Deportes

Carlos Iturralde Rivero, caballero del fútbol

Marco Antonio Sánchez Solís

Una de las tradiciones más arraigadas en nuestro Estado y en nuestro país en general, es el Día de Muertos, celebración donde recordamos a los seres queridos que se adelantaron en el viaje.

Para conmemorar a algunos, de tantos, grandes deportistas que ha dado Yucatán y que ya no se encuentran entre nosotros, hemos preparado un serial con 4 de esos atletas que dejaron en alto el Estado.

Yucatán ha sido tierra de grandes deportistas, la historia deportiva de nuestro Estado ha tenido grandes momentos y grandes atletas, que han dado nombre y lustro a nuestro Deporte.

Nuestra historia deportiva comienza desde muy temprano el siglo XX, con jóvenes que tuvieron el deporte parte de su crecimiento como personas.

Grandes exponentes ha dado y sigue dando nuestro Estados, algunos que ya se nos han adelantado en el camino y otros que son ya una realidad o el futuro del deporte local.

Después de un exhaustivo análisis, sin menospreciar a ningún otro que seguro se merece ser contemplado, se escogió a 4 personajes que fueron fundamentales en sus respectivos deportes, tanto en el Estado como en el país.

Estos son: Carlos Iturralde Rivero, el más importante futbolista que ha dado Yucatán; el GM Carlos Torre Repetto, el más grande ajedrecista que ha tenido México y en su momento uno de los mejores del mundo; Víctor Alayola Rosas, el “padre” de la Halterófilia local y quien ayudó como directivo al crecimiento del mismo a nivel nacional; así como Jorge Guadalupe “Lupe” Madera Pacheco, quien fue uno de los Campeones del Mundo de Boxeo del Estado, el único ya fallecido.

Carlos Iturralde Rivero

Nacido en Mérida el 7 de junio de 1926, Carlos Iturralde Rivero fue la primera leyenda que tuvo el fútbol en nuestro Estado, convirtiéndose en el primer yucateco en militar en el máximo circuito del balompié de nuestro país y en vestir los colores de la selección nacional.

Futbolista, mediocentro izquierdo, Director Técnico, periodista, escritor, filósofo del fútbol, Don Carlos estuvo involucrado al balompié desde muy joven, y se mantuvo así hasta su fallecimiento el primero de agosto de 2004.

Recordado principalmente con los Rayos del Necaxa y con los Potros de Hierro del Atlante, Iturralde Rivero vistió los colores de los que posteriormente se han convertido en los 2 equipos más grandes del fútbol nacional, las Chivas Rayadas del Guadalajara y las Águilas del América, aunque en ambas instituciones sólo estuvo a una campaña.

El Estadio de Fútbol más grande de la península lleva su nombre.

Primeros años

Hijo menor de José María Iturralde Traconis, Gobernador del Estado de Yucatán de 1924 a 1926 y de Josefina Rivero Díaz, perdió a su padre a los 9 días de nacido, por lo que su familia decidió migrar a Francia.

Regresó al país en 1934, viviendo en la Ciudad de México, donde estudió y jugó fútbol en el Colegio Grosso; en par de años después regresó a Mérida, estudiando en el Colegio Montejo y participa en los equipos de fútbol de dicha institución; en 1940 volvió a la capital del país estudiando y jugando en el Colegio Franco Español.

A los 15 años de edad, en 1942, ingresó al Club de Fútbol Asturias, jugando como centro delantero en la categoría juvenil; en 6 meses fue incorporado a la Segunda Intermedia en la que estuvo otros 6 meses.

En 1945, a los 18 años de edad, tuvo la oportunidad de debutar en el primer equipo, en la Primera División, en la posición en la que jugaría siempre, medio campo, oportunidad que le dio el estratega escocés William Reaside por la lesión de un jugador.

En su estancia en el Asturias, antes de la desaparición del mismo, tuvo la oportunidad de disputar una serie de partidos internacionales ante las escuadras de Bratislava, de Checoslovaquia en esa época, ahora Eslovaquia; el Vasco da Gama, de Brasil, y el Independiente, de Argentina, como seleccionado del combinado España-Asturias.

Carrera como jugador

Con la desaparición del Asturias en 1950, Carlos Iturralde fue fichado por las Chivas de Guadalajara jugando sólo una temporada, la 1950-1951; Su paso por las Aguilas del América fue igual de efímera, no logrando brillar con ninguna de las 2 escuadras.

Con el que si brilló con luz propia fue en los Rayos del Necaxa, donde llegó en 1951 y salió en 1955, menos el año que hizo con el América.

En 1955 los Potros de Hierro del Atlante compraron su ficha, culminando con ellos su carrera al retirarse como jugador en 1958.

Lesiones

Las lesiones lo persiguieron en su extensa carrera en la Primera División, algunos más graves que otros y algunos con mayor repercusión que otros, como los que le dejaron sin posibilidades de disputar un Mundial.

Su primera lesión se dio al principio de su carrera profesional, en un juego nocturno ante el San Sebastián de León, hizo una barrida que le lesionó y lo dejó 3 meses fuera del balompié.

La más dura de las lesiones que sufrió, y que posteriormente se volvió repetitivo en los momentos cumbres, fue previo al Mundial de Brasil 1950.

Estando seleccionado, prácticamente con la titularidad asegurada, sufrió una severa lesión que requirió intervención quirúrgica, lo que le impidió poder participar en ese Mundial.

Por similar causa no asistió a los siguientes 2 Mundiales, Suiza 1954 y Suecia 1958, estando, en ambos casos, en la lista de preseleccionados.

Director Técnico

No se mantuvo alejado del balompié por mucho tiempo ya que en 1963 comienza una larga y fructífera carrera como Director Técnico, primero dirigiendo en Mérida equipos amateur como el Centro Universitario Montejo, Escuela Modelo, Universidad de Yucatán, Selección del Estado, Instituto Cumbres y la Universidad del Mayab; y en la capital del país al Club Deportivo Reforma, Parma y Santos, por mencionar algunos.

Estos primeros pasos en la dirección técnica le prepararon para dirigir a nivel profesional, dirigiendo a varias escuadras, como los Pumas de la UNAM, donde manejó a un joven futbolista que posteriormente se convirtió en el mejor que ha tenido nuestro país, Hugo Sánchez.

Igual estuvo al frente del Atlante, Atlético Morelia, Querétaro FC y Club Deportivo Cuautla.

Fue precursor del fútbol profesional en Yucatán, a partir de 1981 dirige a los Leones del IMSS, igual a los Aguiluchos de Mérida y a los Mayas de Yucatán, todos en la Tercera División.

Con estos últimos jugó la final de la Tercera en 1989 el cual perdieron ante Ayotlán, terminando como subcampeones y teniéndose que conformar con ascender a las Segunda “B” en lugar de la Segunda Nacional.

En la Segunda División dirige a los Aguiluchos de Mérida y a los Venados de Yucatán.

También fungió como secretario técnico del Atlante y de los Pumas, fue fundador de la Liga del Sureste de Fútbol, Director de la Escuela para Entrenadores Profesionales de la FMF Zona Sureste.

Fundó y dirigió a 4 escuelas de fútbol infantil, Colegio Iturralde, Cruz Azul Tlalpan, Leones del IMSS y Mayas Mérida.

También tuvo el tiempo de ser periodista, comentarista y reportero deportivo, conductor de programas deportivos de televisión y columnista con sus crónicas “Futbol-Temas” y “Entre patadas”.

Escribió 3 libros, “Amistad entre patadas”, “Fútbol en Yucatán” y “Manual práctico para entrenar niños”.

Se le recuerda por el gran deportista y entrenador que fue, pero sobre todo, por la bella persona y la caballerosidad que siempre mostró, tanto dentro como fuera de la cancha.