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Campeche / Ciudad del Carmen

Quitarán la histórica playa Punta San Julián a los habitantes de Ciudad del Carmen

Una inmobiliaria puso en venta 51 hectáreas de la playa Punta de San Julián por 65 millones de pesos, dentro del Área Natural Protegida Laguna de Términos, generando preocupación ambiental.

Inmobiliaria ofrece 51 hectáreas en área protegida de Laguna de Términos
Inmobiliaria ofrece 51 hectáreas en área protegida de Laguna de Términos

Una inmobiliaria puso en venta la mayor parte de la conocida playa carmelita “Punta de San Julián”, sitio tradicional de recreación para habitantes de Ciudad del Carmen y visitantes de la región. La empresa Manolo Valladares “Inmobiliaria” promociona un terreno de 51.14 hectáreas por un valor de 65 millones de pesos, bajo el argumento de desarrollar un proyecto turístico y habitacional en una zona con características de áreas naturales protegidas.

El sitio se encuentra frente a Isla Aguada, con acceso cercano al Puente de la Unidad y forma parte del Área Natural Protegida de Flora y Fauna “Laguna de Términos”. Durante décadas, el lugar ha sido reconocido como un punto de convivencia familiar y contacto con la naturaleza, además de que es un espacio identificado donde convergen ecosistemas costeros.

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La empresa inmobiliaria cambió el nombre comercial del sitio a “San Nicolasito” y lo presenta como una reserva costera con potencial para establecer un desarrollo eco-residencial, villas de descanso o un concepto boutique enfocado en la naturaleza; entre los atractivos que promociona se encuentran sus aguas tranquilas, la cercanía con Puerto Real, Isla Aguada y zonas de avistamiento de delfines.

La promoción del terreno generó alarma entre ambientalistas debido a que el área se encuentra dentro de una zona con protección ambiental y cuenta con presencia de especies que dependen del equilibrio del ecosistema. El ambientalista carmelita Dennis Pérez Reyes señaló que cualquier proyecto de construcción en esta región debe considerar los impactos que puede provocar sobre la flora y fauna del lugar.

Pérez Reyes explicó que “Punta de San Julián” forma parte de una zona con una amplia diversidad de especies debido a sus condiciones naturales. Indicó que dentro del área existen organismos incluidos en la NOM-059-SEMARNAT-2010, norma que clasifica a las especies en alguna categoría de riesgo, como aquellas en peligro de extinción, amenazadas o sujetas a protección especial

Mencionó que entre las especies que pueden verse afectadas se encuentran los manglares, los cuales están protegidos dentro de dicha norma. También señaló la presencia de reptiles como las boas constrictoras, además de una gran variedad de aves que utilizan estos espacios para alimentarse, reproducirse o como zonas de descanso durante sus ciclos migratorios.

Dentro de la fauna que habita o utiliza estos ecosistemas se encuentran especies como charranes, garzas rojas, garzas morenas, cormoranes y águilas pescadoras. Pérez Reyes explicó que estas aves dependen de los manglares y cuerpos de agua cercanos para obtener alimento, principalmente pequeños peces y otros organismos que forman parte de la cadena natural.

El ambientalista advirtió que la construcción de proyectos de gran escala puede provocar el desplazamiento de especies y la fragmentación de los ecosistemas. Explicó que, aunque desde algunos puntos de acceso la zona puede aparentar conservación, las imágenes aéreas muestran zonas donde el manglar presenta daños y partes donde la vegetación ya no mantiene las mismas condiciones naturales.

Pérez Reyes señaló que uno de los argumentos utilizados para impulsar algunos proyectos consiste en afirmar que las zonas donde se pretenden construir ya presentan degradación ambiental; sin embargo, indicó que en algunos casos esa afectación puede estar relacionada con impactos previos que facilitan la llegada de nuevos desarrollos, lo que genera un proceso gradual de pérdida de ecosistemas.

El ambientalista comparó esta situación con problemas registrados en otras zonas costeras del país, donde el crecimiento turístico ha generado conflictos por la transformación de áreas naturales. Mencionó el caso de algunas regiones de Yucatán, donde habitantes y grupos ecologistas han reconocido estar preocupados por los proyectos que pueden afectar dunas, vegetación costera y otros espacios considerados importantes para la protección ambiental.

Además, indicó que el crecimiento turístico puede traer beneficios económicos, pero también representa riesgos cuando no existe una planeación adecuada. Explicó que el desarrollo de infraestructura debe considerar la conservación de los recursos naturales, ya que precisamente esos ecosistemas representan el principal atractivo para quienes visitan las zonas costeras.

La venta de “Punta de San Julián” también contradice a lo relacionado con el régimen legal de las playas y zonas federales. De acuerdo con el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las playas, aguas, zona federal marítimo-terrestre y otros bienes del dominio público pertenecen a la Nación y cuentan con un régimen especial de protección.

La legislación establece que estos espacios no pueden privatizarse libremente y que cualquier aprovechamiento requiere cumplir con los procedimientos legales correspondientes mediante concesiones, permisos u otras figuras autorizadas por las autoridades competentes. Por ello, el ambientalista señala que la promoción comercial de estos terrenos debe analizarse bajo las disposiciones aplicables a bienes nacionales.

En materia ambiental, además de la NOM-059-SEMARNAT-2010, existen leyes como la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley General de Vida Silvestre y la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables, instrumentos que establecen medidas para proteger ecosistemas y especies.

Pérez Reyes insistió en que la conservación de zonas como “Punta de San Julián” resulta fundamental porque los manglares y ecosistemas costeros cumplen funciones ambientales importantes. Explicó que estos espacios sirven como refugio para especies, protegen la costa y mantienen procesos naturales que permiten la existencia de diversas formas de vida.

De igual manera consideró que cualquier propuesta turística debe partir de un proyecto que priorice la protección y convivio con la naturaleza, no dañarlo. Señaló que la infraestructura turística depende precisamente de conservar los paisajes, la biodiversidad y los espacios naturales que atraen a visitantes.

Mientras la inmobiliaria ofrece “Punta de San Julián” como una oportunidad para un proyecto de naturaleza e incrementar sus ingresos económicos, los ambientalistas alertan que cualquier intervención humana debe garantizar la conservación de un sitio considerado como de los más importantes dentro del Área Natural Protegida Laguna de Términos.