Quintana Roo / Chetumal

Fallece Asael Uh Escalante, conocido como “Pato”, personaje emblemático de Chetumal

Asael Uh Escalante, conocido cariñosamente como “Pato” o “Patito”, falleció este 12 de octubre a los 68 años por causas naturales; durante décadas fue una figura familiar en los cruces viales de Chetumal.

Con su gorra de policía y un bote en la mano, “Pato” ayudaba a peatones y automovilistas, además de participar en desfiles cívicos
Con su gorra de policía y un bote en la mano, “Pato” ayudaba a peatones y automovilistas, además de participar en desfiles cívicos / Especial

Hay personajes que no ocupan cargos ni figuran en archivos oficiales, pero terminan siendo parte esencial del paisaje y de la historia de una ciudad. Asael Uh Escalante, a quien los chetumaleños conocían como cariñosamente como “Pato” o simplemente “Patito”, falleció este día a los 68 años, por causas naturales.

Su mote de “comandante fue por su presencia constante en los cruces de Chetumal, ayudando a liberar el tráfico, ayudando a cruzar a la gente o desfilado en fechas cívicas.

Durante años fue una presencia constante para generaciones de habitantes de la capital quintanarroense.

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Con una gorra de policía que portaba con orgullo y un bote en la mano, Azael se acercaba a automovilistas y peatones con una forma muy suya de saludar y de pedir apoyo. Esa manera particular de relacionarse con quienes pasaban por la esquina lo volvió un rostro familiar, de esos que la gente reconoce aunque nunca haya cruzado más de unas palabras con ellos. Con el tiempo, su historia salió del asfalto para instalarse en la memoria colectiva de Chetumal.

Quienes lo trataron coinciden en describirlo como una persona amable, de espíritu inocente y ajeno a las convenciones sociales. En una ciudad donde cada quien deja una huella distinta, la suya fue la de la cercanía y la sencillez, aunque no siempre se le haya valorado en el momento en que ocurría.

Tras conocerse su fallecimiento, habitantes de Chetumal compartieron recuerdos y mensajes de despedida / Especial

Su vida estuvo marcada por la dureza. Durante buena parte de ella, las calles fueron su escenario diario y el cielo abierto su único techo. Sin embargo, en sus últimos días encontró un poco de descanso, recibió resguardo y acompañamiento en el centro “Semillas de Esperanza”, donde pudo vivir con mayor dignidad y contar con el cuidado que la intemperie no le daba.

Al conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida, recuerdos y muestras de afecto de personas que lo vieron cientos de veces en su esquina y que hoy reconocen cuánto significó su presencia, de esas que se vuelven ingratas porque mientras estaba en desamparo pocos lo ayudaban.

Para muchos, la gorra y el bote eran parte inseparable de la imagen de la ciudad, como un monumento humilde que nadie había mandado construir.

Durante años, “Pato” sobrevivió con el apoyo de vecinos y, en sus últimos días, recibió resguardo y acompañamiento en el centro Semillas de Esperanza / Especial

Leyla Tun, maestra de una escuela primaria en la colonia Primera Legislatura afirmó que durante mucho tiempo sobrevivió en las afueras de una tienda, dormía sobre cartones y sobrevivía con lo que le daban los vecinos. Finalmente fue rescatado.

En tanto Ángel, un joven de 23 años afirmó que durante toda su vida supo de “Pato”, aunque sabe que muchas generaciones lo han conocido.

Jorge May, afirmo que Pato estuvo en la bonanza de Chetumal, cuando era zona libre en los 90’s y cuando los compradores llegaban a Chetumal, él siempre estaba en las inmediaciones del mercado viejo ayudando en lo que se podía.

Hoy Chetumal despide al hombre de la gorra, al personaje que parecía detenido en el tiempo y que, sin proponérselo, se ganó un lugar en el corazón de los chetumaleños. Su recuerdo quedará como un símbolo de resistencia, sencillez y humanidad en las calles de la capital, y como un recordatorio de que incluso quienes viven al margen pueden dejar una huella profunda en el afecto de todo un pueblo.