Tepeji del Río, Hidalgo, se detuvo este jueves para despedir a uno de los suyos. Raúl Jiménez Vega, padre del delantero de la Selección Mexicana y del Fulham FC, fue velado y sepultado en su tierra natal en una ceremonia íntima pero cargada de emoción, rodeado por familiares, amigos y personas que lo conocieron como el hombre que siempre estuvo detrás del sueño de su hijo. El futbol mexicano acompañó el duelo desde la distancia con respeto y solidaridad.
La ceremonia del último adiós
La tarde del 12 de marzo, el cuerpo de Jiménez Vega fue trasladado desde el Velatorio Profam hasta la Parroquia de San Francisco de Asís en Tepeji del Río, donde a la 1:00 p.m. se ofició una misa de cuerpo presente ante decenas de asistentes. El cortejo partió del velatorio a las 12:15 p.m. y, concluida la ceremonia religiosa, se dirigió al panteón de San Juan Otlaxpa, donde se realizó la sepultura.
La Funeraria Profam emitió el comunicado oficial en nombre de las familias Jiménez Rodríguez y Jiménez Vega, lamentando el fallecimiento. El ambiente en el municipio hidalguense fue de duelo sereno: vecinos y personas ligadas al futbol local se reunieron para acompañar a la familia en silencio y con profundo respeto.
La enfermedad que la familia guardó en privado
De acuerdo con información publicada por el diario Excélsior, Raúl Jiménez Vega habría enfrentado durante aproximadamente un año un cáncer de páncreas. La familia mantuvo la situación con total discreción mientras el delantero seguía cumpliendo sus compromisos con el Fulham FC en Inglaterra. Hasta el momento no se ha confirmado si Raúl Jiménez viajará a México para acompañar a los suyos.
El hombre detrás del futbolista
Hablar de la carrera del delantero mexicano es hablar también de la sombra protectora de su padre. Jiménez Vega acompañó el desarrollo futbolístico de su hijo desde los primeros pasos en el circuito local hasta su consolidación en el futbol
europeo, pasando por su etapa en el Club América y su posterior salto al Viejo Continente. Quienes lo conocieron lo describen como un padre cercano, presente y profundamente orgulloso del camino recorrido.
Su figura era habitual en los partidos de la Selección Mexicana, especialmente en fechas importantes. Uno de los momentos más recordados fue el gol de chilena ante Panamá en las eliminatorias rumbo al Mundial 2014, una anotación que catapultó a su hijo al reconocimiento nacional y que Jiménez Vega vivió con la emoción de quien sabe que también puso un ladrillo en esa historia.
La prueba más dura: la fractura de cráneo
La figura del padre quedó grabada con especial fuerza durante el episodio más dramático de la carrera del atacante. El 29 de noviembre de 2020, en el Emirates Stadium, Raúl Jiménez sufrió una fractura de cráneo tras un choque de cabezas con el defensor brasileño David Luiz, entonces jugador del Arsenal FC. El incidente generó alarma en todo el mundo del futbol.
Jiménez Vega siguió aquella emergencia desde México, en plena pandemia, sin posibilidad de viajar. En entrevista con ESPN, describió esas horas con una honestidad desgarradora: "Fue algo horrible, de las cosas más feas que me han pasado por la impotencia de no poder hacer nada". La familia dependía de llamadas telefónicas para conocer la evolución del jugador, aferrándose a la esperanza de que saliera adelante. "Primero se pensó en su vida, después dijeron quizá que ya no volvía a jugar, pero nosotros queríamos que estuviera bien", dijo en aquella ocasión.
Con el tiempo, Raúl Jiménez logró recuperarse y retomar su carrera profesional, un regreso que su padre vivió con el mismo orgullo silencioso que había marcado toda su relación.
La historia de Raúl Jiménez Vega es un recordatorio de que detrás de cada figura del futbol hay una familia que empuja, acompaña y sostiene. Hoy, Tepeji del Río despide al hombre que estuvo en el origen de todo.