Una movilización de paramédicos y personal médico se registró la noche de ayer en Tulum luego de que un niño de apenas dos años de edad fuera llevado de urgencia a un hospital tras un incidente ocurrido durante una visita familiar a un cenote.
De acuerdo con información recabada, el menor habría tenido contacto con una botella que presuntamente contenía gasolina y, al manipularla, la llevó a la boca, lo que generó preocupación inmediata entre los familiares que lo acompañaban. Ante el riesgo que representaba la posible ingestión de combustible, los adultos solicitaron apoyo de los servicios de emergencia.
Noticia Destacada
Menor de edad con grave intoxicación moviliza a los cuerpos de emergencia en Cancún
Paramédicos se prepararon para recibir al pequeño en la cabecera municipal, donde realizaron una primera valoración médica. Tras revisar su estado general, el personal de emergencias decidió trasladarlo de inmediato al hospital IMSS Bienestar de Tulum, con el objetivo de que recibiera atención especializada y permaneciera bajo observación.
Fuentes consultadas señalaron que, al momento de su ingreso, el estado de salud del menor fue reportado como delicado pero estable, por lo que el equipo médico activó los protocolos correspondientes para este tipo de casos y comenzó con las evaluaciones clínicas necesarias para descartar posibles complicaciones.
La presunta ingestión de combustibles puede generar afectaciones en el sistema digestivo y respiratorio, por lo que en estos casos los pacientes suelen permanecer en vigilancia médica para monitorear su evolución durante las primeras horas posteriores al incidente.
Noticia Destacada
Tragedia en Isla Holbox: menor muere tras caída en escuela
De manera extraoficial trascendió que la familia del menor es originaria de Rumania y actualmente reside en el municipio de Tulum. Hasta ahora no se han difundido detalles precisos sobre el cenote donde ocurrió el hecho ni las circunstancias exactas en las que el menor tuvo acceso al recipiente con combustible.
El pequeño permanece bajo seguimiento médico mientras se evalúa su evolución clínica, en tanto se mantienen las recomendaciones de prevención para evitar que sustancias peligrosas queden al alcance de menores durante actividades recreativas o visitas a espacios naturales.