Internacional

Colombia elige presidente entre continuidad de izquierda y giro a la derecha en medio de ola de violencia

Colombia celebrará elecciones presidenciales en un contexto de violencia, crisis de seguridad y alta polarización política, con Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella perfilados para una posible segunda vuelta.

La elección colombiana se presenta como una disputa entre dos visiones de país
La elección colombiana se presenta como una disputa entre dos visiones de país / AFP

Colombia celebrará este domingo una elección presidencial marcada por la peor ola de violencia en una década, la polarización política y la definición sobre el rumbo que tomará el país tras el gobierno de Gustavo Petro, el primero de izquierda en la historia colombiana.

Sin posibilidad de buscar la reelección, Petro llega al cierre de su mandato con indicadores sociales que sus simpatizantes destacan, como la reducción del desempleo y el aumento del salario mínimo, pero también con fuertes cuestionamientos por el deterioro de la seguridad y el avance de grupos armados en distintas regiones.

La elección definirá si Colombia mantiene la ruta política iniciada por Petro o si da un giro hacia la derecha, como ha ocurrido en otros países de América Latina. Las encuestas perfilan como favorito al senador izquierdista Iván Cepeda, de 63 años, aliado del actual gobierno y representante del Pacto Histórico.

Iván Cepeda busca dar continuidad al proyecto de Petro

Iván Cepeda ha centrado su campaña en la continuidad de las políticas sociales del gobierno saliente y en la defensa de las negociaciones de paz con grupos armados.

Su candidatura conecta con sectores que consideran que el gobierno de Petro abrió oportunidades en educación, empleo y programas sociales, especialmente para jóvenes y familias de menores ingresos.

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Durante el actual mandato, el salario mínimo nominal aumentó 75 por ciento y el desempleo cayó, en parte impulsado por la contratación estatal. En uno de los países más desiguales de la región, estos resultados forman parte del discurso con el que la izquierda busca conservar el poder.

Sin embargo, para ganar en primera vuelta se requiere obtener más de la mitad de los votos, un escenario que los sondeos no consideran como el más probable. La mayoría de análisis apunta a una segunda vuelta el 21 de junio.

Abelardo de la Espriella capitaliza el rechazo a Petro

El abogado derechista Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, aparece como el posible rival de Cepeda en un eventual balotaje.

A sus 47 años, De la Espriella representa una postura de mano dura frente a guerrillas, narcotráfico y crimen organizado. Aunque no tiene experiencia política, ha construido una campaña alrededor del rechazo a Petro y de la promesa de recuperar el control de la seguridad.

Entre sus propuestas más polémicas se encuentran la construcción de megacárceles, el endurecimiento de las condiciones para presos, el bombardeo de campamentos vinculados al narcotráfico con apoyo de aviones estadounidenses y la eliminación del tribunal surgido del acuerdo de paz con las FARC.

Su discurso ha encontrado eco entre sectores que consideran que la política de “paz total” de Petro permitió el fortalecimiento de organizaciones armadas.

Derecha llega dividida a la elección presidencial

Además de De la Espriella, la derecha tiene otra figura relevante en la contienda: Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe.

Valencia, de 50 años, aparece en tercer lugar en las encuestas y forma parte de una de las familias políticas más influyentes de Colombia. Su candidatura refleja la fuerza que aún conserva el uribismo, aunque la división del bloque opositor puede complicar sus posibilidades de llegar a segunda vuelta.

Analistas consideran que la elección está atravesada por una disputa de clases y por el peso de las políticas sociales impulsadas durante el gobierno de Petro.

Violencia y seguridad marcan la campaña

Uno de los temas centrales de la elección es la seguridad. Colombia llega a las urnas en medio de atentados con coches bomba, drones explosivos, secuestros, desplazamientos y amenazas contra aspirantes políticos.

La situación se agravó tras el asesinato del precandidato presidencial de derecha Miguel Uribe, hecho que encendió alertas sobre los riesgos para quienes participan en la contienda.

Organizaciones de derechos humanos han advertido que los grupos armados aprovecharon las negociaciones de paz para reorganizarse y ganar capacidad territorial.

La oposición responsabiliza al gobierno de Petro por el deterioro de la seguridad, mientras el oficialismo sostiene que la violencia tiene raíces históricas y requiere una salida política de fondo.

Economía, deuda y déficit serán retos del próximo gobierno

Además de la seguridad, el próximo presidente enfrentará una situación económica compleja. Colombia registra un déficit fiscal cercano al 7 por ciento del PIB y una deuda pública superior al 64 por ciento.

A esto se suma el impacto de la transición energética impulsada por Petro, que frenó la exploración petrolera y redujo expectativas de nuevos ingresos por ese sector.

El próximo gobierno deberá decidir si mantiene las políticas sociales, ajusta el gasto público o busca nuevas fuentes de ingresos para estabilizar las finanzas del país.

Colombia decidirá entre cambio social y mano dura

La elección colombiana se presenta como una disputa entre dos visiones de país. Por un lado, la izquierda busca defender las banderas de cambio social, paz negociada y ampliación de derechos. Por otro, la derecha promete restablecer el orden con una política de seguridad más estricta.

Si ningún candidato logra la mayoría absoluta, Colombia irá a segunda vuelta el 21 de junio, donde se definirá si el país ratifica el proyecto iniciado por Petro o si abre una nueva etapa política hacia la derecha.

Con información de AFP

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