La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó la autorización de impacto ambiental para la construcción del restaurante “Laguna Prime” en la zona hotelera, tras determinar que las obras generarían graves afectaciones a los manglares y al ecosistema del sistema lagunar Nichupté.
El proyecto, promovido por la empresa Capital de Restaurantes contemplaba una edificación de 12.4 metros de altura con sótano y dos niveles sobre una superficie de 2,168.34 metros cuadrados, a la altura del kilómetro 14+387 del bulevar Kukulcán, en el municipio Benito Juárez.
Noticia Destacada
Semarnat desecha evaluación ambiental de proyecto turístico de lujo en Puerto Morelos
Durante el proceso de evaluación -iniciado en julio del 2024 con la presentación de la Manifestación de Impacto Ambiental- la autoridad ambiental detectó serias inconsistencias en el expediente.
Aunque la promovente aseguraba que la obra se ejecutaría en un área concesionada de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), los análisis cartográficos confirmaron que una sección importante pretendía erigirse directamente sobre el cuerpo de agua de la Laguna Nichupté, sostenida por 21 pilotes de concreto.
En la zona ya existen estructuras metálicas colocadas antes de la resolución. Empleados de establecimientos contiguos señalaron que los trabajos fueron clausurados con anterioridad y expresaron su preocupación por la presencia de columnas de metal en proceso de oxidación, las cuales además alteran la fauna local al atraer cocodrilos.
Por su parte, el Grupo Ecologista del Mayab (GEMA) ha advertido de forma reiterada sobre el impacto de estas construcciones en el flujo natural del agua y en la preservación del manglar.
Noticia Destacada
Puente Nichupté reduce hasta 50% el tráfico hacia la zona hotelera de Cancún
Para emitir el dictamen negativo, la Semarnat solicitó la opinión técnica de dependencias de los tres órdenes de Gobierno, entre ellas la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), las Direcciones Generales de Gestión Forestal y de la Zofemat, así como la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo y el Ayuntamiento de Benito Juárez.
La resolución consideró decisiva la presencia comprobada de vegetación protegida en el predio, como mangle rojo, mangle botoncillo, palma chit, uva de mar, ceiba, chechén y barbasco.
La autoridad concluyó que, en contraste con el discurso de la empresa sobre conservar áreas ajardinadas, el proceso constructivo implicaba la destrucción directa e irreversible de la vegetación de manglar y del lecho lagunar.