Especialistas ambientales revelaron el secreto del característico tono rojizo que tiñe las aguas de la laguna Chunchacab, en la zona sur de la isla: este se debe a la presencia de una microalga llamada Dunaliella salina.
Este organismo, dijeron, prospera en ambientes con alta salinidad y temperaturas elevadas.
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Aseguraron que este fenómeno, que cada año sorprende a visitantes y curiosos, no se debe a contaminación ni a alteraciones humanas, sino a un proceso biológico esencial para el equilibrio ecológico de la región.
Indicaron que cuando el entorno se vuelve más caluroso y salado, como ocurre en temporada de sequía, esta microalga produce betacaroteno, el mismo pigmento que da color a las zanahorias. Este compuesto actúa como un mecanismo de defensa ante la radiación solar y la deshidratación, generando el distintivo rojo intenso que puede observarse desde la superficie.
La Dunaliella salina, dijeron, cumple un papel crucial en la cadena alimenticia de los ecosistemas costeros de Cozumel, especialmente en zonas como Punta Sur; al formar parte del alimento de pequeños crustáceos como la Artemia salina, contribuye a la dieta de aves como los flamencos rosados, cuyo color característico proviene precisamente de los carotenos presentes en estos organismos.
“Este tipo de manifestaciones naturales nos recuerdan lo viva que está la isla y la importancia de mantener sus ecosistemas en equilibrio”, explicó Héctor González.
Recordó que durante los meses de sequía, el nivel del agua en la laguna desciende, concentrando la salinidad y haciendo más visible el color rojizo. Con la llegada de las lluvias, el exceso de agua se canaliza hacia los sistemas lagunares y marinos de la zona conocida como El Cielo, transportando nutrientes que fortalecen los manglares y arrecifes de coral.
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Estos intercambios de agua resultan vitales para la renovación ecológica de la isla, lo que permiten la migración de especies, estimulan la reproducción de peces y crustáceos, y favorecen la salud del manglar, que actúa como filtro natural y refugio de fauna.
El nombre Chunchacab tiene raíces mayas y significa “cuenco de tierra roja” de Chunque, que significa cuenco, Chak, rojo y Cab, tierra.
Autoridades ambientales exhortaron a visitantes a respetar el entorno, evitar el ingreso directo al agua y no alterar el hábitat.