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De refugio henequenero a ruina olvidada: así luce la ex Hacienda Hobomó en Campeche

La ex Hacienda Hobomó, símbolo del auge henequenero en Campeche, permanece en abandono pese a su historia, valor cultural y potencial turístico.

La Ex Hacienda Hobomó resiste entre la maleza.
La Ex Hacienda Hobomó resiste entre la maleza. / Especial

Entre la maleza y el silencio, los gruesos muros y la imponente chimenea de la ex Hacienda Hobomó resisten el paso del tiempo. Construida en los albores del siglo XX y consolidada como próspera hacienda henequenera hacia 1915, este sitio no solo fue testigo del auge del oro verde, sino también de historias de resistencia y explotación que marcaron la región.

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Ubicada a aproximadamente 40 kilómetros al sureste de la ciudad de Campeche, cerca del poblado de Uayamón, Hobomó surgió como una hacienda dedicada inicialmente a la ganadería en el siglo XIX. Sin embargo, fue en las primeras décadas del siglo XX cuando se transformó en un importante centro de producción de henequén, la fibra que enriqueció a Yucatán y Campeche y que se exportaba al mundo para fabricar cuerdas, sacos y productos industriales.

Sus primeros propietarios conocidos fueron don Manuel García y don Antonio Richaud. Posteriormente pasó a manos de Esteban Richaud, quien la vendió al yucateco Cabalán Macari. Durante los años turbulentos de la Revolución Mexicana, la hacienda adquirió un rol particular: se convirtió en refugio para peones acasillados que huían de los malos tratos y condiciones casi esclavistas de otras haciendas cercanas, como Uayamón y San José Carpizo.

Fue un importante centro henequenero desde 1915. / Especial

Este flujo de trabajadores en busca de mejores condiciones aumentó la población y contribuyó a la prosperidad temporal de Hobomó. Los peones encontraban en sus terrenos un respiro frente a la rigurosa explotación que caracterizó al sistema henequenero porfirista.

Con el declive de la industria henequenera a partir de la década de 1930, provocado por la competencia de fibras sintéticas y el cambio de modelos productivos, la hacienda como unidad productiva desapareció. En 1936, durante el gobierno del licenciado Carlos Sansores Pérez, Hobomó fue dotada de categoría ejidal: 33 ejidatarios recibieron 1,940 hectáreas y el antiguo casco de la hacienda fue donado a los pobladores.

La chimenea de la Ex Hacienda Hobomó se alza como el último guardián de un pasado que se niega a desaparecer. / Especial

Hoy, el casco principal se encuentra en un estado de abandono progresivo. La majestuosa casa de máquinas, con su chimenea imponente, los arcos característicos y las antiguas construcciones de piedra y sascab, conviven con viviendas modestas de los habitantes actuales. La vegetación invade techos y patios, y muchas estructuras muestran el paso inexorable del tiempo. Algunos exploradores urbanos y turistas lo visitan atraídos por su aura misteriosa y su valor histórico, aunque carece de infraestructura turística formal.

La ex Hacienda Hobomó forma parte de ese legado silencioso de las haciendas campechanas: símbolos de una época de riqueza contrastada con desigualdad social, que luego fueron transformadas por la Reforma Agraria. Sus muros guardan memoria del trabajo duro de los peones mayas, del auge y caída del henequén, y de un breve capítulo de resistencia en medio de la opresión.

Hoy permanece en abandono, pese a su valor histórico y turístico. / Especial

Mientras Campeche busca potenciar su turismo cultural, lugares como Hobomó permanecen como un recordatorio vivo y frágil de la historia regional.

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