Mazatlán Femenil enfrenta serios cuestionamientos luego de que un grupo de jugadoras y exjugadoras denunciara presuntas irregularidades en la atención médica que recibieron durante su paso por la institución. Los señalamientos incluyen diagnósticos que consideran erróneos, operaciones presuntamente innecesarias, rehabilitaciones deficientes y regresos anticipados a las canchas.
De acuerdo con las futbolistas, algunas de estas decisiones habrían tenido consecuencias que trascendieron lo deportivo. Varias aseguran que su salud, su rendimiento y la continuidad de sus carreras profesionales resultaron afectados, mientras que los procedimientos señalados habrían tenido costos de entre 80 mil y 500 mil pesos.
Entre los nombres mencionados en los señalamientos se encuentra el entonces responsable médico José Francisco Briseño de la Luz, además de integrantes de su equipo, como la fisioterapeuta Kathya Guadalupe González Cervantes y la doctora Luisa Fernanda López Gallardo.
Casos de jugadoras que cuestionan su atención médica
Uno de los casos expuestos es el de Sabina Velázquez, quien, según los señalamientos, había sido descartada previamente por Atlas tras detectarse una lesión importante en la rodilla. Posteriormente fue considerada apta para jugar con Mazatlán Femenil, pero comenzó a presentar molestias y finalmente fue sometida a una cirugía por una lesión de ligamento cruzado anterior.
También se encuentra el caso de Romina Ríos, quien sufrió una fractura de peroné y lesiones en los ligamentos del tobillo. Tras completar su rehabilitación y volver a competir, padeció posteriormente una ruptura de ligamento cruzado anterior y menisco. Nuevos estudios realizados por las persistentes molestias habrían detectado un problema relacionado con un ancla colocada durante su primera operación, situación que derivó en una nueva cirugía en mayo de 2026. Además, habría perdido la oportunidad de incorporarse al Atlante.
En la denuncia también aparecen los casos de Paola Selvas y Rebeca Zavaleta. La primera habría sido sometida a un procedimiento con un costo aproximado de 300 mil pesos, pese a cuestionamientos posteriores sobre si existía una lesión que justificara la intervención. En el caso de Zavaleta, se señala que permaneció cerca de un año fuera de las canchas después de una operación por una lesión que, según los testimonios, podría haber recibido un tratamiento sin cirugía.
Segundas opiniones evitaron operaciones
Uno de los puntos centrales de los casos presentados corresponde a futbolistas que buscaron una segunda opinión médica y recibieron diagnósticos distintos, evitando así pasar por el quirófano. Las jugadoras consideran que estas experiencias refuerzan la necesidad de revisar de manera independiente las decisiones médicas tomadas durante su estancia en el club.
Daniela Solera, por ejemplo, recibió un diagnóstico que apuntaba a una operación de ligamento cruzado. Sin embargo, tras consultar al médico de la selección de Costa Rica, siguió un proceso de rehabilitación y tuvo una evolución favorable, hasta ser considerada posteriormente entre las mejores porteras de la Liga MX.
Situaciones similares son atribuidas a María Fernanda Canseco, quien rechazó una cirugía por una presunta lesión de meniscos y volvió a la actividad semanas después con rehabilitación, así como a Vania Franco, cuya segunda valoración habría determinado que la lesión inicialmente diagnosticada como una rodilla rota era en realidad un desgarro que no requería intervención quirúrgica.
El documento también menciona a Frida Hernández, quien sufrió una lesión en el tobillo. Tras recibir distintas valoraciones que coincidieron en que no necesitaba una operación, siguió un tratamiento conservador, evolucionó favorablemente y actualmente estaría contemplada para comenzar la pretemporada con Atlas.
También hay señalamientos sobre menores de edad
Las denuncias incluyen los casos de Nicol Alejandra Zazueta, Dana Marcela Galván, Xali Loret Pérez Quintero y Regina Miranda Bautista, quienes eran menores de edad y habrían sido sometidas a procedimientos relacionados con los meniscos y la liberación de retináculos.
En particular, sobre Regina Miranda se señala que durante una intervención habría quedado un tornillo colocado de manera incorrecta, lo que presuntamente le provocó una lesión adicional y la necesidad de someterse a otra operación. Por ello, las futbolistas solicitan una revisión de los expedientes médicos, estudios, diagnósticos, costos e indicaciones quirúrgicas.
Carreras interrumpidas y petición de una investigación
La situación, según los testimonios reunidos, ha dejado a algunas de las deportistas sin equipo, sin ingresos o con su carrera profesional en pausa. Entre los casos mencionados está el de Daniela García, quien sufrió una ruptura de ligamento cruzado y fue operada recientemente en la Ciudad de México, mientras su contrato con Mazatlán habría terminado durante su recuperación. Linda Sirenia Hernández enfrentaría una situación similar tras sufrir lesiones de ligamento cruzado y menisco.
El documento señala que, al concluir el torneo, el club habría puesto fin a la relación laboral con Briseño y González Cervantes, quienes posteriormente habrían sido reubicados en las fuerzas básicas varoniles.
Ante estos hechos, las futbolistas solicitan la intervención de la Federación Mexicana de Futbol, la Liga MX Femenil, la Asociación Mexicana de Futbolistas, FIFA y CONCACAF para realizar una investigación independiente y determinar, en caso de existir elementos suficientes, las responsabilidades correspondientes. También piden respaldo médico, psicológico y económico para las jugadoras afectadas y garantías para continuar sus carreras.
Por ahora, los señalamientos expuestos por las jugadoras deberán ser investigados y corroborados por las autoridades y organizaciones competentes. Mientras esperan una respuesta, las futbolistas sostienen que las decisiones médicas cuestionadas habrían tenido un impacto que va más allá de una lesión: en algunos casos, aseguran, pusieron en riesgo su futuro dentro del futbol profesional.