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Balean a un hombre en Ciudad Concordia, Campeche

Opinión

Todo es Personal en Yucatán

NO TODAS LAS inscripciones de personajes provenientes de otros partidos para coordinar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación están cayendo igual dentro de Morena.

Algunas pasan casi sin ruido. Otras parecen llegar con piedras incluidas. Nos cuentan que Conchi Ruiz, en Umán, no habría encontrado una resistencia relevante en el proceso interno. Algo similar ocurriría con Joel Achach en Tecoh, donde hasta ahora su participación no habría desatado mayores asperezas.

Pero el panorama en Conkal, la priista Hiselle Díaz estaría enfrentando resistencia de militantes y grupos locales; en Izamal ocurre algo semejante con Alejandro Lugo, también proveniente del PRI.

Las inconformidades, según fuentes partidistas, habrían escalado hasta el punto de que algunos morenistas advierten que no votarían por ellos aun si terminan siendo candidatos.

Ahí está el pequeño inconveniente de abrir demasiado la puerta: luego hay que convencer a quienes llevan años dentro de que los recién llegados merecen pasar primero. Y no todos parecen dispuestos a aplaudir.

EN EL PAN yucateco, mientras tanto, el mapa de las diputaciones federales empieza a tener más nombres que casillas vacías.

Aunque no existen definiciones oficiales, varias piezas ya tendrían ruta. Para el Distrito 1, en el oriente del estado, se perfilaría la diputada Melba Gamboa Ávila.

En el 3 ha cobrado fuerza Mauricio Díaz Montalvo, actualmente funcionario del Ayuntamiento de Mérida. Para el 5, correspondiente al sur de Yucatán, suena Rafael Montalvo Mata; mientras que en el 6, que incluye parte del oriente de Mérida y Kanasín, apuntan a Manuela Cocom Bolio. Quedarían dos casillas más complicadas.

El Distrito 2 estaría reservado, según estas versiones, para una mujer todavía por defi nir. Y el 4 avanza con bastante menos velocidad que los buenos deseos. Ahí, nos dicen, el requisito sería presentar a alguien capaz de elevar la votación.

Sobre la mesa aparecerían solamente dos nombres: Elías Lixa Abimerhi y Álvaro Cetina Puerto. Lo curioso es que ninguno parece andar calentando motores en público. El silencio tendría explicación: existiría la intención de resolver la candidatura mediante acuerdo y evitar una competencia interna que termine dejando más fracturas que votos. La pieza clave sería Lixa.

Según estas versiones, buscaría mantenerse al frente de la coordinación de los diputados federales del PAN. Si esa ruta prospera, el Distrito 4 podría terminar en manos de Cetina, originalmente contemplado para repetir en una diputación local.

Así que el dirigente estatal podría verse obligado a corregir su propio mapa. Donde decía Congreso de Yucatán, quizá habrá que escribir San Lázaro. Primero, claro, tendrán que ponerse de acuerdo. Ese pequeño detalle.

EN EL COMITÉ estatal del PAN buscan secretaria general, pero revisan perfi les como si estuvieran escogiendo algo bastante más importante.

Y, según cuentan, eso es exactamente lo que podría estar en juego. La vacante que dejaría Diana Canto Moreno tras incorporarse a la Secretaría de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Mérida tendría mucho más peso que un simple relevo administrativo.

Diana llegó al puesto que ocupaba Carlos “Chelito” Carrillo en medio de los movimientos municipales posteriores a la salida de personal vinculado con Liborio Vidal. Un acomodo en el Ayuntamiento que ahora obliga a otro dentro del partido.

La política yucateca tiene esa habilidad: mueves una silla y terminan temblando tres oficinas. El detalle está en lo que podría venir. Si Álvaro Cetina Puerto solicita licencia para buscar una diputación, quien ocupe la Secretaría General podría acabar al frente del Comité Estatal.

Por eso, más que cubrir una vacante, estarían entrevistando a una posible presidenta sustituta. Y ahí chocan tres visiones. Una corriente quiere experiencia: alguien con años de partido, campañas y conocimiento de las tribus internas.

Otra apuesta por un perfil joven que mantenga el estilo más dinámico de la dirigencia actual. La tercera pretende el milagro partidista de combinar ambas cosas: trayectoria sufi ciente para que los veteranos no protesten y juventud sufi ciente para vender renovación. Todos, naturalmente, hacen cuentas.

Cuánto tiempo acompañaría la elegida a Cetina. Cuánto podría gobernar después. Y cuántos acomodos vendrían detrás. Por eso la decisión se toma con tanto cuidado. En el PAN buscan secretaria general… pero quizá estén escogiendo a quien muy pronto mande en todo el partido.

Todo es personal.