Un grupo de 15 mujeres artesanas de la comunidad Juárez, al sur de Lázaro Cárdenas, enfrenta dificultades para comercializar sus productos, al tardar hasta cuatro meses en vender una sola hamaca por la falta de un espacio local y las restricciones para acceder a zonas turísticas.
Ante esta situación, solicitaron alternativas para ofrecer sus creaciones de manera constante y obtener ingresos que contribuyan al sostenimiento de sus familias, informó Bernardina Citul, representante de las trabajadoras.
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Dichas creadoras llevan 15 años dedicadas a la elaboración manual de artículos tejidos; sin embargo, la falta de puntos de venta en su localidad limita el alcance de su actividad. Aunque cuentan con los materiales necesarios para mantener la producción, dependen de invitaciones ocasionales a ferias y eventos fuera de la comunidad para exhibir y comercializar sus piezas.
El tiempo de confección representa otro desafío para las integrantes del grupo. Una hamaca mediana requiere aproximadamente 15 días de trabajo, mientras que una de tamaño grande necesita hasta cinco semanas para quedar terminada. Pese a la dedicación que implica cada artículo, las ventas son esporádicas y algunas piezas permanecen almacenadas durante largos periodos.
Entre los productos que elaboran se encuentran hamacas medianas, cuyo precio es de mil 500 pesos, y modelos grandes, que alcanzan los mil 800 pesos. También confeccionan bolsas, columpios, camas tejidas y cunas mediante técnicas tradicionales de urdido.
Citul explicó que los ingresos obtenidos por estas ventas no son suficientes para cubrir de manera independiente los gastos de un hogar, por lo que representan un complemento a las aportaciones económicas de sus esposos. Esta situación reduce los beneficios de una actividad a la que dedican tiempo y esfuerzo de forma constante.
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El proyecto comenzó hace tres lustros con recursos propios de las integrantes, quienes adquirieron los primeros hilos y bastidores para iniciar la producción. Con el paso de los años consiguieron mantener el abastecimiento de materia prima, pero la comercialización continúa como el principal obstáculo para consolidar su trabajo.
Las artesanas señalaron que, pese a la llegada de visitantes a la región, no han logrado aprovechar la actividad turística, debido a las limitaciones para ingresar a determinados espacios y ofrecer sus productos.
Por ello, solicitaron la creación de un mercado accesible o su incorporación a espacios de venta permanentes e itinerantes donde puedan exhibir sus artículos y establecer contacto directo con compradores.