de oficiales para asegurar a presuntas agitadoras infiltradas y a otras participantes quienes previamente atentaron contra la integridad física de varios uniformados tras prenderles fuego en las inmediaciones del Palacio de Gobierno durante la protesta.
En el despliegue de los elementos, se confirmó la detención de al menos ocho participantes, a quienes presuntamente identificaron como “agitadoras” del movimiento, esto derivado a que, durante la marcha, un grupo de más de 10 encapuchadas rompieron vidrios, agredieron a miembros de la Policía Estatal y, sobre todo, le prendieron fuego a la barrera de uniformados quienes se encontraban realizando un escudo humado para evitar que los colectivos ingresaran a las oficinas del Palacio.
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Sin embargo, el despliegue policial también se vio marcado con el uso de fuerza elevada, generando disturbios violentos entre las manifestantes que intentaban impedir el arresto de sus compañeras, a quienes sometieron entre grupos de varios policías por cada una de las detenidas, además de entablar discusiones y hasta bajar por la fuerza de un vehículo privado a otras que intentaban huir del lugar.
En medio de las discusiones, el resto de las líderes de los colectivos comenzaron a realizar llamadas o subir videos de lo que estaba aconteciendo en el momento, dado que, luego de que se llevaran a las detenidas, al menos otros 100 elementos permanecieron en el lugar a la espera de recibir nuevas instrucciones, generando mayor molestia entre los presentes.