México

El precio de no callar: así desafió Por Qué? la versión de Tlatelolco que llevó a Mario Renato Menéndez a la cárcel

Por Qué? mantuvo su denuncia sobre Tlatelolco pese a la presión del régimen, mientras Mario Renato Menéndez enfrentó encarcelamiento y posteriormente el exilio.

Después de Tlatelolco, Por Qué? continuó cuestionando al régimen
Después de Tlatelolco, Por Qué? continuó cuestionando al régimen / Por Esto!

Por Qué? desafió la versión del régimen y mantuvo abierta su denuncia después de Tlatelolco; la presión sobre la revista, el encarcelamiento de Mario Renato Menéndez y su posterior exilio mostrarían que publicar contra el poder tenía consecuencias.

Tlatelolco no terminó para Por Qué? cuando las páginas extraordinarias salieron de la imprenta.

La revista continuó preguntando. Continuó denunciando. Y continuó incomodando.

Menéndez Rodríguez utilizó la publicación para cuestionar al Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y posteriormente al de Luis Echeverría Álvarez, en una época en que los mecanismos de control sobre la prensa no se limitaban a llamadas telefónicas o desmentidos.

También podían llegar al papel. Por Qué? denunció que Productora e Importadora de Papel, la empresa estatal conocida como PIPSA, había suspendido la dotación mensual de papel que recibía la revista y presentó la medida como un intento de asfi xiar económicamente a la publicación.

No fue el último episodio.

Del periodismo a la cárcel

El 12 de febrero de 1970, Mario Renato Menéndez fue detenido por agentes de la Dirección Federal de Seguridad.

El recuento histórico conservado por POR ESTO! señala que fue sacado del vehículo en el que viajaba y posteriormente acusado de diversos delitos relacionados con atentados explosivos.

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Días después recibió auto de formal prisión.

Su defensa cuestionó las acusaciones y sostuvo que formaban parte del hostigamiento contra el periodista y su revista.

La publicación describió el encarcelamiento como una represalia política.

Menéndez Rodríguez permaneció recluido en Lecumberri.

Después salió del país rumbo a Cuba, donde obtuvo asilo y comenzó un exilio que se prolongaría durante años. Aquello ocurrió dentro de un periodo que hoy las instituciones mexicanas reconocen como parte de una política más amplia de represión contra opositores, estudiantes, movimientos sociales y disidencias.

La Recomendación 98VG/2023 de la CNDH documentó graves violaciones de derechos humanos cometidas entre 1965 y 1990 y acreditó centenares de víctimas de detenciones ilegales, tortura, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales durante la violencia política de Estado.

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Una revista bajo presión

El conflicto tampoco terminó con el encarcelamiento de su director.

El archivo histórico recuperado por POR ESTO! refiere destrucción de ejemplares, dificultades para obtener papel y ataques contra instalaciones y colaboradores de Por Qué?.

La publicación siguió además dando espacio a movimientos que el régimen consideraba enemigos, entre ellos organizaciones armadas que operaban en Guerrero. Ese periodismo colocó a Mario Renato Menéndez dentro de la confrontación política de uno de los periodos más cerrados del sistema mexicano del siglo XX.

Pero el origen de esa ruptura había quedado expuesto desde 1968. Por Qué? había demostrado que no estaba dispuesta a aceptar como defi nitiva la explicación gubernamental de Tlatelolco.

El tiempo abrió los expedientes

Durante décadas se acumularon testimonios, investigaciones, fotografías y archivos.

La UNAM conserva actualmente en el repositorio M68 libros, revistas, volantes, imágenes, videos, prensa y más de 150 entrevistas y testimonios de dirigentes, participantes y brigadistas del movimiento.

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La CNDH revisó documentación de distintas instituciones para reconstruir la violencia política ejercida por el Estado.

Archivos estadounidenses desclasifi caron informes de la CIA y otros organismos.

Y el propio Estado mexicano terminó reconociendo oficialmente, en 2024, que la masacre del 2 de octubre fue un crimen de Estado y de lesa humanidad.

La historia tardó décadas en reunir documentos que aquella revista no podía consultar.

Esa distancia explica mejor el valor de lo ocurrido en 1968.

Por Qué? no esperó a que el Gobierno reconociera la matanza.

No esperó a que los militares explicaran sus órdenes.

No esperó a que los expedientes dejaran de ser secretos. No esperó a que Washington desclasifi cara sus informes. Publicó.

La revista observó los cadáveres, reunió testimonios, publicó fotografías y desafi ó una explicación ofi cial que pretendía presentar Tlatelolco como un enfrentamiento provocado por otros.

Décadas después, los archivos permitieron conocer el Batallón Olimpia, la identifi cación mediante guantes blancos, las órdenes vinculadas con bengalas, la detención de dirigentes y las dudas que incluso los informes secretos extranjeros tenían sobre la narrativa de una conspiración internacional.

El periodismo llegó primero.

Los expedientes, después. Y en el 2026, 58 años después de la matanza, la historia permite entender por qué aquella decisión tuvo un costo tan elevado.