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Yucatán entra a la carrera electoral de 2027: habrá 106 alcaldías y 41 diputaciones en disputa

Opinión

Todo es Personal en Yucatán

DURANTE LA VISITA de la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, a Yucatán hubo la agenda de siempre –discursos, aplausos, fotografía institucional–, pero también un ejercicio de bisturí político que conviene diseccionar con calma.

En el Centro Internacional de Congresos, Montiel se reunió con el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena para pasar lista, sí, pero sobre todo para medir músculo: cuánta estructura territorial tiene realmente Morena en Yucatán y cuánta le falta construir de cara al 2027.

Terminada la reunión formal —la que sí tuvo cámaras— vino la que de verdad importa: una comida privada, reducida, casi quirúrgica en su selección de comensales. Ahí estuvieron Camila Martínez, responsable de Comunicación de Morena; Omar Pérez Avilés, secretario general de Gobierno; el diputado Wilmer Monforte Marfi l; los federales Óscar Brito Zapata y Carlos Castillo, delegado del CEN; Benito Mateo, delegado del bienestar; el propio gobernador Joaquín Díaz Mena; el aspirante Rulo Osorio, y la anfi triona Ariadna Montiel.

Ninguna lista de invitados es inocente, y menos a año y medio del 2027: lo que se dijo en esa mesa importará tanto como saber quién tuvo silla y, sobre todo, quién se quedó sin ella. Porque pasar revista a toda la estructura de Morena es un trámite. Escoger con quién sentarse a comer es una declaración de intenciones.

Y el multitudinario evento que encabezó el Gobernador dejó, como siempre, mucho más que la fotografía de rigor y los discursos de presídium. Entre saludos calculados y operación política pura, hubo detalles que la militancia no dejó pasar. La novedad fue la presentación formal de los delegados distritales: algunos llegaron con aplausos genuinos; otros, según quienes estuvieron ahí, todavía tienen tarea pendiente para ganarse a una estructura que no los reconoce.

Entre ellos, Alaine López Briceño se paseó ya en pleno papel de delegada, acompañada de su nuevo escudero operativo, Pablo Gamboa Miner: ambos, dicen, no perdieron detalle de cuanto ocurría a su alrededor. Muy distinta fue la recepción — fría, casi de extraño en fi esta ajena— para Domitilo Carballo y el secretario de Educación, Juan Balam. Entre la estructura corría la misma pregunta, sin disimulo: “¿Y ellos quiénes son?”.

Si van a operar territorio, la primera tarea, evidentemente, será presentarse con la gente a la que deberán mandar.

Mientras la mayoría fi ngía entusiasmo de rigor, dos rostros desentonaron sin remedio: Jorge Sánchez, “El Gallo”, y Jessica Saidén, a quienes varios asistentes describieron con el semblante de quien carga algo más pesado que el cansancio de una jornada larga. Y hubo una ausencia que sí hizo ruido: la de Rocío Barrera, diputada federal por el primer distrito, quien –según la versión que circuló entre los presentes– prefi rió no ir antes que tragarse su inconformidad por lo que considera una imposición de Wilmer Monforte Marfi l en la defi nición política del distrito. Si esa molestia escala, dejará de ser una silla vacía para convertirse en un problema real. También se sintió la ausencia de Rommel Pacheco, mientras que el partido abría los brazos a los ex priistas Hissele Díaz, Alejandro Lugo y Joel Achach, sus más recientes adquisiciones.

La sorpresa la puso Milo Barrera, que por fi n se dejó ver ya con la casaca morenista puesta, provocando más de una mirada incómoda entre el presídium y la militancia. Al fi nal, el evento cumplió su cometido: la fotografía de fuerza que se buscaba. Pero también dejó sufi ciente material para la sobremesa política de los próximos días. Porque en Morena, como en cualquier partido, importa tanto quién entra escoltando al Gobernador y quién se sube al templete... pero, sobre todo, quién falta.

SE CONFIRMA, AUNQUE en voz baja: Fernando Tzab ya no forma parte de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Mérida. La salida llega después de que trascendiera, en corrillos panistas, que el motivo habría sido –entre otras cosas, dicen– dedicar horario laboral a actividades que nada tenían que ver con su cargo.

Desde hace días circulaban versiones sobre su paso por colonias y comisarías, donde habría buscado manifestar su descontento por presuntas posiciones dentro de la estructura partidista. A eso se suma que Tzab respaldaba abiertamente a otros militantes panistas que también chocaban con las dirigencias estatal y municipal. Primero lo negó todo cuando la información empezó a circular; después, fuentes cercanas al Ayuntamiento lo dieron por hecho sin mayor ceremonia.

NO VA NADA bien Valladolid, porque el alcalde Homero Novelo Burgos no anda muy al corriente con sus compromisos de campaña, sobre todo con los empresarios que le pusieron el dinero para llegar. La cosa se pone incómoda cuando se recuerda que en esos pactos políticos venían incluidos favores para agilizar la tramitología municipal –favores que, hasta ahora, simplemente no han llegado– y eso ya provocó fracturas dentro del propio Ayuntamiento y el enojo de quienes le creyeron.

Nuestros informantes de la Sultana de Oriente reportan reuniones empresariales donde ya se habla abiertamente de focos rojos y represalias por la falta de palabra de Novelo Burgos, un desgaste que le hará prácticamente imposible reelegirse. El benefi ciado sería el expriista Manuel Jesús Castro Mendoza, secretario de la Comuna vallisoletana, quien en cualquier momento levantará la mano para sucederlo en el 2027.

QUE LA DESIGNACIÓN del nuevo magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa de Yucatán resultó muchísimo más entretenida de lo que parecía cuando llegó el ofi cio del Gobernador al Congreso. Cuentan que el primer nombre sobre la mesa –en serio, no de adorno– fue el de Héctor Cabrera Rivero, exprocurador durante el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco. El problema es de aritmética pura: para sacar adelante el nombramiento se necesitan votos que Morena no tiene por sí sola, y ahí entró el PAN a poner el freno. Con Cabrera Rivero, de plano, que no cuenten con ellos. Arrancó entonces la cacería de alternativas.

En esas pláticas con la oposición apareció el nombre de Ana Gabriela Aguilar Ruiz, exregidora priista del Ayuntamiento de Mérida, que compartió Cabildo, oh casualidad, con Rafael Rodríguez Méndez –hoy magistrado del mismo Tribunal– y con Álvaro Cetina Puerto, actual diputado y dirigente estatal del PAN. Tampoco caminó.

En Palacio la respuesta fue negativa por una razón bastante terrenal: Aguilar Ruiz es esposa de Feliciano Moo y Can, y la lectura fue que ese grupo ya tenía su cuota política asegurada; darle otra empezaba a oler a exceso.

Fue entonces cuando surgió una tercera carta: Moisés Rodríguez Briceño, expanista, cuyo nombre podría ser la salida para destrabar una designación que, por pura aritmética congresual, exige negociación entre Palacio y la oposición. Lo curioso –lo verdaderamente sintomático– es que una magistratura que debía resolverse por perfi l, experiencia y capacidad jurídica terminó convertida en una partida de ajedrez político: uno no pasó el veto del PAN, otra no pasó el veto del Ejecutivo, y ahora la pregunta es si el tercero logrará sortear ambos filtros. Porque en la política yucateca, como queda claro, para llegar al Tribunal primero hay que sobrevivir a otro juicio: el de los votos.

TAL PARECE QUE Renán Barrera Concha encontró la fórmula perfecta para enfriar los ánimos: irse, literalmente, hasta Alaska. Después de jalar el mantel político y hacer trizas la vajilla por no haber conseguido, al parecer, la candidatura que daba por segura, el tres veces alcalde de Mérida hizo escala obligada en varios medios de comunicación, donde se dio tiempo de explicar, justifi car y volver a explicar sus movimientos más recientes.

Ya desahogado frente a cámaras y micrófonos, Renán puso rumbo a su tradicional viaje de pesca, del que – cómo no– dejó puntual constancia en sus redes sociales. Dicen que el frío ayuda a pensar mejor, y no le vendría nada mal, porque en política una cosa es lanzar el anzuelo y otra muy distinta que alguien muerda. Por ahora, mientras en Yucatán siguen las lecturas sobre sus recientes corajes, Renán cambió la pesca de candidaturas por la de salmones. Habrá que ver cuál resulta más abundante.

POR CIERTO, EN el PAN yucateco también empiezan a circular historias interesantes rumbo al próximo reparto de candidaturas. Nos cuentan, desde dentro, que el dirigente estatal Álvaro Cetina estaría moviendo piezas con especial interés en las diputaciones locales, buscando colocar a sus alfi les en los distritos que considera estratégicos.

No olvida que ya perdió una vez la batalla por el primer distrito, episodio que, según sus propios correligionarios, le dejó un sabor bastante amargo. Lo interesante –lo verdaderamente cuestionable– está en el método: las voces internas aseguran que a perfi les ajenos a su grupo político se les estaría convenciendo de competir en los distritos del sur de Mérida con el argumento de que ahí hay buenas posibilidades de triunfo. Convenientemente lejos, se entiende, de donde Cetina sí quiere ganar.

En las contiendas internas entre panistas y morenistas, TODO ES PERSONAL.