Un visitante de la CDMX hizo un viaje de urgencia el día lunes al Aeropuerto Internacional de Cancún, sólo para intentar arrancar su camioneta que dejó su esposa estacionada y ya no quiso arrancar. Una vez que compró la nueva batería llevó la camioneta a una casa que tienen en Playa del Carmen, regresó al aeródromo de Cancún para abordar el primer vuelo e ir a trabajar a la CDMX.
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Aunque parezca increíble, la historia que estamos por relatar, tiene que ver con el señor Arturo Ávila, quien alrededor de las 10 de la mañana estaba varado en la terminal 2 del aeródromo, solicitando apoyo porque su camioneta no arrancaba por el tema de la batería y al bajar para auxiliarlo con cables pasa corriente, ¡narró a p que la unidad la llevó durante la madrugada su esposa para ir por unas amistades, toda vez que tenían reservaciones para ir a Playa del Carmen.
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Agregó que la señora no se fijó y dejó las luces encendidas y cuando regresó -después de un buen rato con las visitas-, la camioneta ya no encendió. Como era de madrugada y la reservación en Playa les esperaba, decidió dejar la unidad estacionada y con las llaves debajo del asiento y se fueron en taxi, no sin antes llamarle a su marido para rescatar la unidad antes de que se la llevaran al corralón, pero resulta que don Arturo vive en la Ciudad de México y tuvo que abordar el primer vuelo hacia Cancún para movilizar la unidad y regresar ese mismo lunes a la CDMX para ir a su trabajo.
Al final la unidad no arrancó, tomó un taxi en el AIC para ir comprar una batería nueva, ya que la Guardia Nacional había notificado sobre el apoyo a alguna de pendencia -parece que Protección Civil- para auxiliar al señor, pero nadie llegó. El caso es que compró la batería nueva, arrancó la unidad, se la llevó a Playa del Carmen para dejarla en una propiedad que tienen y retornó al Aeropuerto de Cancún para tomar el primer vuelo a la capital del país, para que no les descontaran el día en su trabajo, todo eso durante el lunes y así concluyó su odisea.
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AT