LAS POTENCIALES solicitudes de licencia en el Ayuntamiento de Mérida ya no mueven el tablero político: lo están reacomodando a la fuerza. En al menos dos direcciones, sus titulares estarían empacando rumbo a una diputación por el PAN, y la fila de “suspirantes” hambrientos por heredar el puesto no se ha hecho esperar.
En la Dirección de Gobernación, el nombre que suena con más insistencia es el del subdirector Manuel López Rivas, listo para ocupar la silla que dejaría vacante la actual directora Carmen González Martín en su carrera hacia el Distrito 4. No es casualidad que otro subdirector de la misma dirección, Gabriel Mena Guillermo, también esté tramitando su salida: sería el suplente de Carlos “Chelito” Carrillo.
La versión que circula es que la jugada busca “neutralizar” a Chelito, quien no milita formalmente en Acción Nacional y arrastra el riesgo de un rechazo interno que Mena Guillermo, panista de cepa, no tiene. Y ya hay quien afi la el cuchillo para el siguiente relevo: Cinthya Valladares Couoh no perdió el tiempo y fue directo con la Alcaldesa y el secretario municipal, Édgar Ramírez Pech, a pedir que la consideren para el puesto que Mena dejaría
DENTRO DE LOS diputados del Partido Acción Nacional que aún deben al Congreso un trabajo legislativo pendiente está David Valdez Jiménez, ocupadísimo últimamente en presumir en redes los logros que, según él, ha cosechado en esta legislatura. Esta semana anunció que impulsará una ley para regular la pirotecnia y, muy generoso, pidió que la discusión sea “inclusiva e integral”. El tema jamás ha sido pacífi co y las posturas irreconciliables ya están servidas: habrá que ver si su convocatoria a la inclusión sobrevive al primer choque de intereses.
SE DICE, EN el radio pasillo del palacio municipal de Progreso y en los corredores del Gobierno del Estado, que el alcalde Erik Rihani González ya negocia en serio su “salto de barco”. No es gratuito: se ha dedicado a apagar incendios políticos del gobernador Joaquín Díaz Mena, y este le ha devuelto el favor con la misma moneda.
El resultado es un alcalde que acapara más fotos ofi ciales que los ediles morenistas juntos, y hasta que la propia alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada. La lectura en corto: el Gobernador prefi ere la comodidad de un aliado probado a la incertidumbre de rostros nuevos —así militen en el mismo partido—, como María Esther Magadán y Lila Frías. Ya veremos qué depara el destino en estos meses de estira y encoge de las decisiones políticas.
AL PARECER, NADIE le ha explicado al suspirante juvenil del PAN, Yussif Heredia Torre, qué significa “campaña anticipada” o quizás sí se lo explicaron y decidió ignorarlo. Según nuestras fuentes, montó un evento por todo lo alto en el oriente de Mérida, en Pacabtún, para repartir frutas y verduras entre los vecinos, hazaña que quedó generosamente documentada en redes. En la malla ciclónica de lo que parece ser un centro deportivo municipal colgaban lonas gigantes con su nombre y su rostro, por si a alguien le quedaba duda de quién montaba el numerito.
Quienes conocen la materia electoral señalan dos violaciones nada menores que el INE o el Iepac deberían revisar con lupa: repartir artículos comestibles y usar espacios públicos para promocionar su imagen, dos faltas que podrían costarle derechamente la negativa a su registro. “Ni que su padre hubiera sido consejero jurídico del gobierno anterior y magistrado electoral, ni que su tía hubiera sido secretaria de gobierno, para que alguien lo asesorara mejor”, ironizan nuestras fuentes sobre las mañas del aspirante.
MÁS DE UNO ha notado el repentino y muy oportuno movimiento de Esteban Fuentes Zapata en redes sociales. Cuentan que, incómodo por la sospecha que ronda en ciertos círculos del gobierno estatal de Morena sobre su cercanía con Rommel Pacheco, decidió salir a rebuscar en el baúl de los recuerdos, el clásico gesto de quien necesita reescribir su imagen antes de que otros lo hagan por él.
En días recientes reaparecieron en su Facebook fotografías de hace años junto a personajes que hoy pesan en la administración estatal, en un ejercicio de memoria selectiva tan conveniente como transparente en sus intenciones. Entre esas postales de nostalgia política destaca una junto a Juan Carlos Barrera Tello, uno de los operadores fuertes de la Agencia de Energía. Sin embargo, quienes conocen la historia se apresuran a aclarar que esa amistad ya es cosa del pasado y que la foto pertenece a otra época, cuando ambos caminaban juntos antes de que sus rutas se separaran.
Convenientemente, claro, justo cuando la foto vuelve a ser útil.
LEJOS DE APAGARSE, el conflicto por las dunas de Chuburná no sólo sigue vivo: escaló hasta dejar de ser un problema ambiental para convertirse en munición política de alto calibre. Justo cuando la polémica parecía bajar de temperatura, la diputada Sayda Rodríguez —secretaria de Desarrollo Sustentable durante la administración de Mauricio Vila— salió a lavarse las manos públicamente, jurando que en su gestión no autorizó absolutamente nada del proyecto y que la responsabilidad es enteramente de la administración actual.
La declaración, dicen, cayó como bomba en Palacio de Gobierno. Trascendió que en una reunión privada ya se decidió responderle con papeles en mano y desmentirla documento por documento, lo que la dejaría en una posición más que incómoda frente al Congreso y ante la opinión pública. Y la historia no acaba ahí. En los corrillos políticos crece la versión de que Irak Green, director del Imdut, habría fi rmado permisos sin consultar a sus superiores, un detalle que, aseguran, ya está en manos de la bancada panista como munición lista para la siguiente ofensiva política.
QUIEN TERMINÓ EN el ojo del huracán fue la infl uencer Lylo Fa, tras preguntar, sin aparente noción de la realidad yucateca, si en todas las escuelas ya exigían iPads como herramienta de estudio. El comentario, pensado quizás solo para su burbuja, le explotó en la cara. Sus propios seguidores le recordaron —sin piedad y con razón— que la mayoría de las familias vive en otro país: uno donde los hijos van a escuelas públicas que ni exigen tabletas ni las incluyen en la lista de útiles.
EN LOS PASILLOS del poder gana fuerza la versión de que la insistencia —por no decir terquedad— de Rogerio Castro por hacerse un espacio en la administración estatal por fi n estaría a punto de rendir frutos. Según cuentan, la salida de Moisés Rodríguez Briceño, actual subsecretario de Desarrollo Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría General de Gobierno, abriría la vacante que ocuparía el exfuncionario. Rodríguez Briceño dejaría el cargo rumbo a una magistratura en el Tribunal de Justicia Administrativa.
Lo revelador es que la subsecretaría en juego es vista como área de operación política pero con presupuesto de bolsillo, lo que para varios explica el porqué: sería el rincón “seguro” perfecto para reciclar a Rogerio Castro sin que reincida en sus viejas andadas de presunta corrupción.
QUIENES HAN SEGUIDO de cerca la agenda del gobierno estatal detectaron una mancuerna que a nadie se le había ocurrido imaginar: el secretario de Desarrollo Rural, Edgardo Medina, y el director de la Benefi cencia Pública, Raúl Osorio. Llama la atención que, desde hace semanas, Medina no sólo acompaña a Osorio a cuanto evento público hay, sino que también le regala una promoción en redes que no es nada propia de su estilo habitual.
La sorpresa tiene motivo: los perfiles no podrían ser más distintos. Raúl Osorio vive de la presencia pública y del efecto infl uencer, mientras que a Edgardo Medina siempre se le conoció como el funcionario serio, de bajo perfi l y alérgico a las fotos de cercanía. Algo debe estar cocinándose para que el discreto se vuelva, de repente, tan sociable.
DONDE LAS AGUAS se agitaron de verdad fue en Conkal, luego de que estallara la inconformidad dentro de Morena ante la posibilidad de que la exalcaldesa priista Hisselle Díaz se convierta en la candidata guinda para la próxima elección municipal. Según los enterados, los comités seccionales y el comité municipal cerraron fi las de inmediato para dejar claro, sin matices, que no están dispuestos a respaldarla bajo ninguna circunstancia.
Más aún: en las reuniones internas se advirtió que, si esa candidatura se concreta, buena parte de la estructura territorial simplemente se bajaría del proyecto, por considerarla una traición al trabajo que la militancia ha construido durante años en el municipio. Quien ya empezó a poner distancia con algunos operadores de Morena en Yucatán es la diputada federal Jazmín Villanueva, luego de rechazar, según versiones internas, tanto la alcaldía de Umán como una diputación local. Los enterados cuentan que la legisladora se aferra a su reelección federal, una ambición que ya está generando fricciones dentro del movimiento.
Mientras tanto, en los corrillos políticos gana terreno el nombre del subsecretario de la SEP, Ever Dzib, señalado como el perfil con más simpatías entre la base morenista de Yucatán para encabezar ese proyecto. A propósito de las grietas que ya son visibles dentro de Morena, en Palacio de Gobierno no cayó nada bien el giro que tomó una reunión solicitada por algunos fundadores del movimiento en Yucatán con el gobernador Joaquín Díaz Mena. La intención original, dicen, era la clásica foto de cortesía. Pero la conversación se les fue de las manos y terminó destapando temas de proceso electoral y futuras candidaturas que nadie había puesto sobre la mesa.
El poder también se mide por la claridad de sus señales, por eso Todo es Personal.