Opinión

Cuba, la generosa, nos necesita

“Es hora de pagarle a Cuba una mínima parte de lo que nos ha dado aún en medio de las dificulta des que ahora se pretende esgrimir para descalificarla”. 

Cuba, la generosa, nos necesita
Cuba, la generosa, nos necesita

Cuba, la que tantas veces nos ha sacado las castañas del fuego, ahora necesita que acudamos en su apoyo, como ha hecho ella tantas veces con nosotros. No para apo yar a su Gobierno, eso es asunto de los cubanos; tampoco Israel acepta que otro Gobierno interfiera con el suyo a pesar de las acusaciones por corrupción que cursan contra el pri mer ministro Benjamin Netanyahu, ni Estados Unidos recibiría jubilo so que otro país intentara derribar al presidente Donald Trump, a pesar de las graves acusaciones en su contra.

Pero, con todas las debilidades que pueda tener su Gobierno, someter a su pueblo a morir de inanición es un crimen de guerra (porque hace par te de la cruzada mundial de Estados Unidos a la que en Medio Oriente se une Israel, una verdadera guerra). “Iré por Cuba, puedo hacer con ella lo que me dé la gana” ha dicho Trump para continuar el raponazo sobre Venezue la. Pero Cuba es otra cosa: famélicos, sin luz, sin petróleo, sin gas, los cu banos resisten. Y si acaso quisieran cambiar su Gobierno no aceptarían una entrega semejante.

En Colombia hemos sido testigos privilegiados de la generosidad cubana: el secuestro de 16 embaja dores, incluido el de Estados Uni dos, que hizo el M19 en el 1980, sólo pudo solucionarse cuando Cuba aceptó la solicitud de los secuestra dores, tramitada por el presidente de la República de ese momento, Be lisario Betancur, de recibirlos en la Isla.

En el 1996, bajo el Gobierno de Ernesto Samper, el hermano del expresidente César Gaviria, secues trado por un grupo armado irregular que exigía para su liberación la in tervención directa del comandante Fidel Castro accedió a liberarlo solo cuando el comandante accedió a in tervenir con la anuencia del presi dente colombiano.

El secuestrado, que salió en muy grave estado de salud por las condiciones infrahuma nas en que lo tenían sus secuestra dores, difícilmente hubiera podido sobrevivir sin esa intervención. Sin embargo, ante las difi cultades por las que atraviesa Cuba en este momen to, no hemos oído la voz del expre sidente Gaviria pidiendo que se le vante el cerco inhumano que Estados Unidos pretende cerrar sobre Cuba.

Fueron muchos otros los secuestrados que pudieron volver a la liber tad gracias a la mediación del Gobierno cubano, sin tener identidad política por los gobiernos de cada mo mento sino por simple ejercicio del sentido humanitario y de solidaridad. Esas liberaciones incruentas gra cias al apoyo del Gobierno cubano se entienden mejor si se contras ta con el caso de la periodista Diana Turbay, hija del expresidente Ju lio César Turbay Ayala, secuestrada por Pablo Escobar, quien murió en el cruce de disparos cuando el pre sidente del momento, César Gavi ria (quien antes, por la liberación de su hermano había abogado la inter vención cubana) se negó a aceptar los ruegos de la madre de ella para que no intentara un rescate arma do porque se conocían los riesgos.

Y en el año 2001, la exministra de cultura Consuelo Araujo, secues trada por la guerrilla de las FARC, también murió en el intento de resca te por el Ejército. Si hubieran acudi do al saber generoso de Cuba como en los casos ya citados, no hubiéra mos perdido a una mujer tan valiosa. Bajo su mandato, Iván Duque (2018-2022) solicitó ofi cialmente al Gobierno cubano que recibiera en su territorio a los representantes de la guerrilla del ELN con la cual ade lantaba conversaciones de paz, a lo cual Cuba accedió, luego de fi rmar los protocolos que exige el Derecho Internacional para esos casos, esto es, proteger a los negociadores y solo de jarlos salir cuando se garantice un lu gar seguro para su salida. Cuando se rompieron las negociaciones, el ex presidente Duque le exigió a Cuba que entregara a los guerrilleros.

Ante la imposibilidad de Cuba para hacer lo, le pagó el favor pidiendo a Naciones Unidas que declara a ese país pro motor del terrorismo. La mediación cubana no se dio por simpatías o identidad política con los captores.

Por el contrario, cuan do el comandante Fidel Castro cono ció las condiciones en que las FARC mantenían a los soldados y policías secuestrados, lo rechazó enérgica mente y dijo que esos no eran revo lucionarios, que tendrían que haber los entregado a la Cruz Roja.

Ahora tenemos el deber ético y de humanidad de apoyar a Cuba, sin consideraciones de su sistema de Go bierno ni de su dirigencia política y protestar contra el inhumano cerco de hambre que Trump le está apli cando.

Es hora de pagarle a Cuba una mínima parte de lo que nos ha dado aún en medio de las dificulta des que ahora se pretende esgrimir para descalificarla. El Gobierno de Colombia es un fi rme defensor de Cuba y es nuestro deber sumarnos decididamente a esa defensa.