Opinión

La CTM ante su hora decisiva

Uno de los ejes más disruptivos de su planteamiento es la ruptura explícita con la idea de que México debe competir ofreciendo salarios bajos.

La CTM ante su hora decisiva
La CTM ante su hora decisiva

El próximo 24 de febrero, cuando la Confederación de Trabajadores de México (CTM) cumple 90 años, no sólo celebrará un aniversario simbólico; estará frente a una definición política de fondo: decidir si se limita a administrar su pasado o si intenta re configurarse para un país donde el trabajo, la tecnología y el poder sindical ya no se organizan como en el siglo XX. Por primera vez en su historia, la central obrera enfrentará una sucesión con su dirigente aún en vida. La salida anunciada de Carlos Aceves del Olmo abre un escenario inédito que ha llevado a Tereso Medina, actual secretario general adjunto, a levantar la mano con una propuesta que busca algo más que el relevo: una redefinición del papel de la CTM. Medina no se presenta como un heredero automático ni como un agitador. Su apuesta es una planilla de Unidad Nacional que evite la fractura interna, pero el verdadero mensaje está en el diagnóstico que plantea: el viejo sindicalismo de protesta ritual y negociación opaca ya no alcanza para un país insertado en cadenas globales de valor, atravesado por la automatización y presionado por tratados comerciales.

El fin del México barato

Uno de los ejes más disruptivos de su planteamiento es la ruptura explícita con la idea de que México debe competir ofreciendo salarios bajos. En un contexto de relocalización industrial y automatización acelerada, Medina advierte que ese modelo está agotado: la robótica y la inteligencia artificial ya no sustituyen empleos uno a uno, sino por decenas.

El mensaje no es menor viniendo de un dirigente con base en el sector automotor y metalmecánico.

La advertencia es clara: si el sindicalismo no entra a la discusión sobre productividad, capacitación y calidad del empleo, quedará fuera de la toma real de decisiones. La CTM -plantea- debe transitar de la consigna al argumento técnico.

El T-MEC: la silla vacía de los trabajadores

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 aparece como otra prueba de fuego. Me dina reconoce lo que muchos dirigentes evitan decir: el tratado vigente se negoció sin una participación real de los trabajadores. Su propuesta de crear un consejo laboral plural para incidir en la renegociación apunta a recuperar presencia internacional y a disputar un espacio que históricamente ha sido ocupado por gobiernos y empresas.

No se trata sólo de comercio, sino de cómo se reparte la ganancia y dónde se generan los empleos dignos.

Las 40 horas: justicia social sin simulación

La reducción de la jornada la boral a 40 horas es otro terreno donde Medina se coloca a favor del cambio, pero con adverten cias.

México sigue siendo uno de los países que más horas trabaja al año, y la deuda histórica es evidente. Sin embargo, el dirigente subraya un punto incómodo para el discurso político: sin reglas claras, la reforma puede convertirse en simulación o en castigo indirecto al ingreso de los trabajadores. Sectores como el turismo y los servicios requieren esquemas flexibles, días de descanso rotativos y una redefinición de primas dominicales y sabatinas. El llamado es explícito: que el Congreso no convierta la jornada laboral en bandera electoral, sino en una política de Estado.

Corporativismo, sí; subordinación, no

En uno de los pasajes más reveladores, Medina reconoce que el corporativismo clásico terminó su ciclo. Los trabajadores —dice— ya no votan en bloque ni responden a una línea única. En ese marco, propone una relación institucional con el Gobierno de Claudia Sheinbaum, basada en acuerdos y no en subordinación. La frase resume su postura: si le va bien al Gobierno, le va bien al país; pero los derechos sociales no tienen color partidista. Es una redefinición pragmática del vínculo histórico entre sindicalismo y poder, más cercana a la negociación que a la obediencia.

IMSS, plataformas y la nueva precariedad

El discurso se vuelve más áspero cuando aborda la crisis del Instituto Mexicano del Seguro Social. Medina recuerda que los trabajadores son los verdaderos financiadores del sistema y exige que, antes de cualquier expansión universal, se garantice atención efectiva a los derechohabientes: cirugías oportunas, abasto y camas disponibles. A esto se suma el reto de los trabajadores de plataformas digitales. Tras discutir el tema en la Organización Internacional del Trabajo, Medina reconoce que el problema central es identificar al patrón en un entorno digital globalizado. Pero fija una línea roja: donde hay relación laboral, debe haber derechos, aunque el empleador esté en la nube.

La disputa por los jóvenes

Quizá el mayor desafío no sea legal ni económico, sino generacional. La CTM enfrenta una desconexión profunda con jóvenes que ven al sindicalismo como algo ajeno. Medina lo asume sin rodeos: sin ofrecer estabilidad, salarios y un plan de carrera, ningún discurso los convencerá. Su apuesta es una dirigencia oxigenada, con jóvenes y mujeres en la toma de decisiones, no sólo como base movilizable. Más que un relevo, propone una escuela de formación sindical. La sucesión en la CTM no es un asunto interno. Ocurre en medio de la revisión del modelo laboral mexicano, la presión comercial de América del Norte y la transformación acelerada del trabajo. La pregunta no es sólo quién dirigirá la central obrera, sino si el sindicalismo mexicano logrará reinventarse antes de que el mercado y la tecnología lo dejen definitivamente atrás.